sábado, 26 de febrero de 2011

13.La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años, XIII

Notas autobiográficas del Dr. Héctor Read Barreras




En el Instituto Tropical de Hamburgo

Organización del Instituto.
Las secciones o Departamentos que lo componían, eran las siguientes:
  1. Sección Directorial: Director, Prof. Dr. B. Nocht.
  2. Sección de Hematología: Dr. F. Fülleborn.
  3. Sección de Clínica (Hospital): Prof. Dr. P. Mühlens.
  4. Sección de Química: Prof. G. Giemsa.
  5. Sección de Bacteriología: Prof. Dr. M. Mayer.
  6. Sección de Protozoología: Prof. Dr. E. Reichenow. (1905) Schaudin, 19006-1919 Prowazek, 1919-1921 Möller.)
  7. Sección de Entomología: Prof. E. Martini.
  8. Sección de Anatomía Patológica: Prof. Dr. E. G. Nauck (1909-1928) Prof. Dr. H. Da. Rocha Lima, 1906-1909 Prof. Dr. R. Höppli. 

    Servicio Médico de Puerto; Prof. Dr. K Sannemann. (Independiente).

    Puerto de Hamburgo visto desde el puente de llegada de St.Pauli



    Aunque desde el mes de febrero 1920 yo tenía mi traslado para el instituto de Enfermedades Tropicales, y me presenté allí entonces; no fue sino en junio cuando comencé a trabajar regularmente.

    Residía ahora en el Instituto: mi habitación daba a la calle de las Palomas, de San Pauli (Die Taubenstrasse) una calle lateral del Instituto. Me sentía cómodo en esa tranquila residencia.

    Ya el profesor Ernst Nauk me tenía sitio preparado en su laboratorio, porque anteriormente le había manifestado mis deseos de revisar la anatomía patológica de las Enfermedades del Trópico.

    Debo explicar que el Director del Instituto era el Prof. Peter Mühlens, co-autor de un tratado de Enfermedades Tropicales. No obstante, en el instituto tenía su asiento todavía el Prof. Bernhard Nocht, alma y corazón, fundador del Instituto.

    El Prof. Mühlens había estado en el Norte de Argentina, en años recientes.
    El Prof. Naut , vino de Costa Rica (America Central) en donde trabajaba como Patólogo del Hospital.

    Naut sucedía ahora al Prof. Rocha-Lima (brasileño que había partido para el “Instituto Osvaldo Cruz” de su país.

    Para mi objeto, revisé toda colección de preparaciones histopatológicas, enfermedad por enfermedad, como están allí ordenadas. Fue una labor improba.

    También revisé la colección de diapositivas. Naut me hizo observar que muchas vistas no pueden verse bien sino en el proyector. La mayoría eran placas de 11 x 14 cm., de vidrio.

    Desde luego, tenía mi sitio en el laboratorio y todos los menesteres a mi disposición en el Instituto.

    El orden interior resultaba para mí muy curioso. El instituto se manejaba como un barco. Los nombres de la marina se aplicaban a los cuartos ó habitaciones de la casa.

    El personal, como en un barco, era casi todo de hombres. En los laboratorios no había sino pocas mujeres. Los sirvientes, los técnicos eran hombres.

    La mesa se servía puntualmente. La presidía el Prof. Giemsa, jefe del laboratorio químico (él era el Doctor en farmacia del tercer piso.)

    Allí estaba también el Prof. Martini, tratadista; lo mismo el Prof. Füllerborn. Y entre otros, Nicolás Penzo, Héctor Read.

    Hospital.

    Una sección importante era la Clínica u Hospital. El jefe era el Prof. P. Mühlens, había numerosos médicos, el Dr. Penzo y otros. Aquí trabajan la Diakonesas, como enfermeras.

    En el gabinete de Roentgen, pues no faltaba este equipo, trabajaba un radiólogo que servía también en el vecino Hospital del Puerto (Hafen Krankenhaus) donde también, por cierto, estuvo N. Penzo, durante un tiempo practicando.

    Ordinariamente a la hora de visita del jefe de la clínica, procuraba asistir a la ronda,1 en la cual casi siempre había lugar a comentarios, preguntas e intercambios constructivos e instructivos. Era como en Eppendorf, por lo demás del funcionamiento. Yo me sentía muy bien; añoro esos días...

