sábado, 11 de septiembre de 2010

La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años, III

Notas autobiográficas del Dr.Héctor Read Barreras


SIETE AÑOS
DE COLEGIO
1907-1913
(INCLUSIVE)





“Árbol que crece torcido
Nunca su rama endereza,
Que se hace naturaleza
El vicio con que ha crecido.”


.Nos mudamos a la calle Padre Billini Núm. 20.-Sería el año 1907.
Mí tía y madrina había comprado esa casa y la ofreció a su hermano Eduardo por un alquiler mensual más ventajoso, mucho más. Lo que papá aprovechó, aunque la vivienda no era tan amplia. Allí no obstante nos acomodamos.

Éramos vecinos del convento. La cuadra de E a O, comenzaba sobre la acera S, en el antiguo edificio de la “Tercera Orden”, de los Dominicos, contiguo al cual seguía una hilera de casas bajas, de mamsposteria con “techo romano”, (como las anteriores que habíamos ocupado). La primera la ocupaba Doña Herminia Güero, con su esposo, y un hijo, José. Aquel era tabaquero.

La segunda la vivía un sastre, y sus 3 hijas. El era lo supe después, hermano del Doctor Suso Brenes, considerado de los mejores médicos de la Capital. (Tiene una calle).
Contigua estaba la de Doña Tuena, que ocupábamos nosotros. Era la tercera.

La cuarta estaba habitada por la familia de Deogracia Martí. La esposa era de los Guerrero de Baní.

La quinta corresponde a la esquina, ya dicha de la calle 19 de Marzo. La familia Garrido sus habitantes eran un poco herméticos. Los Garrido son una familia de gente inteligente (y dementes?). Muy apreciados.

En la acera de enfrente, en el mismo orden, teníamos a la familia de N Arredondo, con su hijo Mirito. La esquina hacia el frente del Parque Duarte (y calle Duarte) ó del Convento. Luego viene la casa de los Fiallo Don Alberto, (administrador, funcionario de aduanas). Los hijos varones eran 3, Viriato, Odalis, Antinoe y una hembra Anita.

En la casa de enfrente, vivieron varias familias, sucesivamente. Haré una historia más adelante.

La esquina, que es la casa que le sigue, es una gran casa, de alto, con balconcetes a  la 19 de Marzo y balcón corrido a la Padre Billini ( que una vez se llamó Regina). Es la casa de Tapado (Tapao). En los altos vivió mucho tiempo la familia de Don Pedro A. Ricart (Nene). Su esposa, Doña Prudencia Lluberes, sus hijos Ricardo, Fernando y sus hijas Margarita y Josefina.

Después la ocupó otra familia Astwood, Santomera (?).
En los bajos, varias piezas- (antes de esclavos?) La de la esquina una pulpería.

Nuestra casa.
Como todas las del vecindario, se notaba que había sido fundada, en el tiempo de la construcción de la Iglesia del Convento Dominico, ( y la Universidad de Santo Tomás de Aquino) o algo después. Se notaba después, que habían sido modificados, por los dueños sucesivos, durante los siglos pasados, a medida de las necesidades y gustos de las épocas coloniales.

1 La puerta de entrada, alta, de 2 hojas, era de madera extranjera. Dos aldabones por detrás de la pared.
Las paredes eran gruesas, de tapia de 80 o 90 cm. de espesor
Dos ventanas, una  a cada lado. Con rejas de hierro, altas, salía como 30 cm. del frente. Por dentro, tenían rayos ó poyatas de cada lado (como lo tenían los de la casa anteriormente vividas por nosotros).

Las habitaciones eran amplias. Dos cuerpos, sala y aposento, que daba al aposento, de amplia “antesala” (sala de estar). Un tabique de madera separaba otro aposento más pequeño. Un martillo, con piso de cemento, seguía antes de la cocina.

Había patio o jardín amplio y traspatio con fondo y anchura de todo solar. Al fondo una “noria” ó pozo cuadrilongo, servía a 3 casas.

En el traspatio se veían los cimientos de una mampostería menos gruesa. Nunca tuvimos una explicación clara.

Para completar, en el patio anterior ó jardín, una pieza de madera cubierta de zinc, no muy amplia servía de baño (aquí otra vez el tinajón de loza). Lo hizo construir papá y agregó después una ducha, con carrillo (polea) y soga para el baño, según un modelo alemán. Al centro del jardín una ixora.

El aljibe era una construcción única, contiguo a la cocina, por donde se sacaba el agua. Allí puso papá una bomba “aleatoria”, de mano, para sacar el agua.

El agua del techo, por un corto caño, (como en todos los techos romanos) se derramaba sobre la parte superior, tapa o techo del aljibe, que tenía una rejilla metálica en el centro, por donde entraba el líquido a la cisterna “luego de haber golpeado” para enriquecerse en oxígeno del aire. ¿Teoría a la Lavoisier?

La pared alta que dividía los dos patios tenía del lado del jardín, la boca del sumidero de aguas pluviales; buscando y consultando con viejos vecinos antiguos, se descubrió este artificio. Se hizo destapar el hoyo por el lado de atrás y luego de limpiarlo, no hubo más peligro de inundación de la casa aunque lloviera lo que lloviera.

Aquí en el traspatio había una vieja mata de aguacate2, que daba un producto delicioso en otoño, y abundante cosecha, además de copiosa y fresca sombra.

En la calle P. Billini, frente a la Iglesia del Convento, el parque Duarte, como sitio de expansión más próximo. La plaza nunca fue alegre, sino cuando se mostraron allí “Carrousseles” u otras diversiones análogas.

Para el año 1907, del lado de la calle de Hostos, que limitaba el parque al Este, haciendo también esquina con la Padre Billini, estaba la “Escuela Preparatoria Santo Tomás”, fundada en el año 1895. Así rezaba el letrero en largo tablón de fondo amarillo y letras mayúsculas negras, el cual colgaba del balconcete central de la  fachada -pues la casa era de alto- sobre la puerta ancha principal y de entrada. Tal como era entonces, así luce ahora, después del retoque que le ha dado la Oficina De Conservación etc. Del lado de la P. Billini, el balcón era corrido.

La Escuela Preparatoria, naturalmente debía ser ahora la nuestra. Con “tantos” años de fundada, tenía mucho crédito, y se la llamaba simplemente “La Preparatoria”. Su director era persona de familia muy conocida, hijo nada menos que del Sacristán Mayor de la Santa Iglesia Catedral: resumen andante de la historia de los Restos del Almirante Don Cristóbal Colón, hallados por el P.  Billini, en tiempos de Monseñor Rocco Coccia, etc. 1877 A.D.

La Escuela.
Nos pusieron en fin, en la Preparatoria. La escuela comprendía varios cursos; el primero infantil, el segundo infantil; el primer práctico que tenía también dos secciones, y el segundo  práctico que sólo tenía un grupo. En la escuela, empero, se habían preparado algunos jóvenes en los cuatro cursos del Bachillerato; de allí habían salido, Arturo Logroño y  Manuel Camarena Perdomo, graduados de Br. En Ciencias y Letras. Después fueron abogados y eminentes hombres públicos, y además profesores de escuela.

Nos presentó papá a la escuela. Después nos hicieron algunas preguntas, para decidir donde colocarnos, según nuestros  conocimientos. La prueba más importante para mí fue la de 3Aritmética: contesté que yo sabía dividir, expliqué que multiplicando, y restando cada producto, como me enseñó el Sr. Creales.

Me pusieron dos o tres números en la pizarra. Expliqué, como pude, lo del tanteo. Resolví mis problemas tiza en mano, y me asignaron a la segunda sección del Primer Práctico. Allí resulté ser el menor del curso. A Horacio lo pusieron en el segundo infantil. Era 2 años menor que yo.

Recibimos una lista de los libros y enseres que necesitábamos.
Aquí cabe decir que el colegio o escuela, tenía uniforme propio: “pantalón largo, recto; chaqueta corte militar, ambas piezas de dril rayadillo español; kepis o cachucha blanco”, con  una inscripción impresa en la cinta que diga Escuela Preparatoria Santo Tomás. Decía así el reglamento, impreso, de la escuela. El uniforme no se usaba a diario, sino en ocasiones señalados. Periódicamente había inspección de unifórmese, eso sí. Se anotaba en la libreta de notas semanales.

La inscripción de la Escuela sería de cerca de 50 muchachos. El local, alto, no permitía mucho movimiento. El recreo se hacía, con buen tiempo, en el Parque Duarte próximo, bajo sus sombrío s laureles.

Cada curso tenía su aula, pero a veces se intercambiaban las aulas según las clases. El reglamento decía, “todo movimiento debe ser necesario”. De formas que cada alumno debía permanecer en su puesto, para levantarse, cambiar de sitio, u otro movimiento cualquiera debía pedir permiso.

Una novedad fue volver a atener enseñanza cristiana en la escuela. La impartía un seminarista, entonces Felipe Sanabia, que debía llegar a ser Monseñor (Canónigo del Cabildo de la Catedral Primada).

Teníamos enseñanza del Catecismo de la Doctrina Cristiana, por el P. Ripalda). De alternaba por las tardes con Historia Sagrada, cuyo autor no recuerdo. Página por página, por preguntas y respuestas aprendíamos las lecciones que el Clérigo nos tomaba con calma y buena voluntad, y nos marcaba en el libro la próxima lección a responder.

Las oraciones del catecismo las recitábamos de memoria también: al fin, era un buen ejercicio, no aprendíamos nada más de “memorieta”. (Las tablas pitagóricas ya las sabíamos).

Como libro de lectura teníamos en el Pre Práctico una “Historia  Universal” por Luís Felipe Mantilla. El libro era bueno, sencillo el estilo como para niños; me gustaba, aunque tenía nostalgia por mi Lector Moderno de Appleton y sus Caratas de viaje alrededor del Mundo; etc., etc.

La escritura, caligrafía, me complació porque seguíamos los cuadernos, ahora el número dos de Appleton (preparado según el sistema inglés del calígrafo Hayes.4El Profesor era el Sr. G.  Ramírez, que se había formado al lado del señor  Troncoso (Don Parmenio).

Alternábamos, dos mañanas, con escritura al dictado. Dictaba el profesor Ramírez frase por frase y luego corregir las faltas que cada uno cometía en su cuaderno, y calificaba de acuerdo -(1, 2, 3,4, 5)- Creo haber aprendido muy poco por el dictado. Todavía me parece inadecuado para la ortografía. No se progresa así.

La enseñanza del lenguaje, varió alguna vez de profesor. La hacia el propio Señor Troncoso, ó Félix M. Pérez, cada uno a su manera.

Las matemáticas marchaban bastante bien conmigo. El Sr. Ramírez nos hacía Aritmética, el Sr. Troncoso, cálculo mental. En esto nunca era rápido, pero si no me lo hubieran impuesto, sería un tonto después. El juego de la numeración decimal, me entraba bien: es cierto que papá, Contador muy reconocido, y el pizarrón en casa, nos ayudaban mucho.

La Geometría era para mí casi un encanto. Entra por los ojos y las líneas y figuras “dicen” lo que son. El libro, Geometría por Faustino Peluzié, era muy claro y sencillo. El profesor J. F. Mejía, también de la aritmética, en parte.

Teníamos una materia “enciclopédica”. Se llamaba “Lecciones de Cosas”5. El Sr. Troncoso era el profesor y jugaba con las lecciones, que comprendían varias ciencias. A veces se alternaba algún otro de los maestros; digo que no tenían el mismo sistema.

La Astronomía era una enseñanza muy interesante. El Sr. Saviñon la explicaba. Pero teníamos buenas bases con lo de la escuela primaria del Sr. Creales.
La Geografía de la isla, era el texto del padre Meriño. Único libro existente entonces.

Como se ve, la enseñanza, era del sistema moderno de Hostos. Pero de estructura católica. Varios de los profesores fueron seminaristas del Padre Meriño, otros eran del sistema hostosiano.

Una novedad fue para mí la clase de Gimnasia, dos mañanas el prof. Saviñón nos ejercitaba. En el salón había un par anillos. Yo no podía alcanzarlas, sin ayuda, por mi baja estatura. Nunca pude dominarlas; otros hacían hasta “piruetas”, casi maromas6.

También teníamos Ejercicios Militares en la Plaza Duarte. Ramírez ó Pérez ó Saviñón ó el propio  Sr. Troncoso, nos dirigían. A veces con tambor. ¡Oído a la caja!

A poco de mi ingreso el Sr. Ma. Saviñón me reconoció como hijo de su condiscípulo Don Lalo. Eran buenos amigos.

La “Geografía Física”, era otra materia del Sr. Saviñon. Una cartilla de cierta serie (traducciones) era el libro de texto.

Diversos mapas, además, colgaban en las paredes; eran muy útiles aunque en inglés).

Mi profeso de dibujo lo fue el Sr. Don Adolfo Obregón y García, español en todo. Teníamos un surtido de modelos a copiar al lápiz. El Sr. Obregón supervisaba nuestro trabajo y corregía los mejores y los firmaba.

Tenía que llamarme la atención el que ya Alcalá (José), Frómeta (José), Lluberes y Redondo (Pedro) ya lucían pantalón largo, de diario en la escuela. Todos eran mayores y altos, porque habían entrado a la escuela algo atrasados.

 Por ejemplo, Lluberes había crecido en el campo7. Era hijo de Don Félix Lluberes y casi nunca vino a la capital, y se había quedado atrás. Lo mismo le ocurría a los otros, más o menos. Todos eran muy crecidos. Pedro Redondo, hijo del abogado, tenía gruesos espejuelos de miope. Leía muy bien y comprendía lo que leía, naturalmente. Todos ellos eran crecidos.

