lunes, 23 de agosto de 2010

La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años, II

Notas Autobiográficas de Héctor Read Barreras

Damas de antaño de “morado-lila”
Doña Domínga Rodrígues Vda. Read.
Malena Vda. Arvelo
Manuela Calero
María Morcelo (pianista)
Rosario Suncar
Juana Francisca  Mañón
Chica Cochin
Clemencia Lustrino





Del “Gloria”:
Señor Dios, Rey Celestial,
Dios Padre Todopoderoso,
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre.






(Este escrito fue involuntariamente interrumpido por haberse agotado la provisión de cuadernos en blanco, en la casa que los vendía. Luego de zanquear en varias otras, se consiguieron algunas más, para proseguirlo, s.D. q.)

Nuestra mudanza a la calle de Sto. Tomás debió ocurrir antes de abril de 1904. Porque el 15 de abril de 1904 nació mi hermano menor Eduardo. Recuerdo algo del ajetreo de esa noche y en los días sucesivos. Tiná Trabant fue la partera. Mucho se habló de la “costumbre”, todavía imperante, de hacer sangrar el cordón umbilical. La partera usó la expresión, muy repetida de nada más lo necesario (o suficientemente poco, según su práctica). ¡Qué creencias las de la época! -y las de nuestro pueblo!

Todavía no había salido la parturienta (salido del Riesgo) cuando ocurrió la gravedad de la abuelita Doña Berbineta, (mi madre lo repetía, porque ella tuvo que salir a la calle a visitarla, aun en horas de la noche) cuando ocurrió la muerte de la vieja (solo tenía 5 años). Lo recuerdo perfectamente.

Fue la primera vez que contemplé la facies de una persona en su sudario. Había cambiado mucho. ¡Que sorpresa!

Fue el P. Lladó (Párroco de la Catedral) quien le administró los sacramentos de la extremaunción. Dijo luego a mi madre estas palabras: “esta señora ha sufrido mucho en la vida”...

En ocasión reciente ( ) tuve la curiosidad de calcular, según esta tradición, la fecha de su muerte y le pasé el escrito a mi hermano Eduardo. Tuvo la curiosidad de sacar copia de la partida de defunción del libro de la Catedral del año 1904 y coincidió con el octavario del Corpus Christi, según mis indicaciones.

Entonces, al mudarnos, tuvimos también que mudar de escuela.
En esto intervino mi tío Miguel Ángel Hernández Bellevie. El era pupilo de mi papá en su oficina (de papá) y había sido un nombrado profesor secretario de la escuela del Sr. Creales, sita en la calle 19 de Marzo, cuadra entre la Padre Billini y la Misericordia (hoy Arzobispo Portes) acera del oeste. De manera que la fachada era asoleada por las mañanas, y solo, había que atravesar una boca calle, la Padre Billini, siguiendo siempre por la misma calzada. Seguridad, ante todo y tranquilidad para mamá y papá.

En el transcurso de pocas semanas tuvimos en casa otro acontecimiento de importancia familiar: fue el matrimonio de una hermana materna, tía Emilia Librada B con Don Luís Lovelace, un joven oficial de la Marina Nacional, artillero del vapor “Independencia”. Ellos se intalaron frente (N) a la Plaza de San Miguel, qal lado de Don Francisco Cerón, maestro ebanista muy afamado. El taller de carpintería estaba instalado a la vera del Convento Dominico en sus últimos años,

Ellos tuvieron tres hijos, varones los 3. Lulú el mayor, Nené el 2do (que en paz descansen ambos) el tercero vive. Está recluido en el asilo Padre Billini. Km 28 de la Carretera Duarte. Lo visité en ocasión de la muerte del 2do, el año pasado. No luce nesánico. ¡Que desgracia! Pobre Papolo! Véase más adelante.
El Segundo, escribió un libro relatando su 1er. Viaje a Tierra Santa. Fue 2 veces.

Se casó, formó familia. Era muy querido en la Sociedad De Fervorosos de la Altagracia.
Se divorció o se separó de la familia, hacía algún tiempo.

Luis Lovelace era de la familia cuyo hermano, musicólogo, se casó con Alioné Alfonseca. No tuvieron prole y aunque poseían algún capital al casarse, la depreciación de los valores, y sobre todo el encarecimiento de la vida, los llevó a una situación precaria en la vejez.

La familia Alfonseca sera de las buenas de nuestra sociedad capitaleña. El Ingeniero Alfonseca  (Niño) tenía un hermoso chalet en la Avenida Independencia (cercana del lugar en que atacaron al Presidente Cáceres (19 de noviembre 1911) los conjurados contra su gobierno.