    Ascaristoxina?

    Sucedió que en los días de mi llegada al Instituto Tropical, cayó en manos del Prof. Nocht un extracto en inglés, de un trabajo japonés; en el cual se presentaba un resumen de unos experimentos llevados a cabo para demostrar la existencia de toxinas en los vermes ascaris lumbricoides, que son parásitos comunes en el hombre, en el cerdo y otros animales domésticos.

    Al venerado Profesor Nocht le parecieron extrañas las conclusiones de los autores japoneses y le había pedido al Prof. Naut, que tratara de hacer la verificación de los mismos. A este último le pareció que yo podía desarrollar esos trabajos y me ofreció desde luego su ayuda. Contaba, sin dudas con mis conocimientos al lado del Prof. Fahr, en el Instituto Patológico de Eppendorf.

    Planeamos el trabajo así:

    Emplearíamos como toxina la lixiviación digamos de Ascaris lumbricoides, obtenida por el procedimiento empleado por Fühlelorn, en la preparación de un licor que produce ronchas cuando se inyecta en la piel de individuos parasitados por Ascaris.

    Imitábamos el procedimiento de Erlich y Kitasado en la obtención de la toxina diftérica; a saber.

    Primero, lavar las ascaris vivas obtenidas del matadero, de los cerdos, con licor de sublimado 1/1000.
    Segundo, macerar en solución salina, estos ascaris lavados, a la temperatura de la estufa a 380C, mientras vivieran.

    Con lo cual pasarían a la solución salina los productos del metabolismo de los ejemplares en el tratamiento.

    Tercero, filtrar la salina, luego de separar los cuerpos de las ascaris, por filtro de porcelana BerKefeld. Recoger el filtrado. Todo en vasos y material esterilizado debidamente.2

    La filtración se hacía por aspiración, en la instalación al efecto que poseía el laboratorio del profesor Giemsa, en el cual pasaba largas horas, hasta avanzada la noche, vigilando las operaciones de filtración, etcétera.

    Cuarto, la toxina así obtenida servía para inyectar animales de experimentación, por vía subcutánea, en un grupo; por vía bucal, en otro grupo. El tercer grupo de animales servía de control. Mientras duraban los experimentos, todos los animales fueron sometidos a los mismos cuidados y a la misma alimentación. Al terminar el experimento, se sacrificaron los animales y se procedió a la autopsia. Todos los órganos esenciales fueron histopatológicamente examinados en busca de lesiones de origen tóxico.

    Para la administración peroral, me serví del método de la pipeta, que aprendí en el laboratorio de Farmacología del Hospital de Eppendorf.

    Este modo de proceder permite dosificar las cantidades administradas. El Dr. N. Penzo tuvo la curiosidad de fotografiar la operación de alimentación con uno de los conejillos de Indias (Cavia cabaya) que fué el animal de experimentación empleado.

    Tennis.

    Dividí mi tiempo de manera de poder dedicar las horas de la mañana al laboratorio y las visitas a los enfermos de la sección Clínica. Asimismo dedicaba las horas de la tarde a la biblioteca, estudio, etc. Exceptuaba las tardes de los miércoles, que dedicaba al Lawn-tennis, para ejercicio corporal y para no perder las relaciones con el Eppendorfekasiano, que era en el terreno del Hospital donde jugábamos y recibíamos “lecciones” de un maestro tennista. Cambié de deporte. Al efecto vendí la canoa “spinker”que tenía en el Alster. Ya no me serviría más, pues abrigaba el propósito de volver a Macorís, a casa, en el otoño.

    Curso en Español

    en el instituto se recibían muchas visitas de hispanoparlantes. Las Diakonesas de servicio en clínica se interesaron en aprender el español y les presté mis servicios. Ellas aprovecharon mucho, no por la calidad del maestro, sino por la aplicación que dedicaron al estudio, sin dejar perder ocasión de practicar el idioma cada vez que podían.

    Durante una de esas lecciones, olvidé mi cafetera eléctrica encendida... y se quemó >(Mis “cómplices” pusieron las cosas en orden).

    En confirmación de lo que digo, explicaré que en esos días veraniegos, la Dirección del Instituto organizó un Curso Breve de Enfermedades Tropicales en Español.