A mi me tocaba otra vez ser el menor, y de los más pequenõs y poco ágil; lucía gordito. Es necesario explicar que los niños usábamos calzones o pantalones cortos, a la rodilla. El atuendo se completaba con una babucha, un saco ligero, u otra pieza parecida8. Pantalones largos usaban los hombres, pero los que eran muy altos, desde antes de los 18 años solían llevarlos. No obstante, en el campo no se llevaban de esas reglas, y los zagalejos vestían pantalones largos. Me parecen más adaptados a las labores y quehaceres de la tierra y el ganado.

Condensando las materias de la enseñanza, creo resumirlas así:

1.    Lectura
2.    Escritura: caligrafía y dictado
3.    Aritmética, cálculo Inclusive.
4.    Geometría.
5.    Geografía de la Isla.
6.    Geografía Física.
7.    Astronomía.
8.    Religión: catecismo, historia sagrada.
9.    Dibujo.
10.  Gimnasia Y Ejercicios Militares.

A la casa se llevaban problemas  aritméticos. A la semana dábamos, 6 horas de diarias (4+2), de 8 a 12 y de 2 a 4, y los sábados (3) de 8 a 11. En total 33 horas.

[ Nótese que faltan trabajos manuales; en cambio teníamos como complemento de la geometría, trazados de figuras geométricas y por otra parte, de mapas geográficos; ambos en pliegos para los exámenes.] de 1908.

De los alumnos con que me relacioné más, desde el primer curso, y que permanecimos juntos, curso por curso, algunos mencionaré.

Como guardábamos orden alfabético en las listas y en los asientos (cuando se podía) yo quedaba con Luis E. Mena P. , (letra M.) y Rafael Roca, (ambos una año de edad más que yo) Lavandero Quíntero, (Manuel) Eug. Lapeiretta, Calé Pellerano y Raf. Emilio Sanabia y Lépido Saviñon. Desde luego el mentado Redondo (Pedro) y Silverio Martínez. También hicimos buena liga Pelayo Cuesta y yo.

Calé (Pellerano) dejó pronto la escuela. Era de los más altos (grandes) para quedarse en el “Listín Diario”, de su padre. Allí se ocupaba, en la Papelería, de doblar los ejemplares del periódico en 4 pliegues antes de entregarlos, y del despacho de los artículos de escritorio y libros del establecimiento.

Martínez, Saviñón, y Mena, tenían “buena letra” caligráfica. El último continuó sus estudios, (formó más tarde parte de la Banda de Música que veremos después). Lo mismo Martínez. (Saviñón no). Saviñón era inteligente más que estudioso, no sé que carrera emprendió, después del segundo práctico.

Martínez, inteligente y muy trabajador, siguió con “nosotros” hasta 1913 (los siete años).

También adelantaron juntos Rafael Roca, y Gontrán Marión Landais9, este que no había mencionado, pero los pondré en lista: reapareció después de la Guerra Europea del 14-18. Prisionero el héroe, trabajó en las minas de carbón y luego fue confiado a un oficial alemán cuya familia le trató muy bien; enseñaba el idioma francés a los escolares de la casa. Algunos años después supe de su muerte (pneumoconiosis carbonífera?) Pobre Charlot...

Lapeirella era (hijo de Macú) de los que se huían de la escuela. Se divertían en los Carritos, retozando con restos dejados en la vía férrea que había anteriormente en esta margen del Ozama, sitio llamado de La Fuente de Colón, que allí está todavía, aunque abandonada. Servía La Fuente de aguada para los buques del puerto.

Solía también escaparse a Güibia, un baño y playa cercana a la capital (hoy sitio urbano). Pericles Cuello, Hermón y otros se acompañaban. Llegaron a ser buenos nadadores -alcanzaban un arrecife (medio escondido) llamado “Curacao” y se atrevían hasta “Peñita”, que son los corales que bordean a distancia la costa sur de esta parte de la Isla: la rompiente que alcanza la vista a lo lejos, en el Mar Caribe, desde la playa.

Quilo (Aquiles) Delgado era un gran ciclista: hacía toda clase de piruetas posibles, también era ciclista uno de los Pereyra que tenían una agencia de bicicletas en la calle de la Separación (después de Teatro ó Salón de Cine). Allí alquilábamos Horacio y yo, lo mismo que otros, bicicletas para aprender el manejo. Papá como los demás muchachos de esa época la hacían : el también era ciclista.

Delgado fue de los que abandonó la escuela poco después.

No recuerdo exactamente la “celebración” de los exámenes, que pasaron para  mí como la cosa más natural del mundo; buena calificación y pase de curso, al segundo práctico. Sería el 1908 (mes de julio). Yo había cumplido 11 años en mayo. Horacio pasó al primer curso práctico en esos exámenes. El curso entonces tenía 2 secciones.

Lista Alfabética De Los Alumnos.

Abreu, Eduardo
Alsina, Manuel
Alcalá, José

Bobadilla, Tomás
Báez Soler, Osvaldo
Báez Soler, Buenaventura
Brea Padilla, Tomás Antonio
Bourget, Luis

Cohen, Rafael
Collado, Pedro
Concha P., Rafael
Cuesta Fernández, Pelayo
Cuesta Fernández, José Miguel
Cuello, Pericles
Cuello, Julio A.

Delgado Sosa, Aquiles
Delgado Sosa, Miguel Angel

Fernández, Aurelio
Fernández, Alvaro V.
Fernández, Mario
Fernández, Constantino
Frómeta, José
Frómeta

Gautreau, Raúl
Gautreau, Gaston
Gómez, Casimiro
Graham, Humberto
Grillo,

Hermón, Francisco
Hermida, R.F.

Lapeiretta, Eugenio
Lapeiretta,
Landolfi, Umberto
Lavandero y Quintero, Manuel
Lluberes, Ascanio
Lluberes , Asdrúbal

Martí Ripley, Enrique Carlos
Martínez Amor, Silverio
Marión-Landais, Charles Louis
Marión-Landais, Gontrán
Marchena, Eugenio Generoso
Mena Perdomo, Luis E.

Pellerano S. Colé
Pellerano S. Carlos
Peña, Rafael
Peña, Rafael A.
Perdomo, Arturo
Pina,

Read B. Héctor
Read B. Horacio
Read, N. Francisco
Roca, Rafael Octavio
Redondo, Pedro
Redondo, Natalio
Rivas, Manuel A.

Sanabia, Rafael Emilio
Santiago, José
Santiago, C
Saviñón Lluberes, Ramón
Savinón, Lepido
Soler, Alfredo

Díaz Valdepares, José
Díaz Valdepares, Julian

Del Villar, Rafael
Del Villar
Valverde Gazán, Ernesto Rafael
Valverde Gazán, Manuel


Internos


Benzo, Fco. E.
Benzo, Félix Ma.
Campos, Rafael A.
Duluc, José Anibal
Duluc, Rafael
Goico, Miguel Antonio
Goico, Félix
Messina, Temístocles
Nuñez, Juan Isidro
Nuñez, Heriberto
Ortega, José Dolores.


El segundo curso práctico era, por entonces, el penúltimo curso de la escuela. También había el primer bachillerato. Los otros cursos no se llenaban por falta de número y de local.

Un recuento de materias y profesores. Pero antes, un cambio de aula. Eramos menos en número y quizá (no puedo precisar) alguno nuevo que entró en este II curso, a la Escuela Preparatoria, como por ejemplo, Ernesto Valverde y Gazán, letra V., condiscípulo contiguo; me llevaba años de edad. Había tenido enseñanza privada, en su casa, inclusive música y piano, que llegó a tocar muy bien.

La nueva aula miraba a la parte interior del patio de la casa. Grandes pizarras cubrían el piso. Pero la ventilación y la luz eran a las horas de clases. No éramos muchos.

Las materias, algunas nuevas, eran menos. En cambio ya no había caligrafía ni dictado y las matemáticas adelantaban.

En el curso anterior llegamos hasta los quebrados. Ahora el profesor Landolfi, después de un repaso del tema de  los quebrados, entre lo que se decía evaluar quebrados: quebrados de quebrados.

Un cuaderno exclusivo para las matemáticas servía para llevar notas, otro cuaderno para llevar a casa un problema, todas las semanas, dos veces, con diferentes cifras y casos para cada alumno!! Para que no copiara uno del otro compañero. El Sr. Landolfi manejaba esto muy bien; con sus ojos azules, su pelo lacio y negro, tenía una agradable figura y trato típico  italiano del Sur, bien educado.

Después pasamos al estudio de los complejos e incomplejos10 (pesas y medidas de tiempo11, etc.) y de los decimales, con incursión en los logaritmos, que no eran exigidos.

La geometría ahora trataba de los cuerpos sólidos -los poliedros, etc. y redondos.

Debíamos hacer en cartón, los poliedros regulares, tetraedros, hexaedro ó cubo octaedro, dodecaedro, icosaedro, pirámides, prismas, cono, cilindro... El profesor Mejía-Trabajo para la casa.

Para el lenguaje teníamos un buen libro. Con grabados que ilustraban el valor de las palabras. Ej. Versos. Por ejemplo: un niño en su cama; en otro, una corriente de agua de un río: el niño duerme, el agua corre, verbos intransitivos.

El profesor, empero, era el Br. Arturo Logroño. No daba la talla, aunque buen decidor, orador...

En el libro habían bonitos versos escogidos. Mgl. Delgado se aprendió una larga composición: “La Estrella de la mañana”. El refrán  decía:
“Despierta niña, despierta, yo soy la Estrella de la mañana.”
“Mira niña que cuando el alba despierta// se viste de oro y plata// para llamar a tu puerta//

A Roca y a otros les gustaba la fábula:

“Al pié de entriesta palma
Raquítico crecía,
El césped vanidoso
Cual los enanos son.”
El césped contestaba a los improperios de la palma:
“A ti te mata el rayo,
Mientras que a mi,
Me hiere Dios”

copio una fábula en la página 12.

Se suponía que ya debíamos saber leer y escribir bien, pues ya no había tales ejercicios.

En cambio ahora vamos a tener otro texto de “Astronomía de las Damas” por Camilo Flanmarión. Verdaderamente un libro que se deja leer y un libro sabio. Prof. A. Logroño. El texto casi una novela “científica”. No soñaba empero como Julio Verne.

Una materia nueva: Cívica.-La “Enseñanza Cívica” estaba a cargo del Prof. Pérez, (Félix Ma.)- La enseñanza versaba sobre la constitución de la República de 1908, nueva. El profesor era de los editores de una revista mensual  “Mefistófeles”, creo que se llamaba12.

También era materia del Prof. Pérez la Geografía de América. Corona Bustamante era el texto.

La materia más variada, era la Moral, que tenía como maestro al clérigo Felipe Sanabia. Seguíamos el texto de “Moral en Ejemplos Históricos” de Appleton. A propósito de cada parte ó capítulo, traía uno ó dos ejemplos de hechos históricos, narrados de un modo atractivo, como un cuento y su moraleja.
Recuerdo: 1) Androcles y el León,
2) Plinio y su Madre, y la Erupción del Vesubio “a principio de la Era Cristiana”: cargó con ella a cuestas.
3) Maldades de Nerón: mató nadie,
4) El viejo Spurina: saludable, y fuerte, en su vida sencilla y virtuosa.

A  la orilla de un lago rumososo
Un cisne se moría
Y un ruiseñor curioso
A escuchar sus cantares acudía
Voy a escuchar, decía,
De un himno celestial
El dulce encanto.
(Porque dices que siempre canta el cisne cuando muere)
Y paróse en un árbol la mañana
Cual si estuviera escuchando
La música italiana.
-El cisne al morir lanzó un gemido,
Que le destrozó el oído...

                             (Del libro de Lenguaje).

En la escuela mixta, de varones y de hembras, las niñas tenían clases de labores. Trabajan en lana en cañamazo, el punto de cruz y hacían, a veces bonitos objetos; era muy común preparar un tejido para las pantuflas, en forma de letra U.- También hacían otros objetos, a veces muy bonitos. Con agujetas e hilo hacían además otras labores, tejidos, paños, etc. Algunas aprendían a bordar en tela blanca: bordaban letras, monogramas, fantasías.

Para los varones, después se “inventaron” los trabajos manuales ‘equivalentes”. En la Escuela Hostos, anteriormente, hicimos dobleces de pedazos de papel satinado, cuadrado, doblados de 12 maneras. El conjunto, pegado en una cartulina a manera de un trofeo, que se exhibía para los exámenes. Se montaba en un marco de madera extra.

En la preparatoria, recuerdo que se trató de introducir unos modelos en arcilla amarilla. Lo primero era fabricar uno mismo los instrumentos de trabajo, tallándolos en pino blanco. Conseguir pedazos de madera adecuadas. Imitar una especie de espátulas, parecidos a cuchillas y cucharas. Conseguir la arcilla adecuada. Lavarla para sacarle la arena. Después mantenerla en trapos húmedos, etc. ,etc.

No prosperó esto en mi época. (Ahora se denominan “manualidades” a lo que antes decíamos Trabajos Manuales.)

Cursando estaba el 2do práctico cuando el Sr. Troncoso introdujo muchas mejoras a su Escuela. Se mudó de su casa, modernizó sus planes, aumentó de cursos y profesores. Creó un internado para alumnos y estableció cursos extra de música y de inglés.

El nombre ahora sería “Colegio Preparatorio Santo Tomás”. El prospecto rezaba: enseñanza primaria, secundaria y superior, (esto último:el bachillerato, y la secundaria, intermedia.)

El local era la casa No. 10 de la calle Padre Billini, de altos, acera Sur; de la época colonial, grande, bien conservada. Contigua al entonces Casino de la Juventud. Al fondo llegaba la pared a la otra calle.