Nombres de los 3 primeros Lovelace:
1ro. Lulú, murió ahogado, llamado Luis.
2do. Manuel de Jesús Lovelace Báez (Nené); cantaba como barítono una parte en la Pasión según San Mateo, del Maestro J. De Js. Ravelo, que se tocaba y cantaba durante la Semana Santa en la Catedral. Viajero a Tierra Santa, etc. Viviana Altagracia Lovelace es hija de él.
3ro. Miguel Ángel Lovelace Báez, nació en 1919. Está recluido en el Manicomio Padre Billini (Km28) hace varios años (Era de Trujillo).

Mi afición a la música parece haber despertado temprano y circunstancialmente; según mis recuerdos, mi tío Miguel Ángel nos llevó a su escuela un día de San Luis Gonzaga (21 de Junio); él tocaba flauta, porque le habían enseñado en el propio “Colegio de San Luis Gonzaga”; formaba parte de una banda de la escuela, donde también y con otros estudios enseñaban música.

Ese día celebraban el día del Patrón del Colegio, había una procesión en el patio interior con la imagen del Santo, una figura de un monaguillo, con su rosquete blanco, tal cual otro de los actuales que sirven al sacerdote en la misa. La Banda Infantil tocaba las marchas propias de la procesión.
El patio del colegio era amplísimo tanto que luego el mismo local sirvió de cuartel a la Guardia Republicana, fundada después en la época de Cáceres y Morales.

La imagen de San Luis Gonzaga se conserva todavía en la Iglesia Regina.
+
El colegio, fundado y regido por el memorable Padre Francisco Javier Billini, se llamaba de “San Luis Gonzaga”; también se le decía del Padre Billini, como se comprende.
Ese colegio tenía gran fama y aunque el Padre ya había muerto (el 8 de marzo de 1890), y por la misma razón, lo dirigía un señor Romano.

No sea que se me pase: en el Colegio del Padre Billini existió el primer Laboratorio de que se tenga noticia en Santo Domingo. Lo leí en un folleto que publicó (en 19nn ) , no hace mucho, el Padre Eliseo Pérez S., (que llegó a ser Administrador Apostólico de Santo Domingo, a la muerte de Monseñor Nouel).
También he leído la misma noticia de otro autor.

El Colegio Padre Billini cerró sus puertas después.
Parece que aquella visita, no sólo me impresionó a mí, sino también a mi hermano Horacio y otros familiares que nos llevaron. Lo cierto es que entonces, con el beneplácito de mamá sobre todo, en casa comenzó tío Miguel a darnos lecciones de solfeo. Papá nos había provisto de un método de solfeo de Don Hilarión Eslava, primer cuaderno y comenzamos a aprender a solfear.

La cosa no era nada fácil; quizá eramos demasiado jóvenes. Pero notas que parecen escritas de un idioma extraño (y lo es) y pautas de 5 líneas y pentagrama y compás de “compasillo”, etc., eran tremenda calamidad. Al fín medíamos el tiempo o compás “binario” subiendo y bajando la mano (dar y alzar en lenguaje musical) y entonábamos las notas con sus nombre, aunque muchas veces no alcanzábamos la voz para subir al re-mi fá de la 4ta y 5ta línea (7mo, 8vo y 9no grados del pentagrama), teniendo que “fingir” la voz.

Son dificultades duras de vencer, al principio; sin embargo, en las clases de solfeo, llegamos hasta las lecciones de las corcheas (y la clave de sol en 2da  línea) inclusive: do mí, do mi sol...

En el aprendizaje del solfeo participaba nuestro tío Francisco Hernández. El pobre era asmático: no podía entonar y tuvo que dejarlo porque se sofocaba.

Con la nueva residencia, vino también el cambio de escuela, quedó dicho.
En esto contribuyó también tío Miguel, secretario de la “Escuela Hostos”, escuela primaria municipal de varones que dirigía el Sr. Adán Creales Marcelo. Nosotros Horacio y yó, y alguien más, pagabamos una cuota extra, para ayudar a la Escuela...
Al correr de los años y con una mirada retrospectiva, analizamos y recordamos, y reconsideramos, que la enseñanza del Sr. Creales era muy buena.

Como libro de lectura, teníamos en mi curso, El Lector Moderno de Appleton- de una colección de libros, didácticos- cuya primera lección, recuerdo, era “el nido es para el pájaro lo mismo que la casa para nosotros"; cuando se destruye un nido se le quita su casa los pajaritos. Tenía además una serie de “Cartas de un viaje infantil alrededor del mundo”, entrecortadas en el resto del texto del tomo había asimismo, una lección sobre los signos de puntuación, todo tan claramente expuesto que algo de ello he retenido a lo largo de toda mi vida.

Mi hermano Horacio tenía otro texto más simple: figuraba en el grupo de los más jóvenes.