    Foto

    Seguí las lecciones del curso, lo cual me permitió establecer más relaciones con todos los profesores del instituto. Hay una fotografía en la cual estamos el Dr. Nicolás Penzo y yo; los profesores, Mühlens, Füllerborn, Martini, Nauck (faltan Giemsa, Richenocv).3

    Hay venezolanos, salvadoreños, colombianos, bolivianos, argentinos, nicaragüenses, hondureños, mejicanos y dominicanos.

    Buena “Liga de Naciones”.- Nos dieron sendos certificados.

    La disentería amibiana, ese particularmente común en Venezuela y muy grave en veces y pertinaz en las formas crónicas. El Yatren, sistemáticamente empleado daba buenos resultados. La emetina tenía sus indicaciones.



    Experimentos.

    Además de la Amebeasis disentérica había en la clínica numerosos casos de paludismo, con todas las variedades del hematozoario o plasmodio.

    Se usaba entonces como medicación nueva la Atebrina. De fuera venían informes de efectos secundarios. Más nueva era la Plasmoquina: En Latinoamérica se quejaban de que producía cianosis metahemoglobinémica, según pudo determinarse. Había una cuestión racial, al parecer.

    Participé en unos experimentos con la plasmoquina. Según los cuales luego que el paciente ingería las primeras dosis, los gametositos perdían la propiedad de “multiplicarse”, aunque todavía circulaban en la sangre.

    Para semejantes experimento dispone el establecimiento de verdaderas crías de mosquitos, de distintas especies: entomocultivos, diríamos. Todos naturalmente, bajo mosquiteros de tela metálica.

    La Pulga cheopis “dominicana

    El departamento o laboratorio de Entomología es de importancia. Allí me entrené en la clasificación de los mosquitos. Conseguí una colección de alas de mosquitos de distintas especies y muchos de los enseres, pincetas, corchos, alfileritos que se usan en el “arte”, como para luego estudiar los mosquitos y otros voladores parecidos de mi país, porque San Pedri de Macorís es uno de los sitios del mundo donde hay mayores cantidades de mosquitos.

    Presenté mi ejemplar de Henopsilla cheopis, y fue confirmado: la pulga de la rata del puerto de Santo Domingo.

    Allí a la sazón estaba en el Laboratorio del Tropen, una señorita que preparaba su trabajo doctoral (de res natura) en Ciencias Naturales, estudiando unos insectos alados que tienen las células contadas en su organismo. (Matemática de Papá Dios!)

    Como los bacteriólogos hacen Ceparium4 de las bacterias típicas en cultivos, para demostración, comparación, etcétera, del mismo modo tienen roedores, crónicamente infectados con enfermedades debido a protozoarios, leischinniosis, por ejemplo.

    El hamster es muy utilizado, conejos y cavias, ratones blancos se crían en cantidades abundantes para los trabajos experimentales.

    El Prof. Fülleborn, uno de los estudiosos de la filariasis, y de los embriones de ese helminto, tenía un perro, en el cual inyectó sangre de unos mosquitos que después de haber picado a un enfermo, fueron convenientemente “incubados”, luego molidos e inyectados bajo la piel del can. Experimento difícil, pero logrado. En los últimos tiempos las microfilaxis en ese perro habían disminuido, nos explicaba

    Fülleborn también ha matado con electricidad mosquitos en el momento de la picadura - en demostración de las relaciones entre la trompa y la piel del sujeto atacado:
    Mosquitos “electrocutados”.

    La sección de microbiología es un orgullo del Instituto Tropical de Hamburgo, por cuanto fué allí donde los investigadores Hoffman y Schaudinn5 descubrieron el Treponema de la sífilis. Hay una tarja de mármol me memoria de Schaudinn.

    El descubrimiento de Schaudinn de este casi invisible parásito fué debido a su imcomparable habilidad en la técnica y métodos de coloración de Garrison.

    No olvidaré la teoría del ciclo del ankylostoma (Urcinaria) en el cuerpo humano, tan claramente demostrado por Füllerborn.

    Va de pico: era poeta aficionado.

    Leptospirosis

    Se encontraba de viaje el Prof. Naut, en un Congreso Científico, y yo estaba solo en el laboratorio de Patología. Había sido admitido un paciente joven con icteriacia no diagnosticada todavía.