El Colegio ocupaba la planta baja, suficientes salones, martillo, gran jardín en el primer patio, segundo patio vacío y un tercer patio grandísimo, para los juegos, gimnasia y ejercicios militares. El edificio era muy adaptable. En los altos estaba la familia, de 3. Una docena de internos, y dependencias (cocina, servicio, etc.).

Sería el año 1908, o mas bien 9..

Recién instalados en el nuevo local los internos y algunos externos, cuyos  padres querían que aprendieran el idioma inglés y música, nos mandaron a inscribirnos. En casa papá siempre  nos recomendaba estudiar el inglés, con mucho énfasis. Él había estudiado por el método Cortina y le parecía muy bueno pero no para niños. En el colegio la primera profesora fue la Srta. Emilia Villanueva. El método, a la “moderna”, todo en inglés: “Charles visit to England.” Ella se empeñaba en enseñarnos como podía, con cierto entusiasmo en su experimento. Nosotros hacíamos lo que podíamos. Como quiera que fuera, es todavía la base de mis conocimientos idiomáticos. Después ha habido mucho que aprender”...

Porque, “El que quiera ser soldado// tiene mucho que aprender// un fusil tendrá cargado// siempre listo a disparar//, cantábamos tres veces a la semana, en una hora regular para todos los alumnos de cada uno de los cursos, pues el canto coreado era materia de la nueva educación escolar.

Don  José de Jesús Ravelo, con su saxofón “alto” nos ayudaba a entonar las canciones.

Aparte de estas “lecciones de canto” existía, un grupo que quiso aprender música. Aunque ya teníamos buenas nociones de la materia, parte grande del grupo eran  “novicios”; entramos al curso de solfeo.

La lista de aprendices de música comprendía los alumnos internos. La emprendimos con el Eslava. No todos podían “entonar” las lecciones. Algunos desistieron al llegar las vacaciones.

Rafael Peña, un valioso muchacho, buen amigo, estudioso, quiso aprender. Don Chuchú Ravelo, pacientemente le enseñó “haciendo como quien canta, diciendo las notas por sus  nombres, sin “entonación” pero midiendo muy bien el compás. Dió resultado. Lo veremos después.

Adelantamos unos y el Sr. Troncoso, y Don Chuchú  (o Sr. Ravelo) idearon formar una banda de música infantil -al estilo de la nombrada del Padre Billini, desaparecida unos 10 años atrás.

Los que lo necesitaron aprendieron a “leer” la clave de fa. Bajos, bombardinos, trombón, (?).

Los instrumentos se compraron a Abaham Curiel y Pereyra, “Almacén de Música” en la calle del General Luperón. Creo que con entusiasmo hebreo, los importó de Francia. También se introdujo entonces un sistema de métodos, (para aprender a tocar los instrumentos de viento) inventados por el Director de la Guardia Republicana Francesa, Banda de Música.- Parey ó Paré.

13El método constaba de menos de 100 páginas, con instrucciones y ejercicios. Al soplar decía que debía pronunciares la sílaba tu, al atacar cada nota.

Se popularizó el método de la Guardia Republicana. Se usó durante muchos años después el Parey por los aprendices de música más diversos. La maestría la hace el ejercicio después.

El bajo, se llama saxhorn bajo o bastuba. Este nombre se aplica a todos los cobres con boquilla metálica s. alto, s. cornetín y así sucesivamente. (barítono es el bombardin).

Las maderas son los clarinetes, flautas, etc. Usan boquillas de maderas especiales. El saxofón, de metal, también usa boquilla no metálica (no estaba en  La Banda).

Tocaba el alto  (s. alto) Rafael Peña, con su solfeo leído, y lo sonaba muy bien. (Éxito del método musical del Sr. Ravelo).

Había 2 bastubas, en mí, y en sí (bemoles). Hermón y Frometa (mí) eran los músicos.

Dos alumnos, uno de origen hispano-puertoriqueño y otro, mestizo dominicano, ambos de apellido Santiago eran los bombardinos.

Este instrumento lo popularizó en las Antillas el célebre compositor de danzas, A. Campos, que lo tocaba con maestría, en el acompañamiento ó “canto” de sus aludidas danzas puertorriqueñas.

Gómez era el trombón, de pistones, “Rajado” resulta ser el cobre más sonoro: domina en la banda o en la orquesta.

En la banda habían dos clarinetes en si bemol. Juan Cohen tenía uno con sistema de llaves Bohem?

Alfredo Soler, tenía otro, en si bemol, también, lo dominaba muy bien. No podía negar que era hijo del maestro Don Alfredo Soler, uno de nuestros maestros directores de bandas y orquestas, compositor, etc.

(Una nota triste a propósito de Soler, que dejó los estudios temprano. Después lo vi en la fábrica de fósforos: parecía dominar esta técnica industrial. Pero quizá este contacto desprevenido con el metaloide contribuyó a acortar su vida. Lo vi morir en el Hospital, cuando yo hacía el 3er. Curso de medicina. Sufría una osteopiodermatitis terrible complicada con albuminuria; flaco, esquelético:(amiloidosis?) tras largo padecer).

Mario Fernández, tocaba reqinto, clarinete en mí bemol. A mi me tocó el requinto también. El instrumento que entonces me regaló mi padre, lo obsequié a la banda de música del Colegio de los Padres de “Don Bosco”, en la época de Monseñor Pittini. Si intenté sonarlo, no pude, por haber perdido la “embocadura”. (Una especie de callosidad que se forma en los labios del músico, desde temprano y que contribuye a la manera individual de sonar el instrumento de viento, cual que sea.

Había saltado el Cornetín. Fueron varios: Martínez  Amor, Juan Santoni, uno de los Cuello (el mayor).

La flauta la tocaba Eugenio Generoso de Marchena.

14El flautín era de Manuel Valverde Gazán. Su hermano R. Ernesto, será mi amigo de siempre, sonaba el tambor.

La tambora o bombo tuvo varios dueños. A Santiago le gustaba lucirse con él a la cabeza de todos, en las marchas.

Pellerano II aparece en una fotografía histórica, con los platillos en las manos.

El único superviviente, con el relator, es 15G. Gauteraux (Gastón), amigos recíprocos. (Deo gratia.)

Vámonos con la música a otra parte, repito el dicho refranesco.

Había también los experimentos de Química y de Física.

La preparación del hidrógeno; la del Oxígeno con clorato de potasio. Heriberto Graham era un alumno muy aplicado en química.

El Sr. Troncoso era el profesor. Me gustaban mucho etas ciencias.
Con lo dicho queda entendido que había un Laboratorio. El material era francés de Les Fils d’ Emil Derolbe, Rue du Bac, 46. Paris VII. Esta casa también había provisto unos cuantos murales que mostraban distintos objetos científicos: los colores, los fenómenos atmosféricos y otros; todo con letreros en francés. Eran casi inútiles.

El instrumental y reactivos tenían un armario, con vidrios donde se consevaba. Asimismo debo recordar que tenía instrumentos eléctricos como la máquna de Wimshurst de estática, pila de Leclanché (galvánica), Carrete de Ruhmkorff y otras más.

Se preparaba hidrógeno, con zinc y acido sulfúrico en el frasco, con tubos de Wolf, igualmente flúor, cloro, bromo, yodo en retortas y matraces colectores, por destilación. La "lampara filosófica”, era la llama de hidrógeno con un tubo pitaba, era la armónica química; se obtenía en tubo invertido cerrado, el ladrido del gas al aproximarle una cerilla o una pavesa de palillo de fósforo de bolsillo.

Se podían hacer otros experimentos más. Me gustaban y a todos los interesaban, aunque no por igual.

La cartilla de Roscoe, era el libro de química (de la colección mencionada) y la de física para estas otra materia. La primera se basaba  en la clasificación antigua de los cuatro elemantos naturales: “fuego, aire, agua y tierra”

En el colegio teníamos ya pupitres americanos, de madra barnaizada con armazón de hierro colado. Cada uno para dos muchachos.

Los antiguos bancos criollos para 7 alumnos se usaban también. Los había para 2 o 3.- pero la mayoría de los bancos nuevos tenían respaldo, aunque duros eran “bastante” cómodos. 4 bancos acomodaban 28 muchachos, un curso. La inscripción podía ser de 30, porque casi nunca asístian todos.
(Dedico una mirada retrospecativa y un fugaz pensamiento a Hostos.)

Canto Coreado:

Arriba muchachos
Que el día ya llega.
Al rudo trabajo
Nos llama el claraín.
Los pueblos más nobles
Son siempre más grandes
Honrando el trabajo:
Luchar ahora es vivir...

Vuleve pronto primavera
Y a los campos dá otra vez
Luz, colores y armonias
Y, calor y espléndidez.
La, la, la, lá; la, la, la, la, lá...

Estrella vespertina
Que brillas a lo lejos,
Con nítidos reflejos
Con plácido fulgor,
Yo te amo estrella clara
Con todo el corazón.16

Una disgresión: calculando 30 alumnos por aula, 4 por cursos, sería 120.
El registro del colegio era quizá algo menos.

En la lista alfabética he memorizado más de 70 nombres.
Creo que es una buena prueba para pasar de curso.

Me faltan algunas materias:
El Prof. Obregón, mi maestro de dibujo, porque no tuve otro después, me firmó algunos de mis lapices. Con esto aprobé mi examen17 de materia. Siempre recuerdo algunos de sus consejos. El era sin dudas un gran tipo. Pero no se hacía querer, aunque era bueno y serio.

La Gimnasia y los Ejercicios Militares adquirieron también mayor importancia en esta época del Colegio.

Hubo dos oficiales uno de policia después  y otro militar que nos instruían. Aybar el primero, que también fué oficial de sanidad por muchos años y el otro Campillo, grado de Capitán Instrucator del ejército.

Este último era muy competente, además de ser simpático, sabía enseñar. Con el número elevado de alumnos que tenía el colegio. (Todos seguramenate más inteligentes que los de los reclutas miltares) el mandaba con entusiamo, los movimientos y maniobras. Hasta llegó a explicarnos y “formar el cuadro” un recurso, nos decía, que le valía a un capitán para defensa, en un caso de apuro, por tener pocas tropas. Todos los mandos se hacían a toque de corneta. Uno de los “cornetines” de la banda, las aprendió por música. (Santoni?)

Mas tarde, el uniforme del Colegio, se cambiará por blanco, como en las otras escuelas y colegios; con la ventaja de ser más vistoso.

Todavía usábamos el uniforme de rayadillo18 español, cuando participamos en un consurso inter-colegial.

La escuela de Bonilla19 ganó aquella vez. Sus muchachos vestían pantalón corto (uniforme blanco) y medias negras largas. Quedaron muy lucidos.

El Prof. Angel Mieses, era el de Gimnasia. En el gran patio (tercero) se desarrollaban las “clases” ó ejercicios. El eseñaba con entusiasmo, dos veces a la semana a cada grupo.

Allí entre otros juegos, había dos barras paralelas.
Usábamos la gimnasia “sueca”, sin aparatos.
Sin embargo, teníamos también palanquetas de hierro y botellas de madera (clavos?) (halteras).

El patio era solar para carreras y otros juegos.
Comenzaba a “hervir” la pelota: base-ball; deporte de palos y carreras!
Hasta se trataba de leer las ligas, en inglés, que daban las reglas , todas, inclusive para el trazado del “diamante” con sus medidas, Lapeiretta era un gran entusiasta (Pirimpín).

Hay en mí factor congénitpo ó constitucional que institivamente parece alejarme de la práctica de los deportes. Cuando daba (doy) una carrera, me sofocaba fácilmente: mi capacidad respiratoria no me ayuda al Deporte.

Nota.
Debería este cuadro estar interacalado.

En el vecindario de la calle  Santo Tomás (hoy  Arzobisppo Nouel) residía una familia muy honesta. La personalidad de Madam Titica era la representativa de la casa. Había que darle el tratamiento; de lo contrario no le volvería la cara a uno. Madam era una repostera digna de su fama. (El término repostera no se conocía aquí, dulcera, se decía). Ella preguntaba donde era la fiesta, el motivo y cuantas personas se esperan. Lo demás lo disponía ella y usted pagaba. (El precio era algo más caro, no excesivo) La familia (señoritas) Guilioux heredó sus recetas. Papá decía que había preparado lo de su matrimonio. Recuerdo sin previsión , el Bautizo de Eduardo, mi hermano. Ella se enfermó en la Habana.

El cambio de local, a más de la alegría que nos había causado, de pronto nos hizo sentir nostálgicos por el viejo vecindario. En el mismo edificio teníamos en la planta baja del viejo local frente a la plaza Duarte, un ventorrillo de la por nosotros celebrada Mafina. Nunca supimos su verdadero nombre. No siempre estaba de buen humor. Tampoco faltaron las travesuras de algunos de los muchachos que provocaron sus iras y rencores.

De todos modos, donde Mafina comprábamos,  caramelos, piñonates, alhajares, jaleas, etc., por centavos y reales. Igualmente frutas de la estación, algunas de las cuales ya no se ven,  v. gr. caimoní, jina, poma-rosa, hicacos.

Como ya comenzaba a conocerse las apendicitis, y se las atribuía a pequeñas semillas indigestas que se atascaban en esa tripita; los padres combatían, como los médicos de entonces, el consumo de tales frutas, y de otras con semillas pequeñas, se desacreditó el caimoní.

No quiero hacer ahora, varios lustros después, como médico y patólogo, una disertación en contra.

En el local de la Padre Billini, por de pronto, nos hacía falta donde adquirir esos efectos de ventorrillo.

Otra fuente de aprovisionamiento, menos usual por razón de distancia, era la de la Señorita Pirú Quezada, sita en los altos de una casa frente a la Iglesia de Regina. Eran muy buenas y baratas. Aunque se perdía tiempo en subir y bajar, y despachar a uno.