También me ha servido la instrucción de entonces para la Caligrafía. Recuerdo que el Sr. Creales nos hacía “repasar con la pluma seca” los trazos de los modelos de cada una de las páginas del cuaderno número uno de Appleton. Obedecíamos, pero nos parecía eso un “capricho” original del maestro, una innovación.

Más tarde he comprnedido que no fue así. (El tenía buena letra).
Verdad que Don Adán era un “mulato” algo “pretencioso”, pero tenía con nosotros tan buenas intenciones, como el mejor educador: así lo recuerdo.

Nos obligaba a presentarnos aseados, con las “uñas limpias”; los zapatos lustrados, si posible. Al llegar a la escuela, saludábamos y revereciábamos la bandera dominicana, encastada en un pié, en un ángulo de la entrada. Cada cual ponía su gorra o sombrero en un sitio fijo del porta-sombreos, con clavos, que había en la habitación estrecha especial para el propósito.

Ampliando, igualmente nos quería guardar posición recta de la espalda cuando nos sentábamos a la mesa de escribir y nos enseñaba a agarrar la pluma con la mano en debida posición de los dedos y sin apretar demasiado. Lo mismo el brazo, que debía descansar sobre la mesa desde el codo. ¡Tenía razón! Digo ahora también.
Una práctica útil para el porvenir, que nos enseñó, fue el de colocar dibujos, mapas, grabados etc. Valiéndose de un papel de vejiga transparente y un lápiz de punta bien afilada, con el cortaplumas que siempre tenía a nuestra disposición. Merced a papel carbón, que ya se estaba generalizando con el uso de la máquina de escribir; colocado entre el dibujo (en blanco) y el de vejiga con los trazos, fijado propia y adecuadamente con chinches, sobre una tabla de dibujo.

Recuerdo que el había dibujado cuidadosamente y en proporción disminuida a 1/4 de pliego, más o menos, el mapa de la Isla de Moya, por este procedimiento de calco hizo que todos los alumnos de la clase, lo repasáramos de lápiz, para que nos sirjviera en la clase de geografía. Además nos enseñó a hacer el polígono de la Isla, a 12 lados, y en mayor número de lados, con iguales propósitos. Hicimos una lista de las comunes de cada Provincia y Distrito de la República, con sus nombres actualizados a la época.

En Historia Patria nos enseñó un cuadro esquemático de las divisiones de nuestra historia en épocas y períodos, hasta la Independencia, que creo nos ha sido útil toda la vida ciudadana. Me asombro de la capacidad de memoria que teníamos entonces y la precisión de detalles aprendidos.

El Sr. Creales era muy cuidadoso de las buenas maneras y la educación personal, el trato de señor al llamar a los compañeros por su apellido, etc.

Los sábados se nos entregaban notas de la semana. Debíamos de devolverlas los lunes, firmada por los respectivos “padres o tutores”.

Es hora de que me ocupe de mis compañeros de escuela.


Mi hermano Horacio, 2 años menor que yo, entró en le grupo o curso de los más jóvenes. Pero en mi grupo yo resultaba ser el menor.

He aquí una lista de los que recuerdo:
1.    Menciono a Castillo, lo llamábamos el Catalán. Era quizás el mayor  de todos. Por algo lo era; aunque bien educado, sano y fuerte, de tipo español. Después en la vida, llegó a ser cobrador de alguna casa comercial. Esto vale un certificado de honradez y respeto.(+).
2.    Carlos Larrazabel Blanco; modelo de educación y buena conducta. Criado en el ambiente y casa de las maestras "las Blanco", por ser huérfano de padre venezolano. C. Larrazabal leía admirablemente bien. Usaba el Lector Moderno, Número 2, y nos gustaba oirle leer. Desde entonces hemos seguido siendo amigos.
3.    Domingo Moreno, en aquel entonces era un "negrillón", (esta palabra francesa la aprendí  después , siendo yo discípulo del eminente Dr. Fdo. Alberto Defilló, q.D.t. en G.) "loco, loquito, locaso', creo que todavía (vive!) lo es. Debe estar en 89 años. En la Colina Sacra, (alias Villa Francisca) es el padre de la Poesía del POSTUMISMO que inventó con Zorrilla (otro conocido mío, extra-colegial, que conocí después.Creo que amigo también de mi vecino Luís Hungría. L. El Zorrilla, algo menos inadaptado, sin aplicación, a los estudios  prescriptivos! Poeta, poeta...

