domingo, 10 de octubre de 2010

La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años, VII

Notas autobiográficas del Dr. Héctor Read






En Eppendorf, Hamburgo 20,
(Continuación)



Aunque estas notas tienen por principal objeto destacar actuaciones personales mías tengo que detallar otras, para que el “desocupado lector” que las acepte, aprecie mejor las situaciones personales.

En un edificio próximo al Damtor,1 a la entrada de Hamburgo, una sociedad de Filosofía invitó al Prof. Siedentapf a dar una serie de conferencias acerca de ultramicroscopía con el título de “Lo pequeño como pequeño”: “Klein wie Klein”.

Me acompañó la Srta. L. Zippel, que también se ocupaba de microscopía, en el Laboratorio del Instituto de Patología en el Hospital General de Eppendorf.

Las conferencias versaron sobre coloides vistos y ensayados al ultramicroscopio, o microscopio de difracción. Resultaron muy originales, no sólo por el tema, sino también por la personalidad del autor y, porque las conferencias eran patrocinadas por una “Sociedad de Filosofía”.

En Francia se considera a Cotton y Mutton como inventores de la ultra microscopía. Empero en Alemania Zigmond y Siedentapf son los pioneros, por lo menos en lo que a los cuerpos sólidos toca, en los inventos y promoción de los estudios. De ahí mi interés en el conferenciante que conocí entonces -El Colargol, un medicamento muy en boga (por cierto) entre nosotros en Sto. Domingo, es plata coloidal.

Además el condensador “Paraboloide” de Zeiss y el “Cardioide”, que yo he usado, son inventos de los dos nombrados hombres-cumbres.

Para mí fue un acontecimiento memorable, la inauguración del Nuevo Instituto de Patología; el edificio que había sido construido durante la recién pasada inflación, el costó sumas millonarias difíciles de calcular. Precisamente la hermosa edificación de ladrillo rojo, todo a la moderna, fue de las pocas obras “públicas” que se emprendieron en esa funesta época, para dar trabajo a la clase obrera y ayudar a combatir el desempleo y la pobreza.

Ya estaba terminado aquel palacio, ya estaba provisto de muebles, maquinarias, instrumentos, etc. Lo único que faltaba era iniciar el trabajo, comenzar en la nuevacasa las tareas, inaugurarlo. Rápidamente diré como está repartido el edificio. En el sótano estaban y yacen las salas de autopsias: una grande con una docena de mesas, de material color arena, con desagüe, llaves, espitas, todo lo más nuevo en este equipo.

En otra sala pequeña, diré, dos mesas, para casos de necropsias especiales.

En las paredes empotradas, los armarios cargados de juegos de instrumentos.

En la primera planta -rez de chausée- la gran sala de microscopía, con docenas de sitios disponibles para sendas asistentes, junto a las hermosas ventanas con vidrieras. Un microscopio Zeiss para cada sitio. En el centro del salón se levantaba un podio donde cabía media docena de muestras para trabajar con luz artificial al microscopio.
En varias mesas, micrótomas de distintos tipos. El nuevo microtomo de congelación de platina grande: el Minop, y las estufas de parafina.

De distintas partes venían médicos y constructores a ver las nuevas  plantas del edificio.

El primer piso alto, lo ocupaba el Laboratorio de Patología Experimental (Profesor Hans Much).

El segundo era el Laboratorio de Fisiología, del Profesor Kerstner.

El tercero lo ocupaba el Laboratorio de Química Biológica del Profesor Schump.

Un laboratorio especial se dedicaba a la preparación de medios de cultivo para Bacteriología. Con dos grandes autoclaves y equipos adecuados. Servía para todo el Hospital, como los otros laboratorios.

En el sótano había también maquinaria para cortar huesos, refrigerar y congelar órganos y unos equipos o maquinarias para tratar huesos y blanquearlos, en caliente.

Todo esto funcionaba: nada estaba de adorno y los técnicos y sirvientes  se sentían orgullosos de sus trabajadores respectivos y el rendimiento y comodidades que ahora tenían.

La entrada de los cadáveres conducía directamente a unas celdas de refrigeración.

Demás está decir que se identificaba cada cuerpo. Una tarjeta atada al dedo gordo del pie daba los datos.

En el Instituto Patológico se llevaba un libro en-cuarto, que emite las defunciones, eso lo impuse en el Hospital San Antonio, luego de mi regreso.

En  una ocasión tuve la curiosidad de ver los tomos de la época de la pasada guerra y de la epidemia de influenza.

Entonces no alcanzaban las manos para tantas necropsias. Pero todas las defunciones estaban registradas allí. ¡Cuantos!...