    En la orina, cuyo sedimento centrifugado tuve la idea de examinar al microscopio, a fondo obscuro y con gran aumento; la “suerte” me permitió hallar la leptospira icterohaemorrhagica (Spirochaeta icerogenes) que ya yo conocía mucho.

    Tuvo el prof. Naut la precaución al salir, de darme un número de teléfono donde podría alcanzarlo, en caso necesario. Era sábado ya tarde y llamé al teléfono. Una voz femenina me respondió, que el profesor tegresaría el lunes. Fué todo y callé. Me guardé el diagnóstico, es decir, mi hallazgo, hasta el lunes6, cuando regresó el profesor. Le comuniqué mi conducta y las circunstancias. Yo no quería quitarle a mi jefe el mérito de haber aclarado el diagnóstico. (Lo que le aprobó).

    Creo que esto aumentó la estimación y confianza que el profesor me tenía.

    Nos llevamos siempre muy bien el profesor y yo. Supo que yo me atrevía con el piano. Supe entonces que él era un buen pianista. Y me contó de una muchacha que se sabía los ejercicios de la Pequeña Velocidad de memoria y los tocaba diariamente. (Kramer).

    Prof. Ang. Paschen

    El profesor A. Paschen había sido jubilado en aquellos días. Como reconocimiento a su méritos fue celebrado un gran acto, en el auditorio del Instituto. Se le entregó un pergamino, como Doctor Honoris Causa (Dr.H.C.). Quedaba ya fuera de dudas que los corpúsculos elementales por él descubiertos eran el virus que causa la viruela y otras enfermedades afines.

    Vino después al instituto a ocupar un lugar en el Laboratorio de Patología Tropical del Prof. Naut.

    Ocupó un sitio de trabajo junto al que yo tenía desde mi llegada. Yo me sentí engrandecido al acompañarle, y me puse a sus órdenes sinceramente; no por simple cortesía. “Dime con quién andas...”

    De mi ilustre vecino aprendí muchas de sus enseñanzas.

    El Prof. A. Paschen y el Prof. E. Nauck ambos estaban interesados en el cultivo del virus de la vacuna en huevos. No parecía fácil en la realidad, había mucho que trabajar hasta lograr el éxito deseado, al fin del camino.

    Con estos cultivos me enseño a colorear el virus, sin previa fijación, empleando el rojo de fucshina de Zeheiel.

    También me obsequió una preparación histológica de riñón, atacado por el virus, y logrado por coloración argéntica de corte histológico. Era un comprobante de la presencia del virus en los tejidos enfermos.

    Incidentalemente supe que el profesor estaba casado con una dama española, (aunque siempre hablamos en alemán. El sabía español, como lo es natural que lo aprendiera.)

    Prof. E. Nauck, trabajos

    Por otra parte el prof. Naut me mostró de sus trabajos en Costa Rica preparaciones de casos de Espundia, una Leishmaniosis de continente americano. No existe en las Antillas , o no se conoce hasta ahora. Se manifiesta en la piel.

    Más importante encontré las preparaciones de cerebro humano de pacientes fallecidos de paludismo pernicioso cerebral, una de las formas más graves de fiebre perniciosa palúdica.

    Los granulomas palúdicos del cerebro, de la colección Naut, eran mas notables que los originalmente descritos en esta enfermedad.

    Los tales están constituidos por crecimientos del tejido glial (¿) y sus células, localizándose en la sustancia blanca del cerebro.

    Aviario.

    Yo iba acumulando estos conocimientos para mi futura actuación en San Pedro de Macorís. Al efecto ya tenía pensado regresar a mi país, en el otoño (1930) próximo. A verdad, lo confesé así a tiempo al Prof. Naut; no obstante, le pareció que el trabajo de las Toxinas de las Ascaris, podía terminarse antes. Así fue: se terminó a tiempo.

    Con parecidas ideas hice unos experimentos con el paludismo de las aves. Un canario me fracasó: “murió del susto”, me dijo el Prof. Martini. Otro después de obsevar el desarrollo del Plasmodion Prowazeky; muerto el pajarito, preparé de los distintos órganos (hígado, bazo; corazón, pulmones, médula, sesos) bloques de parafina, que acomodé en cartón para llevarlas a casa, y allá, con tiempo,  hacer cortes histológicos, teñirlos, etc.