Continúo con los compañeros de curso de la "Escuela Hostos".
5.    Andrócles Campora, hijo del panadero "Inudstrial", dueño de una de las panaderias más adelantadas de la Capital. Introdujo el horno eléctrico  en la panaderia y otros artefactos y métodos. Andrócles en cierta ocasión nos relató en coro, cómo se hacía el pan. Lo recuerdo siempre , porque al lado  de nuestra casa, estaba la panaderia de Don José Sánchez, que yo, como muchacho curioso más que travieso (Como los del vecindario) conocía bien. Androcles es un ciudadano distinguido: nos encontramos en el Club Rotario, del cual creo era de los fundadores, hace pocos años.

Seguiré enumerando nombres: Ernesto Sisita- L ? Rodríguez, Rafael Glass, pupilo de la muy conocida Maestra Srta.Teresita Glass, vecina de la calle y cerca de la Iglesía de las Mercedes. Luís Glass, un hermano menor.
Con las Feltz, (otro nombre raro) dos, era de las mujeres maestras de su época. Leonor era poetisa.
(Fels, en alemán quiere decir roca o peña). También había W. Pfips, flaco e irsuto. También Juan  Elsevif- de los mayores ambos son de apellidos holandeses (?). Elsevif fué largos años, después, el empleado del Lic. Don Juan Velázquez en la "Farmacia San José", esquina el  Conde y 19 de Marzo, hasta que cerró la Botica (pasó a ser propiedad de Juan Cohén).

Luís Pujols era un muchacho blanco rubicundo. Vivía cerca del Cementerio Cosmopolita (municipal). Tenía que atravesar , a veces, mucho barro colorado, no obstante era un modelo de puntualidad, tranquilo y obediente, amigo afectivo.

Pero volvamos con la enseñanza y el aprendizaje.
En Geografia -tipo G. Evolutiva, una expresión hostosiana- el maestro hizo en el pizarrón, con ayuda de los alumnos, un plano de la manzana de la escuela, entre las calles 19 de Marzo, P.Billini (o Regina); la Calle de la Misericordia (al Sur) cerrando el cuadro el callejón de Regina por el Oeste. Allí situando casa por casa del vecindario en su lugar.

Luego aprendimos la división del globo, (con uno mapeado) en mares, oceanos y continentes. Lo que era una isla, península, bahía, golfo, cabos, puntas, promontorios, rios , valles y montañas etc, etc.
Los meridianos y paralelos y los circulos tropicales y polares.
En este campo todo estaba claro; un agrimensor como era, bien lo presentaba todo eso.

Pero sin falta fué le aprendizage de los eclipses. jamás lo he olvidado. lo mismo que los movimientos de la tierra y el sistema solar astronómico con la luna y los planetas y cometas. Una vez lo recuerdo, intentamos hacer un "calendario exfoliador". (Me dí cuenta que era demasiado trabajo a mano.)
En papel de dibujo y con lápices de colores, cada uno hizo su diagrama de los fenómenos astronómicos , los que se exhibieron después de los exámenes, clavados en las paredes.

Para las Ciencias Naturales, teníamos unas Cartillas de Gillet-Damite. La de Botánica era más clara, la de Zoología no tanto.

En una ocasión-veremos-el Sr. Creales nos regaló, a un grupo de nosotros un cuaderno a cada uno, en los que tuvo la paciencia de dibujar tres figuras, iluminadas en tinte amarillo anaranjado: tres modelos de raíces, típica, fibrosa y tuberosa, con el nombre de cada uno de los obsequiados premiados. Por equivocación en el mío había puesto el nombre de Horacio. ( La docena de cuadernos se habían consumido). Lo agradecí sin embargo. "El alumno H es y fué ordenado la tarde del día tal". Era la dedicatoria ó recordatoria.

Eso fué un día en que nos dejaron trancados hasta el obscurecer, por algún motivo baladí. Cuando el maestro vino a soltarnos (supongo que regresó de alguna cátedra que recibía en el Instituto) nos encontró leyendo o conversando llanamente; lo cual el no esperaba evidentemente.

A propósito de los mapas en colores, aprendí a 'lavar"para la aquarela, los dibujos al lápiz. Después de borrar con la goma (o miga de pan) y limpiar la superficie del papel, clavado a la tabla, se lavaba toda con agua clara. con una esponjita humedecida se mojaba ampliamente toda la superficie, pero sin derramar líquido; se la dejaba secar al aire y entonces se aplicaba, con el pincel el color que se deseaba, ya disuelto en agua, en platillos de porcelana que servían al efecto. Así quedaba coloreado todo un pedazo, uniformemente (una provincia, por ejemplo).Aunque solo se fuera a pintar los contornos, o partes del trabajo, había que lavar antes. Maravilloso!

Siguiendo el hilo de la enseñanza, las matemáticas, fundamentalmente la aritmética, no encontró gran tropiezo conmigo, gracias al diseño que me enseñaron de cuadriculado de Pitágoras, en el cual se cruzan los factores y se señala en el cruce el múltiplo correspondiente. Esta cuadricula del 1 al 10, se puede aplicar a la suma  (y a la resta) también: así aprendí a multiplicar.