(¡Aquello debió ser dantesco¡).

el profesor Fahr era jefe de todo el Instituto ahora; entonces era el famoso Prof. Eugen Fraenkel.

En el nuevo instituto preparé unos cortes de riñón para el Prof. Fraenkel, quizás fue de lo último que él tuvo ocasión de estudiar. El riñón presentaba algunos pequeños abscesos en el parénquima. Leuchtenberger, discípulo del Prof. Fraenkel, me encargó el trabajo. El asunto era importante porque la pieza procedía de un caso de fiebre tifoidea. El Prof. Fraenkel era de opinión que tales abscesos no eran de origen tífico, sino que se debían a una infección estafilocóccica concomitante. El estafilococo piogeno, como su nombre lo indica y no el bacilo tífico, que el Prof. defendía no era piogeno en ningún caso.

Un día de invierno, con mucha nieve se me presentó a las puertas del Instituto, el amigo H.H. Lange, de San Pedro de Macorís ¡Que agradable sorpresa!.

La llamada Reacción de Wassermann2 para el diagnóstico de la sífilis, se practicaba diariamente en el Instituto Patológico, sección de Patología Experimental que dirigía el Prof. Hans Much, una personalidad ya célebre desde los tiempos del descubrimiento de las granulaciones gramófilas del  bacilo.

El asistente primero del Prof. era el Dr. Arthur Heim, culto y amistoso, consecuente con su maestro, quien tuvo la ocasión de recibirme y presentarme al Prof. Much, luego de que supiera que yo estaba en el servicio del Prof. Fahr, intercambiado con el Dr. Jahnke. Recordaba que este último había aprendido y practicado en su Departamento la técnica práctica de la Reacción de Wasserman; tal y como se hacía en Eppendorf, con las últimas modificaciones y perfeccionamientos. En ese predicamento venía yo, dispuesto a aprender y a prestar cualquier servicio que se me pidiera, en el Laboratorio de Patología Experimental.

Arreglé mi horario para no entorpecer mi trabajo, en la planta baja contigua, que era mi sitio permanente en la patología. Esto fue muy fácil.

Todos los días se hacían entre 50 y 100 pruebas de sangre para sífilis paralelamente con la de Wassermann que es muy complicada, se hacía por comparación la Reacción de opacificación de Meinecke, que pronto fue sustituida por la de “Clarificación II”, más fácil de leer, pero también, al alcance de cualquier Laboratorio Clínico, provisto de lo necesario, que era poco: tubos, pipetas; reactivo especial.

Para la Wassermann teníamos que preparar: glóbulos rojos de carnero. Previa sangría de oveja, y recolección de sangre en frasco estéril (con bolas). -Separación por centrifugación de los glóbulos y del suero; lavados sucesivos.
Preparación del amboceptor: suero de 3conejo antiovino. Titulación cada día con el 4complemento de curia (cabaya).el cual se obtiene por sangría del roedor y separación del suero normal y natural: varias curías se necesitaban.

Titulación del sistema amboceptor y complemento, a la estufa 37-39oC., ó al baño-maría.

Por otro lado, se separaba el coágulo de suero de cada paciente, y se incluían los controles necesarios, suero positivo, suero negativo, etc. A cada tubo se le agregaba el antígeno.5

Hay que repartir las  “dosis” (cantidades) en cada uno de los tubos de los pacientes, calentados  previamente para desensibilizarlos, (a) Luego añadir en dos tiempos el amboceptor y el complemento. Calentando al baño-maría a 37o39, por dos veces, mientras el reloj  minutero marca los tiempos y suena el timbre.

Ahora se hace la lectura de los resultados, se tabulan todas las operaciones en cuadernos y se reportan los resultados, positivo, negativo.

He simplificado los casos para esquematizar la descripción. También hace una clasificación escalonada para marcar las cruces.

Lo curioso es que la reacción es positiva, cuando no hay hemolisis -ojo al control! Porque hay inhibición debido a la fijación del complemento  por el suero sifilítico, y la dosis puesta ha sido desviada y falta  frente a los glóbulos rojos de carnero.

Así suele llamarse esta reacción con el nombre Reacción de desviación del complemento.

El fenómeno básico, fue realmente descubierto por el francés M. Bordet, en 1901.

La aplicación a la sífilis es la Reacción de Wassermann, 1906, aunque la técnica ha sufrido numerosas modificaciones, desde entonces.