La Srta. Pirú Quezada era una figura notable por los largos amores de su compromiso. No se sabe si llegó a casarse antes de morirse.

Hasta hace pocos años había un reloj público instalado “provisionalmente”, en lo alto de la fachada de la S. I. Catedral que mira al Parque de Colón. Estaba allí empero desde el siglo pasado. El reloj tenía un juego de campanas que sonaba cada 1/4 de hora y también daba las horas y las media horas convencionales.

A la hora de las 2 de la tarde, también tradicionalmente, sonaba una de las grandes campanas del campanario próximo, un toque de campanas, para llamar a la reunión del Cabildo. Los muchachos de la escuela solían reunirse al pié del campanario, para a seguidas del reloj público, halar los cabos de cuerdas del badajo: doce veces, una pausa, y doce veces más. Se discutían quienes debían hacerlo, entre dos o más tocaban la llamada. (Mientras, el campanero oficial del templo dormía la siesta).

Algunos había a quienes les gustaba pasar ratos largos sentados en los bancos del Parque Colón que estaba próximo al colegio; esperaban la hora de entrada a clases, volvían a la hora de salida; ó se embelesaban , como el amigo Brea, frente al balcón de una platónica enamorada, aguardando que la ninfa se asomara. Tomasito perdía su tiempo. Con el tiempo, olvidó sus sueños. Casó con otra (para mal de tres).

Don Leopoldo Lamarche, loco, vagaba por los paseos de la Plaza, o se sentaba solitario, monologando, en algunos de los bancos. Tenía momentos lúcidos y coordinaba pensamientos. Conversaba algo. De repente parecía incomodarse y se ponía furioso. Ocasiones hubo en que la policía que lo conocía como todo el mundo, tenía que hacerse cargo de Vaporcito, para recluirlo en San Francisco: el manicomio del Padre Billini, hasta que sanó otra vez (?) volvía al parque Colón. (Ver nota página 10).

Cómo lo sabes? -me preguntas- Porque siempre había otro que convidaba a uno para ver, y que no le cuenten solamente, y curiosear. Mientras en casa esperaban por mí, o se me hace tarde para entrar a clases.

A las cuatro de la tarde, salía el “Listín Diario”. Los primeros lectores eran los visitantes del Parque Colón. Era el centro de la Ciudad. Todo se movía en derredor; aguárdalo allí si buscas a un capitaleño, por allí pasará en algún momento del día ó de la noche.

El “Listín” tenía especial significación para los colegiales del Santo Tomás. Debido a relaciones de familia (el redactor en jefe era el Lic. Don M.J. Troncoso de la Concha, hermano el señor Troncoso, director del colegio) desde hace muchos años, la “Crónica” publicaba en la edición de los sábados, “alumnos de mejores notas”, en el Colegio Santo Tomás. Se daban los apellidos y los cursos. Dos del mismo apellido eran I y II. Era un premio publicar el nombre de un alumno en estas notas. Amigos y familiares se enteraban y ocasionalmente lo celebraban. (Messina “salía” mucho). Al mismo tiempo era un discreto “reclamo” para el Colegio.

Pero también había en el Colegio “discretos” castigos. El que tenía un cero, en las clases del día, quedaba preso hasta las 5 p.m. Si tenía dos ceros (cero cruzado), hasta las 6 pm. Si ganaba ceros  con frecuencia llevaba una observación en las notas del sábado, en su libreta.

Debía durante el tiempo de reclusión, estudiar sus lecciones “no aprendidas” según el reglamento (no siempre era así).

Había otra forma de castigo, que parecía tener más sentido. Se castigaba al alumno haciéndole “copiar lecciones no aprendidas”

La forma era imponiéndole la obligación de escribir 100 líneas por lo menos, y hasta mil; según las faltas cometidas. Debía escribirlas en su casa, para el día siguiente si sólo eran 100 líneas. Para una fecha determinada si eran más de 100.- Podía también ser expulsado temporal o definitivamente, en caso de faltas mayores.

En una ocasión, el señor Troncoso que era un maestro-nato, comprendió que las líneas por centenares en nada aprovechaban al alumno. Un cuaderno completo mal aprovechado: escrito con mala letra de muchacho cansado, con faltas de ortografía en cada renglón, era un desperdicio de tiempo y de materiales, cuaderno, pluma y tinta.

Entonces inventó cambiar las 100 x 20 líneas, con buena letra, clara, u sin falta de ortografía. Cada falta obligaba a repetir 10 líneas. El llamaba a esto líneas  oro. 20 líneas así eran equivalentes a 100 del otro sistema.

Creo que de esta manera copiando correctamente de un original correcto, es como se aprende la ortografía. Copiando como un dibujo del cuaderno de caligrafía, es como se adquiere la buena letra.

Ya que me preocupo por métodos pedagógicos, aprendí en años posteriores una manera para memorizar el “orden alfabético” de las letras. Fue cuando las señoritas Amiama (de ellas sólo una contrajo matrimonio, Doña Belén), mudaron su Kindergarten a la planta baja del Casino de la Juventud, (que ocupaba las altos) de la hermosa casa vecina del lado oeste. Los niños tenían a  manera de un “canto llano”, que entonaban al entrar a clases. Los nombres de las letras del alfabeto eran coreados, aunque los pequeños quizá todavía ni las conocían como signos.

De nuestra parte, entre los numerosos juguetes (aunque no excesivos) que siempre tuvimos en casa, un juego de cubos con letras, (la misma en cada cara) nos ayudó mucho a asimilar lasa letras. El orden lo aprendimos después sin mucha dificultad.

Es de notar que teníamos la materia Geografía Patria, ó de la Isla de Santo Domingo y en orden “evolutivo” y paralelo nos hubiera convenido tener la Historia Patria. Faltaba un texto adecuado. Faltaban asimismo profesores adecuados. (Esto se corrigió en años recientes. También se ha agregado Ortografía Castellana aunque con cortos resultados).

Indudablemente por mi educación doméstica, he sido siempre muy adicto a nuestra religión. Si bien es verdad que muchos condiscípulos lo eran también, algunos (recuerdo a Bobadilla y a Saviñon) se hicieron monaguillos de los curas del Convento o de Regina, iglesias próximas y, en los intervalos de clases, practican de memoria el aprendizaje de los latines del “modo de ayudar a misa” que era un apéndice del manual del P.Ripalda, ya mencionado. Lo mismo hacían con los “cantos” de los responsos de los oficios de los difuntos: “Liberame Domine de morten eterna // in die la tremenda // etc.” En los entierros cantados, los sacerdotes pagaban más dinero a los monaguillos.

De mi parte, nunca fui madrugador. Antes al contrario. Mi fe no logró hacerme levantar de madrugada para ir a ayudar a misa. En cuanto a los centavos no eran para mí un atractivo “que lo aumentara”...

Con el Diácono Sanabia, que ya tenía ordenes sacramentales religiosas, el Señor Troncoso preparó un grupo, que incluía los alumnos del internado, para recibir la  Primera Comunión. Aunque Horacio y yo ya la habíamos hecho, nos incluyeron en los comulgandos. Teníamos las velas y los lazos que mamá había guardado, y el traje era en uniforme de rayadillo del Colegio. Éramos como 20 ó más muchachos.

La misa se llevó a efecto en la Iglesia del Convento. Fue una verdadera satisfacción para el Señor Troncoso, para el profesor Sanabia, diácono, y para nosotros incluyendo, padres y familiares.

Aprovecho este momento para poner una lista aquí de los maestros mencionados en lo que va del texto.

Director.  Parmenio Wenceslao Troncoso de la Concha
                Gregorío Ramírez (de Sr. Jn. Maguana)
                 Felipe Sanabia (clérigo)
                 Octavio Landolfi
                 Mario Saviñón
                 Félix Ma. Pérez-periodista.
                 Juan Fco. Mejía (de Bayaguana)
                 Arturo Logroño
                 Adolfo García Obregón y García
                 Ángel Mieses
                 Oficial Campillo
                 W. Aybar.


 Intercalo aquí una nota, que hace referencia al año 1908. En ese año se empadronó un censo de Población de la Capital. Dió por resultado la cantidad de 18,626 habitantes. Lo dirigió Francisco Pérez (Pancho) a la sazón Secretario de Ayuntamiento. Habíamos aprendido en la lección de Geografía Patria que (a falta de un censo) se calculaba en unos 20,000 habitantes la población de  S. Domingo y en 60,000 la de toda la República.

Materias de la enseñanza en el segundo curso práctico.

1ro) Lenguaje español.
2do) Aritmética, decimales, etc.
3ro) Geometría, cuerpos
4to) Astronomía
5to) Física y
6to) Química
7mo) Geografía de América
8vo) Moral
9no) Instrucción Cívica
10mo) Dibujo
11mo) Gimnasia y
12mo) Ejercicios militares.

Cursos suplementarios:
13ro) Inglés.
14to) Música.


Es tiempo de que hable de las pruebas de exámenes.

Las pruebas eran orales.
Nunca tuve preocupación por los exámenes. En el sentido de que no me levantaba de madrugada para repasar lecciones, y rara vez trabajé en mapas ó dibujos por la noche, ó estudié o preparé trabajos hasta la media noche.

A muchos condiscípulos los oí decir de ocurrencias semejantes. Yo estudiaba a veces con compañeros que venían a casa (por razón de falta de libros, las más veces). O al revés, iba a la casa de ellos. Por costumbre más que por regla, estudiaba solo. Estudiaba durante todo el año escolar.

Los exámenes generales del 2º curso práctico fueron los de julio 1909. En esa época y aún antes y después, la iluminación popular era el quinqué de petróleo. Luz eléctrica , ni soñarlo. Completo la idea anterior. Ya se sabe que desde el día de Reyes del 1895, 6 del mes de Enero, la ciudad tenía alumbrado eléctrico público nocturno aunque no privado, ni tampoco corriente eléctrica durante el día.

Pasé bien todas mis materias con buena nota. Aunque una vez no quedé tan satisfecho de mis esfuerzos. Explicaré. En el examen de caligrafía (del primer curso) el profesor escribió una frase a todo lo largo y lo ancho del pizarrón. Cada uno fue a su turno al cuadro, y con tiza la copió debajo. Luego, comparando la caligrafía, se calificó el examen. Justo!.

 Pero mi letra no fue de las mejores!. Aunque mi calificación fue suficiente; yo me sentí derrotado, en buena lid! Entonces hice la resolución de mejorar mi letra. Durante las vacaciones concebí la idea, y mí  papá me ayudó , comprando la serie completa de seis cuadernos de Caligrafía de Appleton y pacientemente, uno por uno, los fue escribiendo en casa. Esto fue de gran provecho para mí letra. Lo he recomendado a quienes me preguntan.

Años después se ha popularizado la caligrafía de Pittman. Es esencialmente la misma.

Cosa curiosa, había más tarde, muchos años después, un joven que tenía una caligrafía muy parecida.


Otra nota del 1908.-En Marzo de ese año se fundó el Laboratorio Municipal, primero de su género en la República. Estaba instalado en la planta baja de la casa de altos que hace esquina falsa al Parque P. Billini; su director el Dr. Fernando Defilló.

Llegaron las vaciones. El mes de Agosto con sus 31 días y algo más que se agrega del cabo de Julio y los del comienzo de Septiembre hasta el primer lunes. De toda esta cuenta resultan siempre cortas las vaciones tan esperadas. Para mayor suerte, sin materias pendientes para el entrante año.

En esos días, recuerdo que dimos mi hermano y yo, a S.P. de Macorís. Allí teníamos a n. tía Tuena. Embarcamos una mañana en el vapor alemán Präsident. ¡Que mareo nos llevamos los tres! -porque papá nos acompañó- a cualquiera se le quita las ganas de viajar.

Ya cuando desembarcamos en el muelle de San Pedro de Macorís, nos sentíamos mejor. Un coche nos llevó a casa de tía, que nos esperaba. Nos refrescamos un poco.

La comida se sirvió temprano. Después teníamos un paseo al Ingenio Santa Fe. Nuestro tío Isaac debía acompañarnos y servirnos de Cicerone.  

Paseando por las calles, nos parecieron estrechas, el suelo calichoso. Hacia más calor que en la capital. Las casas casi todas de madera.

Nos acercamos a un sitio por donde pasaba, y paraba, la locomotora y los carros cañeros que  regresaban al batey. Nos trepamos y el tren marchó.

En el ingenio visitamos la factoría. Hermoso el trabajo de los trapiches, todo mecanizado, los vagones vaciaban las cañas en un especie de embudo que lo pasaba al primer trapiche. Aquí se exprimía el jugo. Luego el bagazo pasaba a un segundo molino que exprimía lo que de jugo dejó el primero. Lo que salía estaba seco, sin jugo. Este guarapo iba a ser elaborado, hervido, cristalizado, para obtener el azúcar parda, la centrifuga devolvía un líquido borroso que llamaban  melaza - de donde preparaban el ron.

Al obscurecer, volvíamos a la “máquina”, nos trepamos otra vez en ella y regresamos a Macorís en sus vagones.

A prima noche, volvimos al muelle y nos embarcamos en es vaporcillo “Estrella” para regresar a la Capital. Estropeados y cansados nos acostamos a dormir, abordo, en cuevas que parecían camarotes. Dormidos no sentíamos el mareo. En la madrugada nos dijeron que era hora de desembarcar. Un coche, que por ahí los había en espera de pasajeros, nos llevó a casa y Gracias a Dios!

En esas oportunidad conocimos a los Benzo. Los viejos eran compadres de Doña Tuena. Panchito y Félix, los hijos eran de nuestra edad  -Tuta era la hija mayor y         la menor.