Me fué entonces posible aprender la división, por cualquier número de dos o más cifras: pues poniendo los resultados de las multilicaciones parciales de las cifras llevadas al corriente y restándoles esos resultados de lo que quedaba en el dividendo  (con un cero, desde luego) obtenían un nuevo resto; no divisible. Esto de saber como dividir  me valió después.

La geometría para mí era fácil. Angulos y triangulos y figuras poligonales, etc. eran de una explicación fácil; la circunferencia y todass sus lineas y partes, se entienden facilmente, inclusive los polígonos inscritos. Lo mismo aprendí el trazo del huevo, del óvalo y de la elipse de jardinero; esta con la ayuda de un cordelito igual al eje mayor.
Aprendimos el manejo de la regla graduada (dividida en cm), del semicírculo graduado, y del cartabón y el compás.

Con el compás haciamos los mapas poligonales, por puntos, de longitud y latitud, del mapa de la Isla de Santo Domingo del Gl. Casimiro N. de Moya. Provisto, se sobreentiende de una caja de instrumentos de matemáticas.

Un gran auxiliar par nuestro aprendizage, fué sin duda el que en casa, papá nos había provisto de un gran pizarrón (40x30") un armazón de madera de roble americano, enmarcado y giratorio en dos sentidos; montado en unos pies, con roldanas, que hacían fácil su traslado momentaneo a cualquier parte de la casa. Tiza y borrador no faltaban. Lo mismo escribíamos que dibujábamos un perro, un caballo o un elefante, o unos buques de la guerra japonesa con los rusos, peleando en pleno mar.

Era el material obligado de la época. Pero para nosotros era un juguete, el pizarrón y sus usos. Lo encargó a Estados Unidos, por medio de la casa Comercial de Juan Parra Alba, que tenía una "Ferretería y Quincalla". El era empleadeo de la oficina y tuvo facilidad de obtenerlo. "La Marina" era el nombre de la casa comercial. Estabva instalada en lo que hoy es monumento colonial: la atarazana.

A propósito de la Geografía Evolutiva y el plano o dibujo de la manzana en que estaba el local de la escuela, quiero recordar el detalle de las casas vecinas.
La casa de la esquina P. Billini o Regina con la 19 de Marzo, acera sur y oeste, era la morada de la familia González (Gral. Don Ignacio Ma. González, en 1874): hermosa, de fachadas algo modernizadas (al parecer siglo XIX) de una sola planta. González habís sido Presidente de la República era a la sazón del Congreso Nacional.

En la misma acera, contigua en la 19 de Marzo, estaba la casa de los Creales. Ellos eran Morcelo por parte de la madre. la fachada era corta, retocada; la casa interiormente había sido también forrada ( la sala) de madera y decorada al natural, con buen gusto. En la misma acera había otras casas pequeñas.

Solo otras dos casas tenían amplias fachadas o frentes siguiendo hacia el Sur. La segunda era la de la Escuela. Tenía esta además mucho fondo. La puerta principal (ambas casas eran de parecidas fachadas) era amplia; con tres ventanas más y una puerta (quizá anteriormente ventana, transformada en puerta) la puerta menor diremos, la ocupaban, hasta el fondo de la casa la Srta. María Teresa Valencia -viejecita delgada "monumento histórico", relacionado con la Historia Pataria, La independencia, La Restauración y La Bandera...

Domingo Moreno (y Jimenes después) era entonces pupilo de la Srta. Nunca he comprendido el (porqué)-Cosas de los poetas-

Sigamos por la acera; la última casa, estaba entonces como ahora, ocupada por un pulperia. El dueño un blanco rubicunfo, parecía no tener familia pues simpre se le vió solo, tras el mostrador. Este señor lo conocíamos por Bacó.

La esquina opuesta esra del jardín de Lilís, opuesto en diagonal.
En la acera de en frente, leíamos todos los días la inscripción en el marmol que decía: aquí nació Francisco del Rosario Sánchez.(En esa casa vivió despues la familia paterna del Lic. Rafael Augusto Sánchez). Sanchito!

En la acera que digo, añoa después cosntruyó una casa para su vivienda monumental Don Juan Bautista-Nechodoma, que usaba mucho la terracota, hizo los planos, y lo construyó un ingeniero, creo que canadiense-ya en la era del concreto armado.-

A propósito, traeré al recuerdo el haber conocido con la enseñanza del Sr. Creales, el Instrumento llamado brújula: una "aguja" temblorosa,inmantada (ya sabíamos que el imán atrae al acero), que se mueve sobre un eje y siempre marca el Norte, construída en una cajita de madera cubierta con un vidrio para que "se vea y no se toque".