La “querella” de la Wassermann me ha ocupado varias páginas. Fue el Dr.Jahnke quién la realizó por vez primera, en San Pedro de Macorís, y en el Hospital San Antonio, con seguridad, en 1925, ( II semestre, IV trimestre).
Una Conferencia sobre Viruelas, anunció el Instituto Tropical de Hamburgo, la cual sería dictada por el Prof. Paschen, autoridad en la materia. El motivo habría sido la comprobación de un caso, aislado en la sección de infecto-contagiosas del Eppendorf. Yo vi el caso.

Con tiempo hice llegar al Profesor mi folleto sobre Alastrim. Asistí a la conferencia y le oí mencionar mi nombre y mí trabajo, comentado favorablemente. Al terminar, modestamente me presenté al conferenciante y le di las gracias. El me recibió satisfecho.

En Dusseldorf volvió a reunirse la Sociedad de Patología, (Deutches Natur- Forcher und Aertze Gesellschaft) y por cierto en ocasión de celebrarse en esa ciudad rhenana una feria-exposición alemana: la Gesolei, siglas de Gesundheit und Sozialfürsorge (salud y asistencia social) und Leibesübung.6

Resultó un gran éxito popular e internacional esta exhibición.

Solo comentaré que las reuniones de los patólogos y naturalistas celebraron en un salón del edificio llamado del “Planetarium”.

Este nombre proviene de que, en su sala mayor, redonda, hay unos 7equipos ópticos de proyección, cubierto de un techo de bóveda, semiesférico. Puede obscurecerse automáticamente. Cuando funciona, se tiene la impresión de estar contemplando el cielo estrellado, del hemisferio boreal, completo.

Juegos ópticos y movimientos mecánicos, permiten simular los movimientos de los astros; mientras un astrónomo da explicaciones de ellas, al alcance de cualquier persona alfabetizada. Es admirable. Supe que en Hamburgo estaban instalando un Planetarion, que tardaría cosa de un año en funcionar.

También en el Teatro, la sinfónica de Viena ofreció en esos días conciertos de música deliciosa, con Kreisler, el famoso violinista.

Era Noviembre8 de 1925.

Entonces pedí mi traslado al segundo servicio de Medicina Interna, Prof. Oberarzt Reyhe.

Me fue concedido el traslado. El profesor Brauer me entregó entonces un premio en metálico de D.M. 50.00 en mérito a mi buen trabajo en el Instituto de Patología. Dediqué esa suma por completar mi microscopio con un condensador cardioide, objetivo y ocular compensador, especiales, de la casa Carl Zeiss, que me fue entregado en un estuche de caoba lustrada, con mi nombre grabado en la tapa. Magnífico recuerdo, y buen útil de microscopia.

Luego hice unas preparaciones en fresco, naturalmente, con cultivos de bacilo protens vulgaris, en que se demostraban muy bien las pestañas, y más adelante, con la Srta. Andrae, logré el mismo resultado con engrudo de patatas,9 ocurrencia original que dio resultado. Trabajo inédito.

Cuando comencé mi trabajo en la clínica del Dr. Reyhe, encontré a su asistente el Dr. Wiehle. Ya éramos conocidos, pues habíamos trabajado juntos, meses antes, con el Prof. Fahr en la Patología. Se alegró de nuestro reencuentro y me ayudó mucho. El confiaba también en mi calidad de trabajo.

Como el jefe había sido de la escuela del Prof. Nonne (un célebre neurólogo), que entre otras cosas encontró el treponema sifilítico en el sistema (nervioso?) central), en el servicio se aprendía mucho de neurología también, y no se olvidaba el status nervosus  de cada paciente.

Me instalé en uno de los pabellones del servicio que me asignaron.
Adquirí la práctica de la rutina del examen de cada paciente. Siempre lo más objetivo posible: causas y efectos.

Examen de sangre, orina y heces, en caso necesario esputos, etc. Todo lo hacíamos los médicos de cada pabellón. La Wasserman no faltaba: se enviaba al Prof. Much. Pero nosotros tomábamos las muestras en tubos estériles. La parte química del examen urológico era obligación de las hermanas (Schwester). El médico hacía el examen microscópico del sedimento centrifugado. La presión arterial se le medía a cada uno. La temperatura, el pulso, deber de la hermana. Pasábamos visita a las 9 a.m. Volvíamos por la tarde, por simple información o revisitar caso necesariamente. Vivíamos atentos a una llamada telefónica.

10Las indicaciones se anotaban en el récord de cada enfermo. La enfermera por su parte, para saber cuántas jeringuillas, cuántas ampolletas, tubos, etc. necesitaba pedir a la Farmacia.

En Eppendorf había dos clases de enfermeras: 1ro las hermanas Diaconesas, que vivían en una gran casa en el terreno. Una de ellas (en cada servicio) era la superiora (Ober-schwester). En cada pabellón, por lo menos una Schwester además.