Los varones, poco a poco vinieron a ser internos del “Colegio Santo Tomás” y fuimos amigos hasta que Dios los llamó. El uno médico y buen cirujano, político ,etc., el otro farmacéutico bien acreditado, etc.

El Präsident era un barco de vapor muy preparado para estos mares. Pero la “Estrella”- Qué mala estrella!...

En septiembre (1909) se reabren las clases. Ahora comienza el primer curso de bachillerato, que vamos a proseguir en el Colegio Preparatorio Santo Tomás.

Cantemos!
“Arriba muchachos, que el día yallega
Al rudo trabajo, nos llama el clarín,
Los pueblos más nobles
Son siempre más grandes,
Honrando el trabajo.
Luchar, ahora es triunfar,
Luchar, ahora es triunfar!”

Como el ciclo intermedio había concluido en el 2 práctico, varios de los alumnos dejaron el colegio; algunos se fueron a la Escuela Normal (como Sanabia), otros a la escuela de bachilleres, (con Don Federico Hernriquez y Carvajal), los que no, dejaron los estudios.

Más adelante presento un cuadro de todos los cursos y materias del Bachillerato en Ciencias y Letras.

Ahora pormenorizo, para dar cabida y entrada a los maestros que enseñaban entonces y el aprecio con que las recibíamos.

En materia de lenguaje, el primer curso abre con la “Ortología y Ortografía”, fundamental y bien explicada por el Prof. Rafael Augusto Sánchez que era muy puntilloso en su materia. Se aprendía bien con él y le prestábamos mucha atención. Era un hombre aunque algo pequeño y delgado, rubicundo de pelo lacio, hacia atrás y bien vestido.

El libro era del mismo nombre, el autor Marroquín, de la Academia Española. Texto claro bien presentado.

2.La materia de “Aritmética Mercantil” era del texto de José Manuel Royo. Un libro en 8 mayor como de 500 páginas, todas útiles llenas de explicaciones, desde la numeración hasta el “complemento aritmético”, sin saltar un capítulo.

El Prof. Era el Sr. José Rodríguez R. Tan puntual como el libro y tan miope como puede serlo un hombre joven. Buen maestro, excelente.

El Sr. Rodríguez era conocido, de mí padre; pues era hijo del dueño del establecimiento comercial, en la calle de Los Plateros (o Consistorial) hoy Arzobispo Meriño, en la cercanía de la casa de mi abuelo. Papá era su tenedor de libros, entonces joven soltero.

En casa teníamos el libro de Aritmética por Cortázar, encuadernado en negro, en el cual estudio mi padre cuando era alumno del bachillerato, buen libro justamente alabado por él. Roylo era, para mí, mejor.

Otro profesor nuevo para nosotros en este nuevo ciclo, fue el Sr. Rafael Augusto Sánchez. Tenía un aspecto y un temple juvenil, estudioso y puntual, se empeñaba en estudiar una materia bastante áspera: Ortología y Ortografía.

3.Las Ciencias Naturales, estaban bien atendidas.
La Zoología la enseñaba el Sr. Leovigildo Cuello, (era hijo del Juez del Tribunal Superior, la Corte de Casación y hermano de los Cuello -creo que a medias con el mayor).

Langlebert era el texto de Zoología . El explicaba muy bien. Yo le prestaba mucha atención, en una ocasión casi le repetí literalmente una explicación que el había dado acerca de la Clasificación Zoológica, recordando a Gerorge Cuvier, Linneo y otras gentes. A él le llamó la atención mi repetición.

4.El profesor de Botánica era el Sr. Ellis Cambiazo, otro joven inteligente y atractivo en su manera de estudiar y hacernos estudiar las plantas. Especialmente las fanerógamas, o sea las que llevan flores y frutas.
(Ellis Cambiazo dejó de ser amigo del Sr. Sánchez).

El Sr. Ellis usaba espejuelos, era bien parecido, blanco, pelinegro ligeramente engajado. Lucía limpio. Vestía de blanco.

El Sr. Cuello era un buenmozo de rostro oliváceo, como sus hermanos, y de facciones muy finas, alto y más bien delgado, serio. Buen maestro.

Langlebert, era texto de Botánica. Este autor de varios libros de Ciencias, editaba sus libros en español, aunque era francés, en la librería de la Viuda Ch. Bouret, rue de Visconti, 23, París VII.

5. En Historia de Santo Domingo, lo insoportable era el texto. No porque el de García, que era el único tuviera cuatro tomos, que no pasaba el estudio nuestro del II tomo, en la Independencia de 1844, sino porque no se adaptaba a mí capacidad mental. Aquí recuerdo que Pedro Redondo, el mayor de todos los condiscípulos nos leía, cuando estudiábamos con él, largos trozos de las páginas del libro Don José Gabriel García, y lo comentábamos entre varios.

Así y con todo a la hora del examen, que ya eran escritos , me tocó hablar de la Defección de Tousaint L’Ouvereture...
Naturalmente, fracasé. Y volví a presentarme a examen, en los completivos de Junio del año siguiente, y, entonces pasé, con la Independencia “Efímera” de Don José Nuñez de Cáceres.

El notable orador que fue el Sr. Arturo Logroño, nuestro profesor, contaba la Historia Patria como una novela, (difícil de repetir). Decía por ejemplo que "en  la Catedral  Primada, bajo cuyas bóvedas, León en descanso, oraron las tropas españolas, antes de lanzarse los soldados contra sus enemigos en los campos de batalla”, y otras lindezas.

La Geografía de la Isla de Santo Domingo, ha sido una materia que me ha dejado recuerdos permanentes.

En primer lugar, el maestro era un hombre muy modesto, de apellido Morcelo, que ya me era familiar, como he dejado anotado en otra parte. Su aspecto contrastaba con la calidad de sus conocimientos; virtudes suficientes para alabarlo.

En segundo lugar, nos enseñó una concepción de nuestra orografía (y consecuentemente hidrografía) completamente nueva. Se vé que sabía muy bien el idioma francés y en libros o trabajos referentes a Haití, absorbió nuevos conocimientos que ahora nos comunicaba. Por lo tanto, mi geografía física de la Isla, en parte fué  (y es todavía ) de oídas y de mis notas de cuadernos.

Antes aprendimos que la Isal estaba atravesada por tres cordilleras que mas o menos corrían paralelas, dejando valles y ríos que la irrigaban.

Ahora el Señor Morcelo nos dá otra explicación mas científica. Hay en la Isla dos sistemas orográficos separados por las depresiones de los lagos Enriquillo y Sumatra o Laguna del Fondo , el valle de Neyba al este y el Cul de Sac de Leogane al oeste. En el sistema del norte hay un masizo central que se extiende de los Montes Banilejos  hasta las orillas del río Masacre o Dajabón. De este masizo parten cuatro ramales. Veamos: el primero parte del noroeste y recibe distintos nombres, ccordillera de la Grand Rivière, la Mermelade , Altiplanicie de San Nicolás, terminando en el promontorio del mismo nombre.

El segundo ramal, partiendo de los montes del masizo, se dirige al Atlántico, por una serie de alturas que separan la cuenca del Yaque del Norte de la del río Camú (dividiendo el Valle de la Vega Real en dos vertientes, para alcanzar la cordillera de Puerto Plata o cordillera septentrional) se dirige al este y concluye en la península de Samaná, cuya sierra queda incluída.

El tercer ramal, partiendo de los Montes Banilejos, corre al este, constituye la Sierra del Seybo que al parecer se continúa con las montañas de la Isla de Puerto Rico.

El cuarto ramal, se dirige al oeste en la parte haitiana hacia la península o saliente de St. Marcos, dejando el valle del Artibonito enmarcado por el sur.
Al otro lado, el valle de San Juan y la cuenca del Yaque del Sur. Este último estaría cerrado por las estribaciones del Maniel de los Negros Morones. Pero últimamente se cree que lo que parece una estribación (San Martín) es la línea central que se hunde en el mar.

Por ahora no voy a agregar ningún comentario mas a lo dicho sobre Ejercicios Físicos (Gimnasia y Ejercicios Militares).

en es segundo curso, pasadas las vacaciones, que tampoco comentaré por el momento, los estudios no eran tan fuertes (se decía entonces) como el primero. De mi parte no lo fueron: los textos salvo uno (Lógica) eran mejores.

Ya que mencioné la Lógica, voy a explicarme. El texto (lo que debía ser un texto) eran unas lecciones que el Señor Hostos había dictado a sus discípulos de antaño. Eran unos cuadernos copiados y recopilados, que nadie podía conseguir completos ni lógicos por efecto de las mismas copias repetidas, y mal hechas , manuscritas con saltos y errores de todo género.

El foco de la primera parte de la Lógica de Hostos era la Razón. Mejor dicho, la función de una cosa intelectual que comprendía varias operaciones o partes de función.

Otra preocupación del estudio era la Realidad y la Verdad: dos cosas que no eran iguales (aunque parecidas), con fondo y todo....objetos del conocimiento.
La intuición, la inducción y la deducción, finalmente la sistematización, funciones de la razón.

La segunda parte era la "silogística" del famoso filósofo griego Aristóteles, el entimema de Descartes (Pienso, luego existo).

Iguales o parecidas preocupaciones, que mas bien que el razonar ejercían la memoriade los que gastábamos repitiéndolas.

El Señor Hostos decía: ¡Civilización o muerte! Mientras, la Confederación Antillana de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico, su patria, le dió muchos, pero muchos insomnios en su vida política.

Nuestro profesor, el Sr. Sánchez, nos enseñaba con entusiasmo todas esas cosas que él parecía creer... y nosotros igualmente, con él. Pero terminó el curso el Sr. Eduardo Ml. Sánchez Cabral.

La materia mas seria , en el renglón de las "sociales", era la Analogía. El Señor Troncoso era nuestro mentor. El libro de Isaza, "Gramática Práctica de la Lengua Castellana" era el texto de la materia. La gramática de don Emiliano Isaza, individuo correspondiente de la Academia Española y de la de Colombia, figuraba en la biblioteca de mi padre.

El libro de Gramática de Isaza es como un digesto de la de Don Andrés Bello.  a Don Andrés y Don Emiliano, algunos siglos atrás, los hubieran llamado herejes, y cuidado........

El que estudia bien a Isaza, sabe gramática.

Las Ciencias Naturales en este curso, Zoología y Botánica eran una continuación de las partes mas adelantadas de  las mismas. No obstante, en la Botánica hacíamos con el ejercicio de la clasificación una especie de herborización, para fijar los nombres y caracteres de especies principales: cada alumno tomaba una planta y, en una cartulina ponía un pedazo de raíz, un corte de tallo, una ó mas hojas, flor y fruto cortado convenientemente y fijado a la cartulina con los respectivos nombres  específicos en latín, nombre vulgar, utilización, etc.

Al exhibir esas cartulinas en la pared, automáticamente uno aprendía los nombres y clasificación de  las plantas mas corrientes. Maíz: Sea maiz. Aguacate: Persea gratísima. Plátano: Musa paradisíaca. Café: Coffea arábica, y así sucesivamente. Seguíamos el texto del Prof. Moscoso "Las Familias de la Botánica representadas en la Flora de Santo Domingo". el profesor era el Sr. Ellis C.

el profesor de Zoología era el señor Leovigildo Cuello. Seguíamos el texto de Langlebert ya citado.


Para las Matemáticas, la preparación previa en Aritmética del Primer Curso, y la que uno traía de los Cursos Prácticos, en gran parte eran una ayuda que facilitaba los estudios de la Aritmética Razonada. El texto era el libro de Cardín. el profesor el Sr. José A. Rodríguez R., con él adelantamos mucho y el grupo ya era conocido para él. Hubo pocos que dejaron el Colegio.

Otras ramas de las matemáticas que empezamos fueron el Algebra y la Geometría Plana. el profesor fué el señor Morcelo (no estoy seguro). Aquí teníamos textos muy buenos. Cortázar para el algebra era excelente; era un libro de la mismoa editorial que Cardín, forrado en negro. Comenzaron entonces los libros de Bruño; el de Geometría va a servirnos para este y para el próximo curso.  Lo propio ocurría con el Algebra de Cortázar. el profesor de estas materias era el Sr. Ml. Emilio Perdomo C., que sabía enseñar! También Félix Ma. Germán Ariza sabía enseñar muy bién!

Aunque me gustaban mas las Ciencias Naturales, siempre tuve también buenas notas diarias y semanalesen matemáticas. Los problemas del álgebra me interesaban de sobremanera. Con la Geometría no tuve dificultades tampoco.

Una materia que me atraía mucho era la del Prof. Cuello, Anatomía Fisiología e Higiene. El libro era de los editados especialmente para el estudio , de la casa americana Appleton & Compañia, el autor Don Juan García Purón. También participaban de igual aplicación en el curso Juan Santoni (interno), y Miguel A. Delgado; este último se aprendió de memoria los cuadros de los músculos con sus nombres, los de la capa superficial y los de la capa profunda (sinembargo, dspués estudió Jurisprudencia- derecho). Juan Santoni dejó el Colegio (sería  porque la zafra azucarera desmejoró la situación económica de los padres?).

El profesor de Geografía de América era el Sr. Raf. Colombino Henríquez y García. Solían llamarlo (a la hora des sus clases) en su casa de mañana, poque se sobredormía. Era muy sociable y le faltaba el sueño de la prima noche que solía pasar con amigos de sociedad.

Lo mas importante, aparte de sus dotes sociales y mentales, es que era hijo de Don Federico Henríquez y Carvajál, maestro consagrado, Director de la Escuela de Bachilleres. Figura del mundo intelectual, etc., etc. Colombino (Colón) era maestro y ocupó simpre cargos mas adelante, en las oficinas de la enseñanza pública, hasta los últimos días de su vida útil.