Aprendimos que el polo magnético de la tierra, atrae el polo N de la aguja (ó extremo) y la obliga a mantener la posición que marca el Norte, en cualquier parte en que esté o se la lleve. (Al Ecuador, se dice que no marca con fijeza). Los marineros la usan para orientarse en sus viajes por el mar: en tierra también sirve al mismo propósito.

Conn la instrucción de la brújula vino la explicación de la rosa náutica o estrella de los vientos. El maestro la dibujó en el pizarrón y cada uno debía entregar después un dibujo en papel adecuado, con colores de aquarella o lápiz, marcando lo 4 puntos cardinales y los intermedios ESE, ONO, etc.; SE, NO, etc.

La calle 19 de Marzo, en ese tramo era una zanja de cerca de un estado de profundidad. Cuando llovía mucho, se convertía en un arroyo o cañada, que daba  al mar, se dice de algún muchacho ahogado, bañista imprudente. Luego se veían manantiales que brotaban en las lados de la zanja. Las aguas de la parte alta de la ciudad se vaciaban naturalmente por ahí.

(También recuerdo haber visato manar el agua por el farallón de la Cuesta de San Francisco (Calle Hostos, alta) en la esquina de la calle Mercedes).
Sin duda, antes llovía más que ahora. La calle Sánchez, segunda próxima paralela hacia el Oeste, era un lecho arenoso llano, un río hasta el mar en "tiempo de agua".

Quiero agregar que en aquel entonces (sería el año 1906) se construyó la primera alcantarilla de desagüe de la capital. Comenzando por el Norte, llegaron a nuestro  vecindario. Era una entretención instructiva por demás, el observar de camino para la escuela, el progreso de los trabajos. Primero hicieron la excavación, sería fácil, ya la zanja. Después hicieron el fondo : un piso de cemento de dos planos inclinados convergentes al centro. Luego unos muritos o ambas lados, de ladrilloss, sobre los cuales se asentó después la  "formaleta" de madera de la bóveda ó "embaulado" que cerradba la alcantarilla a la altura que una persona podía caminar por el túnel. Las formaletas o moldes se retirabn despues de cubrirlas con ladrillos colocados uno a uno en hileras convencionales. Así al fin de los meses llegaron a desembocar al mar (atravesando los batiportes). Interesadnte! Sobre la bóveda vino el relleno de la calle.

Esa obra va acumplir 78 años. El Ing. Osvaldo B. Báez, el Maestro Andrés Ortega-prieto como carbón- (compadre de mi padre, que le bautizó una hija). Un albañil, de apellido Benliza, músico al bombardino, también trabajó ahí. (No sé si Yepe, también) . Eran los albañiles de entonces.

Las 4 horas de clase por la mañana (por las tardes era de 2 a 4 pm) eran interrumpidas por 15 minutos de recreo a las 10 a.m. Pocas veces la lluvía interrumpía esta pausa, cuando íbamos a correr y desperezarnos en el patio, con diversos juegos (todavía la Pelota no  había entrado en el "furor"de la moda). En ocasiones, cuando se preparadba la "procesion escolar" del 27 de Febrero, por ejemplo, o algún otro desfile, hacíamos marchas a tambora batiente, que tocaba C. Larrazabal B, con mucha gracia y ritmo, o algun otro tamborero de la escuela.

En el fondo del patio había una frondosa mata de una variedad de jobo (la que llamamos "ciruela").En la época de fructificación las frutas, amoratados, agridulces, atraían larvas de supuestas mariposas (que nunca vimos).

Por motivos de orden, se nos prohibía pasar entonces al traspatio.
No obstante, alguna vez las pedradas al frondoso árbol se "pasaron"de medida. Alguno de los guijarros cayó en el jardín de la Srta. Valencia, a quién por razones "históricas" respetábamos mucho. Además Domingo Moreno, era un condiscípulo pupilo de la Srta., de suyo bastante vieja. La queja al director tuvo por efecto que se suspendiera el recreo. Entonces...

Antes de salir de clases, se nos ordenó buscar  cada uno una piedra y  traerla al director. Cada uno debía guardar la piedra en su bulto, llevarla consigo y presentarse al otro día con la misma "a clases".

Al terminar las labores del día siguiente se nos ordenó llevar las piedras otra vez al patio.

La lección era que "no se debian lanzar piedras". Se podía utilizr de otro modo, llevarlas y traerlas con fines útiles.- Bien!
Larrazábal recogió un gujarro que le cabía en el puño. Los demás recogimos piedras más grandes que nos abultaban en el bulto al transportarlas, incomodamente. Nos llevamos el chasco, pués;  no fué esa la inteción de maestro, ni culpa suya sino nuestra.