2do Las llamadas Pflegerinen -propiamente enfermeras- no eran monjas (Diakonessen). Vivían fuera del hospital, tenían familia, etc.

Además había mujeres, sirvientas, que lavaban pisos, ventanas; limpiaban muebles, etc., trabajos menores.

Desde luego toda la ropa de sala, camas, botas, etc. se enviaba a la lavandería central del Hospital, provista de todo género de máquinas de lavar, planchar, etc.

La comida venía también en carritos manuales cerrados, desde la Central. Después de comida se recogía y se mandaban a la Central los trastos. La cocina servía las dietas a petición.

Había un recetario con todas las recetas que se usaban, donde se indicaba la designación (poción anticatarral, por ejemplo) la composición y el precio de costo. Esto era para que los pedidos se hicieran a conciencia. Un medicamento fuera de lista lo debía autorizar el jefe de servicio. Casi siempre lo autorizaba. No se recetaban “patentizados”.

Conocer todo esto, forma parte del ejercicio médico en el futuro de cada uno: una verdadera educación colateral.

Si uno tenía un enfermo grave debía estar atento a una llamada telefónica.

Las enfermeras se repartían los servicios nocturnos por turnos de ocho horas generalmente 10 a 6 horas a.m. y 8 a.m. en invierno.

Había un pabellón para niños. Muchos prolongaban su convalecencia, con lo cual se evitaba que volvieran a casa antes de tiempo y propagaran  contagios, etc.

Si se trataba de difteria (crup) no salía el caso del hospital hasta que el examen bacteriológico, que hacíamos semanalmente, no fuera dos veces negativo.

Muy bien tratados eran los casos de tifoidea. ¡ Hemocultivo, coprocultivo, de rigor!

Pero en otras enfermedades, el esmero era igual ¡ Buscar las causas!

Nuestro servicio gozaba de prestigio dentro del mismo hospital se aprendía mucho y bien.

En la Patología tuve ocasión de estudiar las lecciones de un morbo que yo no conocía: la Endocarditis lenta, una enfermedad con lesiones bien definidas, típicas.

Ahora tengo la oportunidad de observar de cerca la evolución clínica, de esa dolencia que desespera por lentitud de su marcha,  la escalada de sus complicaciones y al fin la muerte.
La produce el Streptococus viridans de Schottmüller. Se diagnostica por el hemocultivo, positivo a “todas horas”, en todo momento.

Me toca también observar un caso, de enfermedad de Thompson, (Myotonia congénita), raro caso.

Una muerte súbita de un hombre tratado con inyecciones de Estrofantina. Que diagnostiqué de hemorragia bulbar espinal se confirmo a la autopsia como de la a. basilar meningea del bulbo (!) raquídeo.

Me familiaricé con el tumor del ángulo pontocerebeloso: el diagnósstico es clínico. No así el tratamiento.

Como en Alemania y Austria se hacían semanalmente varias visitas médicas, un día de la semana, nos reuníamos con el Oberarzt, para comentar las novedades médicas que publicaban las revistas científicas. La visita médica, ese día se abreviaba.

Había que ponerse al día.

Otros “sucesos de feliz recordación”. A finales del mes de Noviembre de 1925 había salido para Santo Domingo el amigo Don Lico Gautier, Cónsul General, removido en esos días de su cargo.

Lo sustituyó otro amigo, emparentado con Don Horacio Vázquez, a la sazón Presidente de la República. El 27 de Febrero del 1926,  lo celebramos con el Cónsul Schott.

Permanecí durante un año en el servicio del Oberarzt Dr. Reyhe desde el 1o de Diciembre de 1926. Entonces, mis notas dicen que el Prof. Fahar, a quien por el momento yo abandonaba, se encontraba gravemente enfermo. (El Profesor sufría de estados depresivos, que en ocasiones lo imposibilitaban).

Ahora, en ocasión de mi salida pude referirme a mi jefe, quién me saludó muy afectuosamente: lo mismo mis viejos compañeros hicieron a mi partida.


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1 antigua puerta de muralla.

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2 1906.

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3 antiovino igual anticarnero.

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4 Conejillo de Indias.

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5 se conserva y se puede obtener preparado. -El antígeno es un extrato alcohólico de músculo de corazón de ternera o    buey. Se conserva, y se puede obtener preparado.

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6 und Leibesübung. (Ejercicio corporal). 

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7 de Carl Zeiss, Jena.

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8 En Octubre, después de Gesolai continué viaje . vease más adelante.

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9 en vez de gelatina.

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10 El nombre de cada paciente, en una tablilla a la cabecera de la cama.

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