En el curso de Geografía de América hicimos mapas de todos los países. Algunos mapas muy bonitos; sobresalió uno que en tres pliegos hizo Luis E. Mena de la República de Chile, con colores que lo iluminaban y muchos detalles geográficos. Una pieza que llamó la atención, pues Luis  ya apuntaba mas para la música que para otra cosa. En este arte ya no podía seguirlo, y él había aflojado mucho en sus materias de estudio en el curso. Luis era primo de Villalba.  Menciono la Geografía de América. El libro de Don Nicolás Estévanez es la solución del problema del estudiante de es rama de la Historia. El profesor era el Sr. Salvador Colombino Henríquez, que la sabía bien y nos ayudaba. Le cogí entonces aficción a la Historia.



En el tercer teórico, como también decíamos, la Geografía Universal -última etapa de la evolutiva hostosiana- tuvimos un magnífico profesor, y de mucho mérito.

Como quiera que sea, parece que nunca (o hacía mucho) la materia había tenido un profesor que le diera carácter e importancia a la enseñanza. De aquí que cuando el joven estudiante Emilio Rodríguez Oca, seriamente como era el en toda su vida, lo hizo con todo su carácter y alcanzó, no solo buenas notas, sino conocimientos amplios y seguros, dominando el volumiso texto de Don Nicolás Estevanes.

El Sr. Emilio Rodríguez O.1  fue el profesor necesario de la materia, desde que era todavía estudiante del siguiente cuarto curso teórico. Le teníamos admiración   y afecto verdadero.

No sabíamos cuantos kilómetros, pongo por ejemplo, tiene nuestro río Ozama, pero si aprendimos la “paternal” extensión de Nilo, en África, con el lago Nijaza ó Victoria y el delta inclusive. Agrego aquí, que el Atlas Geográfico Universal, fue nuestro auxiliar.

La Historia Antigua de Oriente, Grecia y Roma2  despertó gran interés para todos: dependía este interés quizá en parte, por la importancia que el profesor, que lo era el Sr. Rafael Augst. Sánchez, sabía imprimirle a sus enseñanzas. Aunque en parte también por la curiosidad que a la juventud despierte el poder penetran en las lejanías de los tiempos más remotos en la China y los pueblos de oriente, casi legendarios.

Leíamos ansiosos a Seignobos, en su Historia de la Civilización. Estudiábamos asimismo los relatos de Drioux tan acuciosos, de los tiempos bíblicos. Además, el propio Libro del Abatc, en el 2º y 3º tomos, lo que fue Grecia; como se levantó y cayó Roma. Otro libro auxiliar fue el de García Moreno, muy objetivo en sus representaciones de los tiempos primitivos, los arios, los pueblos de la India, etc.

En otro terreno pisamos con las Ciencias Naturales, Física, Química. Siempre ha sido difícil encontrar buenos maestros para éstos, casi sobrenaturales materias.
3Ramón Báez Soler, hijo del justamente reputado Dr., un homónimo, primero de la Facultad de Medicina del Instituto Profesional (a su vez maestro del Sr. Troncoso, candidato médico, que lo era nuestro querido Director) con todos esos antecedentes fue para nosotros un buen maestro, afable, puntual y serio. Creo que se había graduado de bachiller dos años antes y adelantaba en la Facultad de Medicina (donde Química y Física figuraban en el primer curso).

En Química, lo mismo que en Física, el Laboratorio del Colegio, nos sirvió de ayuda y despertaba mucho nuestra atención.

El libro de Langlebert de Física (lo mismo que el de Química) llenaba bien el programa y siempre estuvimos contentos en las clases y prácticas experimentales.

Un pobre hombre de color, avejentado y cegaton, que vestía siempre de blanco, aunque no con notoria pulcritud, Mr.Roume, fue nuestro maestro de idioma francés. Su nacionalidad no se mencionó aunque no era haitiano. No había aprendido el español de nosotros y confundía, como era natural, los géneros de las cosas.

Sin embargo , no había otro profesor a quién echarle mano por entonces, para que diera clases de francés por paga. M. Ronme hizo una cosa buena, entre otras que no recuerdo: adoptó como libro de estudio, un método que estaba de acuerdo con la gramática de Bello, lo cual nos facilitó a comprender la gramática francesa. Que no es poca cosa.

El Método de Robertson era el libro de estudio. Relata la historia de Le Jeune Albert Delatour, y creo que todavía hay, no obstante los nuevos sistemas de enseñanza, se puede aprender por ese libro, teniendo un profesor adaptado a la enseñanza. Hice el experimento con uno de mis hermanos que me lo pidió, y aprendió “Todo lo que el sabía” y “necesitó saber." Flatterie (halago).
Años después en París, un compañero4, recordando sus primeros pasos en Francia me decía, “gracias al Jeune Albert Delatour”, por aquellos momentos de apuros”

El propio Señor Troncoso, se sentía contento del progreso de sus alumnos. Parece no obstante que su presupuesto no era muy holgado, y con los abonos mensuales que recibía de nuestros padres, cubría mal los gastos del curso.

Para compensar los déficits, si los había, nos asigno a cada uno de nosotros, horas de clases en los cursos prácticos. A Horacio le asigno una materia. A. E. Valverde otra. A mí me asignó la Geografía de América del 2º práctico. Esto fue para mí una buena experiencia. Primeramente recordé mis propias dificultades en años atrás, cuando cursaba el estudio del 2º curso. De algún modo interesé a los muchachos. Luego experimenté con ellos lo que me parecía debía ser la disciplina con los pequeños, quizá de familias pobres que se sacrificaban para que el niño fuera al colegio.

Voy al caso de un alumno desaplicado, que a diario cargaba con cero y malas notas. Pues nunca le puse mala nota. Cuando le interrogaba le preguntaba algo de una lección pasada. Casi siempre daba una respuesta suficiente, y lo calificaba como tal. En una ocasión no fue satisfactoria su respuesta, lo califiqué de 1 (regular). El director lo dejó media hora retenido, con la observación de que comprendiera porqué lo hacía. Desde entonces el muchacho mejoró en las otras notas de otras materias también.

En otra oportunidad sustituí a un profesor ausente, y en un caso, le propuse ejercicios de numeración. A un alumno le pregunté cuantos ceros tiene un billon y me contestó 12 ceros, sin vacilar. Por qué? Y sin vacilar, porque un millon tiene seis y el billón ese un millon de millones. El niño se llamaba Nino...Pupilo de Don Julio Pou, Administrador de la Lotería.

Los exámenes del curso, fueron en la escuela de bachilleres, al tiempo que los de los alumnos regulares. Una disposición de acuerdo con las autoridades escolares, lo que garantizaba la validez de las pruebas presentadas.

Conviene decir que todavía no existían las llamadas comisiones examinadoras, que ahora van a las escuelas particulares a censurar los exámenes. En conjunto dimos pruebas satisfactorias y pocos se quedaron atrás. Con esto el grupo se disminuyó un poco más. Sería el verano del 1908.

Dejando por un rato las aulas, pienso ahora en otros sucesos exteriores de los años 1908 al 11. En una lectura casual, encontré un dato que confirma mis recuerdos de los primeros automóviles en la Capital, fue que entre los datos del Censo de la Provincia de Santo Domingo, en ese año figuran dos automóviles. El gobernador era mi vecino el General (Lico) Manuel de Jesús Castillo, (sancristobalence). Parece que intervino también Don José Ramón López, escritor inteligente y el ya mencionado Secretario Pérez, a la sazón en la Gobernación (no en el Ayuntamiento).

Efectivamente, los dos primeros automóviles fueron de tipo colectivo, Ford. Uno de color rojo imitando caoba ó cerezo; otro de color verdoso simulando otra madera; el otro llevaba en el frente el nombre “Ozama”; el segundo “Independencia”. Hacían la ruta del Conde a la Gobernación, por 5 ctvs. Eran manejados por jóvenes puertorriqueños. Aquí todavía no  había choferes.
En ese mismo año (pasado el censo) llegó al país uno, elprimero de tipo "coche", de color rojo. Salió un domingo a la calle y parece que, como era de alquiler (o de punto), el chofer que lo manejaba hizo compromiso con el periodista Freites Roque y con otra persona, lo cual fue motivo de un disgusto mayúsculo.

Para completar la historia del automovilismo dominicano, traigo a colación que ya en San Pedro de Macorís, Mr. Friedheim5, administrador entonces del Ingenio “Consuelo” había traído de los EE.UU. un coche negro que funcionaba, no con gasolina, sino con acumuladores eléctricos; estos se cargaban en la planta de la “factoría”. Cuando se agotaba la carga, (había para evitarlo un marcador eléctrico), el coche se detenía. El mismo vehículo pasó a manos del Dr. Tolosa, un dentista (y electricista hábil) aquí en la Capital (calle  Hostos). Luego fue adquirido por el farmacéutico Lic. Don Juan Velázquez (de la farmacia “San José”) que lo paseaba los domingos, con buen tiempo. (Así en acusativo neutro sing.)

Pero el suceso más trascendental de ese período, y de nuestra historia republicana, uno de los más salientes, fue la muerte del Presidente de la República, General Ramón Cáceres, hecho lamentable ocurrido la tarde del domingo 19 de noviembre de 1911, en la Avenida Independencia, cerca de Güibia. No comento más.

También, ya en otro orden, había de mencionarse un fenómeno astronómico, natural por lo tanto, cual fue la aparición del Cometa Halley, en 1910. El fenómeno fue particularmente señalado, por que los cálculos de la física celeste, prevenían un posible choque con la tierra, o por lo menos, que la inmensa cola del cometa nos envolviera, envenenándonos a todos con el gas cianógeno que principalmente la constituye.

La expectativa era para el día 20 (ó algo antes de Mayo de 1910.
El hermoso cometa se veía por el Este en las madrugadas, antes de la salida del sol. Del día 20 en adelante Halley apareció en Occidente, por las tardes al obscurecer, y se vio durante muchas semanas más en noches claras. Ya entonces, el mismo resplandor de la luna, apagaba mucho su brillo, al paso que se alejaba. Se espera en 1986  .

El año 1910, fue muy lluvioso, casi todos los ríos se desbordaron: inundaciones y ahogados por doquier. Nada más...

Como me preparaba para entrar en el último curso, el 4º de bachillerato, me propuse leer el Quijote. Teníamos en casa una edición en 8º mayor, con algunas viñetas, anotado por Arrieta, Clemencín y otros maestros de la clásica literatura. En los versos de la portada, tropecé con la frase “Asno se es de la cuna a la mortaja”, tantas veces manejada por Isaza, al tratar del (pronombre) se (sin acento). Por entonces no pasé del primer tomo: no quería hacer un maratón de lectura.

Para los mismos días también leí, por primera vez la Odisea de Homero. Una traducción en versos, ya que del griego sólo conozco el abecedario -me considero, por lo tanto un simple “alfabetizado”.- De veras que su lectura me impresionó mucho.

También tengo muchas impresiones en mis recuerdos de las primeras películas cinematográficas. Había un cómico francés (Maxlinder?) que era sumamente gracioso. Las películas tipo mariposa de las bailarinas me asombraran. Eran los comienzos del cine. La palabra se ha ido acortando, y ya la gente común no conoce el origen técnico (cinematógrafo) de la palabra.

El Teatro La Republicana era una adaptación (por cierto muy buena) de la antigua Iglesia de San Ignacio, de los Jesuitas. Allí se presentaron, desde el siglo pasado (finales) los mejores espectáculos del teatro. Apenas recuerdo al transformista Manolo Lapresa y alguna comedia española. Ya en los años 8 al 12 fue otra cosa. La célebre Esperanza Iris en la Viuda Alegre, de Lehar, y su galán el Conde Danilo-Juan Palmer- todavía viven en mis recuerdos.

Pilar Bargües, con otra “Troupe” teatral, nos dejó La Princesa del Dollar, inigualable después, y muchas otras operetas además.

Nuestros padres nos hablaban de la Compañía de Doña Luisa Martínez Casado, una artista comparable a “las mejores actrices del mundo”. Doña Luisa era una “Sarah Bernard” española.

De igual modo recordaban la Compañía de Operas de John Corony6;  quizá la única que nos visitó durante la II República en el Siglo XIX.

La Compañía Leopoldo Burón, dramática, vino en 1907. Yo no recuerdo.

En Septiembre 1912 volvimos a las aulas, yo resolví, lo recuerdo, una ecuación que decía: raíz de A más o menos raíz de B....                 ].
Esto fue para mí iniciar el cuarto curso de bachillerato. El grupo era pequeño.

Las materias están tabuladas mas arriba en estas notas.
Comenzamos con ímpetu las clases de Literatura Castellana, pero sin pretensiones. Ninguno tenía aficiones poéticas. Quizá por lo mismo estudiamos con espíritu crítico, no nemotécnico.

Importante fue conseguir un maestro, y lo fue al señor Alcides García Lluberes. Maestro tan jovial como sabio: podíamos decir magister dixet. Era uno de los hijos de Don José Gabriel García. Padre de la Historia Dominicana. En la casa todos eran letrados.

Como libro de estudios, Soldevilla, Col y Vehí, Seignobos, Gil y Sárate.

Para la Historia de la Literatura había un manuscrito, un cuaderno; sin embargo, en la obra del último autor citado hay una parte, la segunda muy completa.

El libro de Don José Col y Vehí lo había estudiado mí padre. Una edición, “corregida y aumentada”, muy posterior, fue la que me tocó estudiar.

Para mí había la dificultad de tener una memoria poco ejercitada. La descriptiva me entraba fácil, pero retener y recordar bien los ejemplos, ya eso era otra cosa.