No está demás pedir explicaciones, cuando cabe pedirlas: mi moraleja.

Alguna vez echamos el ojo a las paredes del cuarto de la Dirección. Allí había entre otros objetos, un armarito de madera buena, que tras la vidriera dejaba ver algunos objetos raros, de vidrio, tubos, vasos ó redomas de formas caprichosas, que parecían ser de instrumentos de laboratorio químico diremos. Pero en la escuela no se usaban, ni había cursos u otros que manejaran o usaran esos enseres. Había tadmbien cartones en las paredes con letras e impresos que no comprendíamos. En alguna parte se leía "San Luis Gonzaga".
pensando en ello después, he llegado a creer que esos aparatos procedian del  Colegio "San Luis Gonzaga", que desapareció después de la dirección del Sr. Romano, que fué su último dirigente.

En efecto, en el local del colegio, que ocupaba un espaciosísimo solar, del que fué Convento de Monjas, se instaló en la época de Mon Cáceres, la llamada Guardia Repúblicana. Una especie de Policía o Milicia Policíaca, creado por el nuevo Presidente de lad República. Cáceres Vice-presidente, sucedió a Morales Languasco, a la renuncia de este.

De Convento a Escuela y luego Cuartel militar o policíaco. Después fue asiento de la Suprema Corte de Justicia: entonces un incendio (dicen del travieso Petán) lo destruyó. Reconstruído nuevamente, fué local de la "Escuela Normal de Señoritas, que dirigió con tanto éxito la Srtita Dra. Urania Montás (farmacéutica).

Me parece verosímil que alguno de los que eran profesores de la escuela San Luis Gonzaga, llevaran esos instrumento a  la Escuela Hostos, al desbaratarse aquella.

Mientras vivíamos en la casa 36 de la Calle Santo Tómas, la situación general y económica de la familia fué buena.

En esa época se fundó la Compañía Anónima La Industrial y Comercial, Sucesora de Juan Parra Alba. Don Juan había sido un laborioso español, que como muchos otros había venido al pais, en busca de mejorar su fortuna; no escaso de ambiciones pero sin más recursos "económicos" que su disposición al trabajo y el propósito de transformar en capital su trabajo, esperanzado en lo que sabía de otros que facilmente, al parecer lo lograron. No obstante, me contaba papá, tenía clara visión de los negocios y sabía que la tierra, era riqueza, por convencimiento o por fé. Lo que le falta a muchos. Veía claro el futuro que otros nó.

Don Juan Parra Alba, ya rico, se retiraba de los negocios. El Lic. Don Francisco José Peynado, otro optimista con éxito, le sugirió formar una Compañía Anónima (primera que se formaba en el Pais) y convinieron en fundarla de este modo.

Los cinco fundadores, que se necesitaban según el jurisconsulto, fueron:

Don Jesús Cobian, Presidenate
Don Miguel Guerra Parra, Vicepres.
Don José Bernal, Secretario,
Don Eduardo Read, Vocal
Don Joaquín García Do-Pico, Tesorero.

Hay un retrato de Abelardo en que figuran todos.

Don Miguel Guerra Parra era sobrino de Don Juan Parra Alba, Don Jesús Cobian, estaba casado con Doña Virtudes, hermana de Don Juan, Don José y Don Eduardo eran supuestos accionistas pelagatos, Don Joaquin tambien era cuñado de Don Juan. Los capitalistas eran familiares de Don Juan.

Aquello debió ser un acontecimiento para la historia comercial dominicana y un señalamiento social para los fundadores.
Tenían :
    Fábrica De Fósforos,
    Fábrica De Hielo,
    Fábrica De Fideos Y
    Panaderia,
    Ferretería Y Quincalla,
    Pulpería Y Almacén.
Eran tambien:
   Importadores y Exportadores y
   Armadores.

Muchas casas de alquiler y rentas ó menores, quedaron fuera de la compañía y seguían rindiendo beneficios, que eran enviados a España a sus propietarios Don Juan y Señora. Mi padre llevaba esas cuentas y negocios particulares, durante varios años después.

En la Escuela Hostos, no teníamos enseñanza religiosa ninguna.
Eso lo compensaron mis padres con la preparación para la comunión, la primera comunión, que fué precedida de una enseñanza de memoria, de las principales oraciones, Padre-Nuestro, Avemaria, Credo, Acto de Contricción, Yo pecador, y las debidas presentaciones ante el sacerdote de las confesiones. además, se nos proveyó a Horacio y a mí de traje nuevo, blanco, calzado etc, y , para el día de la celebración, una vela de cera blanca, con un lazo de cinta, otro lazo de cinta para el brazo.