    Monilia


    El Prof. Nauck estaba escribiendo un capítulo de un tratado de Micología médica. Por su parteél tenía algunos trabajos y publicaciones interesantes de observaciones originales. Muchas de Centroamérica. Cambiamos aveces ideas sobre el asunto de las micosis.
    Inoculé en cierta ocasión un conejo con levadura rosada; vale decir que producía un pigmento de color rosado. No era patógena. Desde luego, lo hice pensando en las Monilias que ya me habían preocupado.


    Sanidad
    A mi manera de ver Hamburgo, el primer puerto de Europa continental, es una ciudad rica. No obstante debió haber sido tarea nada fácil para el Prof. Nocht, conseguir inocular a la gente la necesidad del Instituto, una organización compleja, necesaria y conveniente para el estado-ciudad.
    El nombre es muy articulado: Enfermedades de los “Barcos y los Trópicos”.

    No es ni debe ser , por tanto, extraño que allí tengan su asiento los Médicos de Sanidad Marítima del Puerto de Hamburgo.

    Hay una oficina y salones en la planta baja, donde hacen guardia de espera un cierto número de médicos, que aguardan su turno para salir en lancha especial a los barcos procedentes de todos los países del mundo que llegan al puerto. El mismo orden y dispositivo internacional que en nuestros modestísimos puertos dominicanos y antillanos.




    No quiero dejar para último una nota altruísta: tanto en el Hospital General de Eppendorf, como aquí en el Instituto, el servicio de la Portería está a cargo de ex-soldados lesionados de la guerra. El del Instituto es un ciego. En servicio, luce su uniforme militar diariamente.

    Pero cuando en 1935 volví al Instituto, con mi esposa, me saludó sin titubear: ¡Buenos días, Doctor Read! (Me sentí conmovido); a Polimnia también le extrañó. Entonces le expliqué.


    A continuación el resumen del trabajo

    Investigaciónes acerca de la Ascaristoxina
    por el Dr. Héctor Read, Santo Domingo

    Tratando Conejillos de Indias por toxinas metabólicas de Ascaris, (subcutánea y peroralmente) sucedieron modificaciones variables e inconstantes, en una serie de ocho animales de experimentación. Entre ellas, con cierta regularidad, daños pulmonares en forma de focos pneumónicos, hiperhemias y hemorragiasde extensión variable.

    Modificaciones degenerativas en los órganos parenquimatosos y en las glándulas endocrinas, faltaron por completo.

    En algunos animales se observó una fuerte eosinofilia, en otros la apoarición de peculiares “células hialinas” en los pulmones y en el bazo.

    No puede admitirse todavía un juicio definitivo, en punto a si las modificaciones histológicas encontradas por otros autores y las encontradas por nosotros, verdaderamente son producidas por medio del tratamiento por toxinas de las Ascaris.

    El trabajo fué publicado en el periódico científico: Archiv für Schiffs-und Tropen-(Krankheiten)hygiene, 1931, Band 35, S.227-237, Leipzig.

    En las referenccias se cita:
    Sakaguchi, Takeo: Untersuchungen über die Giftwirkung von Askaris. Arch. Schiff-und Tropenhyg., 1928, B32-P.517.


    Traduje este trabajo al español y lo aproveché para leerlo en forma de conferencia en la Universidad de Santo Domingo, a invitación del entonces Rector Lic. Virgilio Díaz Ordóñez, mi gran amigo de siempre. Acompañé su lectura de proyecciones de las preparaciones que ilustraban el trabajo y de algunas más, que venían al caso.

    La impresión general fué muy buena. El Dr. Manuel Pérez, de S. P. de Macorís, que estuvo presente, quedó muy bien impesionado de ese “trabajo de experimentación realizado por un dominicano”.







    1 visita médica del jefe del servicio: Oberarzt.
    2 este líquido producía la roncha “de Fülleborn”
    3 ver nota pag.79.

    4 En Eppendorf, la Srta. Weil mantenía vivos los cultivos de V. Colérico del Pf. Fraenkel, en mis días se perdieron esos cultivos cuando la persecución Hitleriana.
    5 Al terminar el curso, el Dr. A. Santucci me obsequió un libro de P. De Hruif: “Mikrobenjäger”, fechado 23 de Ag. 1930 (sábado).
    6 en esto no hubo ningún perjuicio para el paciente: el tratamiento era sintomático y lo estaban padeciendo.

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