“Dulce vecino de la verde selva,
Huésped eterno del Abril floreado
Vital aliento de la madre Venus,
Céfiro blando, céfiro blando”

Las matemáticas del curso, eran una continuación de la preparación que ya habíamos adquirido. La Cosmografía es una Astronomía de la base matemática. Era muy agradable. Otra vez el señor German Ariza, conducía los trabajos.No sé que impedimento se presentó y el Sr. Perdomo terminó el curso.

La Geometría del Espacio era la materia propia de la enseñanza de este maestro. Con el texto de Bruño que seguíamos, no tuvimos tropiezos. Lo que habíamos aprovechado de Algebra, también era una buena ayuda. Había dos teoremas que nos llamaba la atención: eran parecidos en sus dificultades. El 1º teorema del tronco de prisma, en corte oblicuo y el 2º teorema del tronco de pirámide, también oblicuo.

Antes de seguir adelante : uno de estos dos me tocó desarrollar en los exámenes de Julio, junto con otros tres puntos. Los resolví todos, ganandome un cinco. Para mí las matemáticas son veleidosas, aviesas.

En serie de libros de Langlebert se encuentra un tomo dedicado a la Geología y Paleontología una ciencia que comienza con la creación de la tierra y termina con la creación del hombre,  sin emplear más instrumento que una piqueta  que la simboliza. Se aprende mucho con ella, es una ciencia objetiva.

El profesor que nos instruyó fue 7el  Sr. Perdomo C. Para esa época sólo teníamos el libro y la voz del maestro. Después se cortó la carretera del Cibao y era de admirar como la montaña seccionada para dar paso a la vía, mostraba de lado y lado, las superficies de disección estratificadas bajo nuestro suelo: pizarras, sílices, arcillas, calizas, mármoles y fósiles de animales y vegetales.

La parte de química del 4º curso es la llamada Química Orgánica, o de los compuestos del carbono.

Escasean todavía más, los buenos profesores de esta materia, para el bachillerato. Está claro que los profesionales, farmacéuticos o químico-industriales están mejor remunerados, a base de tiempo y beneficios y no puede pedírsele que se sacrifiquen en aras de la enseñanza.

Se considera al Sr. Lucas Regús, como la persona más calificada en la enseñanzas de esta parte de la química: poseía además la virtud de ser maestro, entre sus cualidades. Sumamente serio y bien compuesto, lucía algo de las facciones del tipo que llamábamos indígena. Era un sancarleño, como toda su familia.

El texto era el libro de R.Engel, en francés, idioma que ya debíamos haber aprendido en el curso anterior, con M. Roume.

Ciertamente no tuve gran dificultad con el libro de Engel. Por el momento me preocupaba la pronunciación de este apellido: anyé!- y con mis escasos conocimientos del idioma galo me defendí bien en mis estudios. Creo que el estilo del autor, claro, preciso, metódico y mi afición a la química me hicieron aprovechar las enseñanzas del señor Regús. También con lo dicho estoy justificando el francés, como idioma científico, en el 3º curso.

Todavía conservo el libro de R. Engel, “Traité Élemntaire de Chimie”, París, Libraire J.- B. Baillieri et Fils, 1896, 1 vol. In-8º, relie (adquirido en la librería de J. R. García, separación 15, S.D. (R.D).

*Nota.
Posteriores conocimientos idiomáticos me hacen pensar, que R. Engel, profesor de la Facultad de Medicina de Montpelier, puede haber sido de origen alsaciano, ya que en ese departamento hay apellidos germánicos. Engel, en alemán, es Ángel en Castellano. Hasta podía ser hebreo de origen.

La parte de física, la óptica, correspondiente al curso tenía como texto una versión del Tratado Elemental de Física, por Ganot-Manouviere- de la  Escuela Politécnica. La Óptica tiene mucho de geometría y de Algebra. Ningún profesor podía ser mejor que M.E. Perdomo C.

El Sr. Perdomo fue (con otros 2) dueño de uno de los primeros microscopios importados en el país, cuando estudiaba medicina. (Esto coincide con su interés por la óptica) Importado de Reichert, en Austria.

Los recuerdos de la enseñanza de loa historia Universal, me hacen sufrir, como diría una de  mis bisabuelas, me hacen reír, o no sé que decir.
Arturo Logroño, se trasladaba fraseando la división en tres épocas de la Edad Media, Invasión de los Bárbaros, las Cruzadas y la Caballería, El Renacimiento.

El veía monjes y religiosas, santos como Domingo, llenos de fé que ponían espinas en la silla de su cabalgadura, para endurecerse en las campañas liberadoras del Santo Sepulcro de Palestina8. “Caballeros de capa y espada, que peleaban por su Dios, su Rey y su Dogma, e inventaron la palabra honor”
Por algún motivo, continuó hasta terminar el curso, el señor Leonte Guzmán Sánchez- es el primer Bachiller graduado en la Escuela Secundaría de Santiago de los Caballeros.(Creo que la Srta. Ercilia Pepín, a quien conocí personalmente años después, fue la primera mujer). El señor Guzmán Sánchez era un hombre sencillo, aplicado y flacón, de tez quemada y buen pelo. Nunca ostentó se cibaeño. Por lo menos entre capitaleños, civilizados como nuestro  alumnado.

El libro era un Resumen de la Historia de Ducoudray.
El autor habría escrito un tratado grande de historia que figuraba entre las obras de su género en la literatura francesa. Pero el Resumen de la Historia estaba lejos de ser didáctico. Era quizás completo, pero los siglos modernos no caben en dos o tres páginas.

Afortunadamente, los examinadores preparan temarios en los que el alumno puede libremente desarrollar sus conceptos-Las Cruzadas-La revolución Francesa- La Guerra de los Cien Años y otros son los temas favoritos. Solamente así puede un alumno salir lucido.

Lista de los maestros mencionados en esta parte del relato, tocante a los cursos del bachillerato.

Director: Parmenio Troncoso de la Concha
José Rodríguez (graduado de medicina en 1913)
Domingo Marcelo
Salvador Colombino Henríquez García
Manuel Emilio Perdomo Caval (graduado en Medicina en 1912)
Rafael Augusto Sánchez
Eduardo Manuel Sánchez
Ramón Báez Soler
M. Roume
Alcides García Lluberes
Félix Ma.Germám Ariza
Lucas Regús
Leonte Guzmán Sánchez
Luís Conrado del Castillo
Federico Ellis C.
Arturo Logroño.

Recuerdo literario y moral.
La codicia en los brazos de la suerte
se arroja al mar.
La ira a las espadas,
La ambición se ríe de la muerte.
                            Calderón?

El título completo de la materia era Moral Individual y Moral Social.
Para la parte individual , otra vez notas de cuadernos, dictadas por Don Federico Henríquez y Carvajal. Para la social, el libro de Don Eugenio Ma. De Hostos.
Pero vamos al paso.
De la Moral individual de Don Fed. recuerdo que incluía aquellos de catecismo cristiano; anoto:

Contra gula, templanza
Contra pereza, diligencia
Contra avaricia, Largueza
Contra lujuria, castidad
Contra ira, paciencia
Contra envidia, humildad
Contra soberbia, modestia.

Como a los discípulos de Hostos se les tildaba de herejes, les gustaba dárselas de cristianos. Verdad?

El texto del libro del señor Hostos se consideraba una obra ejemplar.
Felices los que al medio de su adolescencia pueden digerirlas. Para el estudiante tiene la ventaja de que es letra impresa.

Corría el año 1913. El profesor, un joven “vicario” de don Federico, si es que este gran personaje podía tenerlo, era Luís C. Del Castillo. Se hacía querer, era muy bueno, inteligente.

Los sucesos externos cambiaban muchas situaciones. Don Federico fue nombrado a la Suprema Corte de Justicia. Se lo merecía. La Escuela de Bachilleres, obra suya, quedaba, empero,  sola y huérfana.
Para sustituir a un gran hombre se encontró otro: Don Gerardo Jansen.

 Era Don Gerardo un gran dominicano, Capitán de la mar océano, se le podía llamar. En su nave había llevado a Europa la Bandera Dominicana, el pabellón cruzado. Hazaña pacífica de un dominicano. (William Aug. Read, un norteamericano la había llevado también).
Don Gerardo va a ser quien firme mí título de Bachiller en Ciencias y Letras. Hurra!

El profesor Luís C. Del Castillo seguirá siendo, nuestro amigo, de toda su vida y le seremos fieles. La Escuela de Bachilleres seguirá funcionando. Nos examinaremos en Moral. (El cuaderno de Don Federico, un poco olvidado.) Creo que el examen fue oral. Quedamos bien los del grupo del señor Troncoso, del “Colegio Santo Tomás.”

Una nota simpática. Con nosotros se examinó para terminar su bachillerato, un hermano de Don Parmenio por motivos de salud se había quedado atras: Eudaldo Troncoso, otro amigo consecuente para siempre.

Los siete graduados, son:

1o Báez Soler, Osvaldo
2o Brea Padilla, Tomás Anto.
3o Marión -Landais, Gontrán
4o Read Barreras, Héctor.
5o Martínez Amor, Silverío
6o Valverde Gazón, Raf. Ernesto.
7o Rafael Octavio Roca.

La fiesta de la Investidura, la celebramos, previa invitación a las personas relacionadas, y a nuestros familiares, el día 4 de Agosto de 1913, en el Colegio Santo Tomás, en horas de la tarde y Día de Santo Domingo de Guzmán.
El Director de la Escuela de Bachilleres pasó los diplomas al Director del Colegio, señor Troncoso.

Esa tarde9 rebosantes de alegría en traje de fiesta, desfilamos en grupo y en formación, en orden alfabético, con nuestras madrinas al brazo. Escuchamos al señor Toncoso. Luego las madrinas entregaron en el mismo orden, los diplomas cada una a su respectivo ahijado, conforme lo recibían del director. Cada recipiendario contestaba a las exhortativas palabras de felicitación, con palabras de agradecimiento (ya memorizadas).

Mi madrina fue Doña Altagracía Henríquez de Coiscou, una de las primeras maestras normales, (discípula de la Poetiza Doña Salomé Ureña de Henríquez). Me obsequió además de una obra literaria, empastada en tela, de 2 tomos y unas yuntas de oro con rubí-esmeralda y brillante (pequeñitos). El libro: Españoles Célebres. (Todo eso se ha perdido!)

El discurso de gracias lo dijo Tomás Aq. Brea; lo preparó antes y lo comentamos, y Luís C. Del Castillo nos ayudó. Brindamos una copa de champaña, cerveza, refrescos, pastelitos, etc.

Al día siguiente, como fue el plan, nos tomamos una fotografía los siete, en la Galería de Palau. Recuerdo que Martínez Amor, no pudo disfrutar de la fiesta, (por que tenía jaqueca) pero sí del retrato. La palabra “serrucho” estaba de moda.

Algunos compañeros de colegio se quedaron atrás, por diversos motivos, aunque se graduaron en los meses después. Luís Mena ya estaba muy entusiasmado con la música. Creo que le dejaba ya algún beneficio. Rafael Peña, Palayo Cuesta, y Julio Cuello, se recibieron todos en la Escuela de Bachilleres y terminaron sus estudios de carrera.

Terminados los compromisos del Colegio, nos dispersamos. Gracias Maestros!
La banda de música  Escolar siguió tocando las Minervas de la Catedral muchos meses después, los domingos III. Y yo participaba.

*Nota a la fotografía.  El mismo sastre nos hizo los trajes, en género de casimir azul; ultramar. Eran también el sastre del Sr., Colombino Henríquez joven elegante de las coetáneos. La fecha del 4 de agosto fue escogida por que es el día del patrón.

En casa todos se regocijaban conmigo. Papá me regaló un reloj de oro, marca americana-Waltson, por entonces lo mejor que había en plaza.
Creo que mamá “lloraba de alegría”. Todos los tíos, tías y primos y primas (amigos y amigas, etc. etc.) me congratularon.! Qué bueno!

En el mundo exterior las cosas eran distintas. Cuando miro el “calendario político”, reconsidero la situación de los años 12 al 14 de este siglo.
Después de la muerte del presidente Cáceres, gobernaba el Pte. Eladio Victoria con su sobrino Alfredo, jefe del ejército. (Responsable por Luís Tejera) hasta el 19 de diciembre (1912). Le sucedió monseñor Nouel hasta el 12 de abril 1913, sustituyéndolo José Bordas Valdez en Abril de 1913 hasta el 17 de agosto de 1914, cuando le sucedió el Dr. Ramón Báez que duró 3 meses y días.-
(tres Presidentes en un año).

Durante la administración del Pte. Bordas Valdés, Lovatón era Ministro de lo Interior y Saviñon de Hacienda. Lovaton era amigo de la juventud de papá y Saviñón también- y de colegio. Mi padre invirtió su dinero en negocios que el Gobierno no pudo cumplir, lo mismo le ocurrió a otros. Sólo ganaron disgustos y ruina.

El 2 de dic. 1913, fue la tarde terrible de la manifestación disuelta a tiros en el cruce del Conde con la “19 de Marzo” que venía del parque “Colón”. Allí recuerdo al estudiante Francisco Gonsalvo, perorando: “El ave canta aunque la rama cruja, como sabe lo que son sus alas”...10.

Con razón llama mi amigo Fabio Mota años de “tregua” a los del 1907 al 11.- Fue la época de los juegos florales del 7, 10,11, (safante los del 16), y de los carnavales en Santo Domingo.


ESTUDIANTE UNIVERSITARIO


Emite lucem tuam et vertitutem tuam.
Salmo 42.3


Tenía por delante dos meses de holgazanería después de la investidura. Por coincidencia, de los negocios de mi padres, fue la adquisición de una maquinilla de escribir muy buena, con los tipos montados en bolas, marca (L.C.) Smith and Bros, nueva. Con ella vino una cartilla para aprender a escribir por el tacto. Emprendí el trabajo en la forma indicada y así aprendí a manejar la maquinilla. Todavía no existían en el país escuelas comerciales donde se enseñara la mecanografía. La de 11Manuel A. Rivas, un antiguo discípulo de “Santo Tomás”, fue la primera Escuela de Comercio.

Al mismo tiempo, como teníamos un piano vertical que nos había comprado papá, en la Casa Curiel, me empeñé en el estudio de este difícil instrumento. En ese empeño compartía con Horacio. Es muy exigente el piano y , luego lo dejamos. Miguel Ángel Ravelo fue nuestro maestro. Antes tuvimos a Ernestina Bonetti, una vecina nuestra.

Preparé entonces una lista de libros para el estudio de la Medicina, que pedía a la Librería Q. Berthier , de París, Francia. Cuando llegó el pedido, por colis-postal, vino acompañada de su factura y la casa hacía una rebaja, que abonaron a mi cuenta. Era costumbre de los libreros de entonces. Me parece que era una buena propaganda la que ellos de este modo hacían.

Eduardo y Micaela: en la tierra y en el Cielo! Amén!

El Instituto Profesional admitía alumnos inscritos ó matriculados y alumnos libres. Para matricularse se requería además del grado ó título de Bachiller, y tener 18 años. Los libres solo necesitaban el permiso verbal para oír las cátedras. Fui por eso, estudiante libre, al principio, por falta de edad. Asistí sin embargo, con la mayor puntualidad, a las cátedras, como oyente.

El año académico (1913-14) se abrió el primero de Octubre 1913. Para abrir un curso se necesitaban 3 matriculados por lo menos. Hubo el suficiente número.
El primer curso de la Facultad de Medicina se parecía al P.C.N. de la de París: Física-Química-Naturales (Zoología y Botánica Médica) y Anatomía.

El Profesor Aristides Fiallo Cabaral, era el Catedrático de Física Médica lo era el Dr. Fernando A. Defilló y el de Botánica y Zoología Médica el Dr. Rodolfo Coiscóu. El Dr. Ramón Báez explicaba la Anatomía Humana y Embriología del programa legal (1902).

Nunca he vuelto a oír un catedrático de anatomía dar una cátedra, sobre Osteología y Micología, como el Dr. Báez.

El Dr. Coiscóu seguía su costumbre francesa y con él hicimos un recorrido de todas las plantas útiles en Medicina; sus nombres técnicos, partes empleadas, propiedades y medicamentos principales, del Códex Medicamentarius, entonces oficial en nuestras farmacias.

El Dr. Báez12 había estudiado en Francia desde el bachillerato, y se había graduado allá. También el Dr. Coiscón era graduado de París. La tradición francesa de nuestra medicina, venía sin dudas de años atrás,, con el Dr. J.F. Alfonseca y otros.13

El Dr. Salvador B. Gautier, otro graduado de París, convirtió la Zoología Médica, en Parasitología. En realidad creó una catedra nueva entre nosotros. Tenía amplios conocimientos: tengo para mí que fue el primero en descubrir al microscopio el Hematozoario del Paludismo de Laverán en nuestro país, entre otras cosas más.

Cuando el Dr. F. A. Defilló inició su cátedra de Química, también hizo una materia nueva de la Química Biológica. A la sazón era Director, creador, del Laboratorio Municipal de Santo Domingo y nos ofreció el laboratorio, para los que desearan practicar esta ciencia.
Aceptamos gustosos y todos visitamos su laboratorio, algunos con mayor interés, nosotros  entre ellos.
Al decir nosotros quiero recordar a R. Ernesto Valverde, Amadeo Báez (empleado y estudiante) Gontrán Landais, Enrique Martí, Ml. Emilio Sánchez Reyes que fuimos desde el principio, los más asiduos.
El ayudante principal era G. Marten Ellis, que ya estaba preparando su tesis y se disponía a ejercer la profesión libremente.
Aunque el laboratorio se ocupaba fundamentalmente de análisis bromatologicos, allí se practicaban también análisis clínicos (orina, sangre, heces, etc.). Trabajar al lado del Doctor Defilló era un encanto placentero.

El Laboratorio Municipal estaba instalado en un ala alta de la Casa San Pedro, en la calle de las Mercedes. En el mismo edificio estaba la sala capitular y las oficinas del síndico y el secretario. Además estaba arrimada la biblioteca,(arruinada).
En los bajos estaban la Policía Municipal y la Tesorería del Ayuntamiento (también la preventiva).
El Palacio Consistorial, un edificio histórico al lado Oeste de la Plaza de Colón, estaba siendo reconstruido para ese año 1913.- Tardó mucho la terminación de las obras municipales.

Nota.-En la biblioteca encontré el diccionario de química de Würtz.
Había también una Biblia de Scio, y tomos en 4º mayor, ilustrados de la zoología de Brehm.
Había igualmente un Diccionario del Genio Contemporáneo, con datos biográficos del Grl. M. J. Castillo (lico) . y otros..

Siguiendo el orden debo decir de la Cátedra del Dr. A.Fiallo Cabral. La física del profesor, llegaba hasta las estrellas, la nebulosa inicial de Laplace, las atmósferas de los planetas, comparables, al ser atmósferas adherentes a la materia de esos cuerpos, a la  atmósferas de oxigeno y carbónico adherente a los cuerpos de los glóbulos rojos. Magnifico!.
Admiraba la estructura de la caparazón silícea de las Diatomacéas, al microscopio, en inmersión de naftalina, al microscópico Zeus que poseía.
Nos hablaba de su teoría biocósmica  la Gravitación Universal...
De la cristalización de la glicerina, en un barril lleno de producto que trasladaban de Inglaterra al Continente.
Se extendía a la “fatiga” de los metales como el hierro.
Era un orador de voz sonora y elocuente.
Pocos meses después de ingresar al Laboratorio Municipal de la Ciudad de Santo Domingo, algunos de nosotros, pienso en Raf. Ernesto Valverde G., ya dominábamos los métodos corrientes de análisis de leche, que se hacían diariamente.

La densidad, medida con el lactosímetro de Quervene, no debía bajar de 1029. Una cifra menor indica adición de agua.
La cantidad de grasa de leche no debía bajar de 3 gramos por 100. Una cifra menor, indica descremado.
El extracto seco a 100º C debía dar no menos de 12 gramos por 100. Restando de 12 gramos del extracto seco los 3 (tres) de grasa quedan 9 (nueve). Esta cifra constante sirve para evaluar la cantidad de agua agregada en caso de adulteración. Fórmula es de Gerald, del Laboratorio Municipal de París.

Recuerdo esto por que es el caso más corriente de adulteración de la leche.
La grasa se determinaba, con cierta facilidad, por el método del ácido sulfúrico concentrado seguido de centrifugación (lo hacíamos a mano!) en tubos especiales de Bacock que dan una lectura directa.

Aprendimos prontamente los métodos de preparación para el microscopio.
El laboratorio tenía un stativ vla, (antiguo Vérik), modelo francés. Era de la marca del que usaba Pasteur! Con lente de inmersión homogénea 1/12-1.30.
las coloraciones simples se hacían con azul de metileno.
Para teñir las preparaciones de sangre, usábamos el Romanowski.
Al Dr. Defilló le gustaba el Jenner: era muy rápido y efectivo.
También se usaba el Giemsa, que requería la fijación previa con alcohol metílico puro de Merck para obtener la preparación. Tenía este colorante la fama de que teñía la Sp. De la sífilis, según Schaudin, llamada espiroqueta pálida, por el tono que tomaba en la coloración.
Con frecuencia vimos el gonococo de Neisser, y también el bacilo del chancro blando de Ducreyi, entonces eran muy frecuentes las enfermedades venéreas.
Un libro Atlas de Guillermin nos ayudaba, con sus bellas planchas al trabajo microscópico.
Para los análisis de orina, etcétera el libro de Tarbouriech, era nuestro consultor en la mesa de análisis.
Pero la experiencia del maestro, era la decisiva en todo momento.
Amadeo Báez era un técnico experto para la época. Personalmente tenía un trato inigualable, tacto social natural, aunque venía de un ambiente modesto pero honrado: su padre era cartero. Conocí después el resto de su familia.

Me cuesta describir el local del laboratorio. Ocupaba tres habitaciones; la sala principal de trabajo, la cual tenía acceso a la del director; de un lado y de esta a la terraza que servía de desahogo; la otra sala14 era pequeña, en la cual estaba el material de laboratorio, comprado por el Dr. Luís E. Betances, nuestro ilustre bacteriólogo, quién había marchado para París; no estaba en uso por que se esperaban “mejores tiempos” para poder abrir la sección de bacteriología, prevista en el reglamento del laboratorio. El Dr. Defilló pensaba que quizá se podían conseguir los servicios del Dr. S.B. Gautier, con tal propósito; sin embargo eso no pasaba de ser un pensamiento y buenos deseos.

En la oficina del director, había un mueble que servía de escritorio y librero. Los libros eran pocos pero buenos y útiles-que es lo mismo-.
En la parte del librero, se conservaba, el libro de orden de los análisis donde se inscribían los datos necesarios y además otro libro donde se copiaban las cartas oficiales:-al ayuntamiento, a otras oficinas.
Como a la sazón el Dr. Defilló era Presidente de Juro Médico, sé que otros dos libros servían respectivamente, uno para inscribir los certificados expedidos por el Juro y las actas de las sesiones de esa junta (Un médico, un fármacéutico, un dentista y  un secretario); en otro libro se llevaba la contabilidad. Los dineros procedían de los certificados de autorización15 para el ejercicio profesional, lo mismo que de los patentizados, ó medicamentos que se inventaban en el país para el tratamiento de los enfermos.

El Consejo Superior Directivo del Seguro Médico se renovaba cada (4?) años.
En el mismo armarito había un frasco grande de conserva, de vidrio transparente del tipo de los que se usaban antiguamente en las farmacias para los extractos vegetales (quina, cola, colombro, etc.) mas usados. También venían de Europa frutas en conservas ó confituras, como las ciruelas pasas y otras sería como un galón de capacidad; el contenido era un feto bicéfalo, montado en una tablilla ad-hoc y que estaba suturado por el tórax y abdomen.
Tengo un parecer especial acerca de esta curiosa pieza. Nadie sabía su historia... (La misma conserva creo que desapareció con los muebles y libros de la rica biblioteca del Dr. Defilló, en el año 1930, con el “ciclón de San Zenón” del 3 de Septiembre 1930. Un líquido semejante al vino blanco, llenaba incompletamente el frasco. Un tapón (de corcho) cerraba herméticamente la conserva, de ancha boca.
(El autor de esta narración se encontraba en Europa, en viaje de estudio, para el 3 de Septiembre 1930, lo mismo que el Dr. Defilló.)

Volviendo al hilo del relato, decía mas arriba de algunos de los que empezaron a visitar el laboratorio. Pues bien: Gontrán Landais se desentendió de la química como práctica. Enrique C. Martí abandonó la medicina, se decidió por la farmacia y se graduó después den 1922, como farmacéutico. Todavía alcanzó mayores méritos como Director de la Escuela Normal. Ernesto Valverde y Manuel Emilio Sánchez conmigo, continuaremos al lado del Dr. Defilló16 Sánchez  Reyes, se marchó finalmente a los Estados Unidos.
Mientras trabajaba en el Laboratorio tenía la marcada afición literaria al teatro dramático. Estaba componiendo un drama lírico, todo en verso, que terminaba con estos versos:

“Abriendo surcos de luz
A través del mar ruidoso
Hoy Arribo Venturoso
En busca de Carmen Cruz.”

Como se le ocurrió cambiar el apellido de la heroina, tuvo que refundir todos sus versos. Era nieto del Dr. José Reyes, el autor del Himno Nacional (con letra de Emilio Prud’homme).

Falleció años después. (E.P.D).

En mis recuerdos de teatro tengo a Manolo Lapresa, transformista y violinista, sería el 1906, en su segunda presentación es Santo Domingo, en el Teatro La Republicana. No he vuelto a ver un transformista mejor que él.
Otro artista memorable: Esperanza Iris, mejicana, en La Viuda Alegre, con el barítono Juan Palmer, 1909 y Pilar Bagüez, la tiple y Ricardo Guell en la opereta La Princesa del Dollar, para 1913.
En ese año la Compañía Gathimni Angelini (en el Vargas) con el Conde de Luxemburgo. Pero las funciones de la gran soprano Metta Reddich (La Traviatta) en 1916, son memorables.
En fin el tenor español Hipólito Lázaro, en 1917, en el Colón, cantó Rigoletto: gran tenor de fama mundial.
En los años de la Guerra vinieron muchas compañías con buenos artistas célebres.

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 1) Se graduó de Bachiller el 29 VII 1908
  2) Atlas de J. Ma. Zerolo en 4ta mayor
  3) Se graduó de Medicina en 1913, julio
  4) Armando Ortíz H. Doctor en medicina
  5) En Hamburgo conocí un periodista de ese apellido que sabía tener familiares en Am. Central
  6) De Leoncavallo 
  7) Graduado en Medicina 1913
  8) Las Cruzadas
  9) Estrené los pantalones largos: 16 años y 3 meses
10) Al otro día su papá lo despachó a EEUU donde estudió Medicina
11) Licenciado en Farmacia 1917
12) Hijo del Pte. B. Báez
13) Alfonseca fué condiscípulo de Dienlafag
14) tenía 2 closets muy útiles
15) Yo tengo el Num. 173 de fecha 3 de agosto de 1918.- Dr. Rodolfo Coiscou y Lic. Diógenes Mieses Laján
16) y debo agregar al M. normalista Ml. Martínez Boog, (cuñado del Dr. Defilló y buen compañero)

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