Hubo mientras, circunstancias inoportunas. Tal fue la prolongada enfermedad de mamá. Fiebres y erupciones en la piel que persistieron durante meses. Ya mejoraban ya desaparecián. La visitaron varios médicos (Dr. Brenes, Dr. Luna, Dr. Gautier, etc.) Cada uno parecía tener un diagnóstico diferente. Recuerdo que el Dr. Defilló le recetó una pomada francesa llamada Boriline Courier; muchos pomos (usados) se consumieron de ella.

La primera comunión la hicimos en el Palacio Arzobispal, en la misa que en la Capilla privada celebró (Mons. Nouel) el 8 de Diciembre, día de la Purísima Concepción. (Debió ser del año 1906- meses antes murió Mons. Meriño). Había varios Primeros comulgantes más.

La circunstancia del quebranto de mamá no le permitió asistir a la misa. Doña Manuela Camarena, que nos Había preparado en la Doctrina, fué la que nos presentó al celebrante...
No hubo fotografias, ni celebración extraordinaria por la misma circunstancia. Las velas con sus lazos se conservaron con cuidado en casa, durante muchos años.

Otra molesta enfermedad fué la que tocó a mi hermano Horacio. Parece que la provocó una hartura de uvas moscatel que se dió a hurtadillas. Se ve que le gustaban mucho. Hubo asimismo fiebre alta, que se medía con el termómetro, y se llevava por horas a una nota. La enfermedad se prolongó por varias semanas, y cuando la fiebre subía, se le daban baños frios.

El Dr. Fernando A. Defilló era el médico de familia y lo trató; lo visitaba todos los dias. Dijo que era una "fiebre gástrica". Después de muchos años, al estudiar, he sabido que con ese nombre, entre otros, designaba la tifoidea, que muchos le decían tifo. El muchacho se vió tan bajito, que eso dió motivo a que mamá renovara su promesa al Cristo de los Milagros de Bayaguana, de ir al Santuario como peregrina. De esto arranca nuestra devoción romera a Bayaguana, el día de Año Nuevo.

Volviendo al curso de mi relato y final de la historia.
La "Escuela Hostos" se desbarató (en 1907) y nosotros nos mudamos de casa (ya escribiremos nmas adelante sobre esto). Tio Miguel se marchó a poco al interior del pais. Vagamente se supo que el Sr. Creales se graduó de farmacéutico (He comprobado que fué así; el 20 de mayo de 1908, en el Instituto Profesional, hoy Universidad). Se instaló en La Romana y se casó. Algún tiempo después se supo de "su desgracia", por pecado de conscupicencia y homicidio voluntario que lo llevó a la cárcel. Supe de su muerte, dejando viuda, por la esquela mortuoria publicada en el periódico. Dios misericordioso le haya perdonado...

Por otra parte, la buena suerte ha acompañado los esfuerzos de Miguel Angel Hernández B.(Don Pancho, su padre,hizo la corrección de estilo de su tesis -dato consultado en los "Anales"de la Universidad-). Se graduó de médico el 26 de Diciembre de 1911. Ha ejercido su profesión exitosamente. Se casó con Catalina y formó una familia modelo desde todos  los puntos de vista.

Me llevé del "correr de la pluma", como dicen los plumiferos o periódistas croniqueros. Pero no debo cerrar este capítulo escolar, sin dejar de mencionar dos hechos mas.
Uno es el "Consejo de disciplina" que motivo una amenaza y principio de hecho: Dominguito Moreno hirió a Andrócles Cámpora con un compás de su "caja de matemáticas". Moreno era iracundo y tenía accesos.

Otro es gracioso, pues se trata de una "mascota" de la escuela.(Esta palabra no la conocíamos entonces con el sentido que le damos  ahora. En antes era un papalote que tenía dos o mas colores, sin representar ninguna bandera). Un sobrinito, porque era muy pequeño,  del señor Creales, hacía sus primeros pasos en la escuela: era tranquilo, obediente, hasta aplicado e inteligente; lucía sano y bonachón, callado; no estaba inscrito, era de unos 5 años, a penas de un solo color, limpio. Más adelante será el Dr. Creales, médico.

Más sucesos a recordar:
-Viviendo en aquel vecindario regresó del extranjero Beauplais Rodríguez, joven (mayor) muy grueso, con notable figura, simpático: patinador -en patines de roldanas y en aceras largas-. (Recordaba al Clown del Circo Tony Lowandy ó Lowande).

-También regresó, Punguito Pérez, de París, trajeado a la francesa, delgado, intelectual. Será después el laureado poeta Don Ricardo Pérez Alfonseca, (también era mayor.) Ambos personajes murieron ya maduros, pero no viejos.

-He mencionado el Circo de Fieras de  T.L.  Era muy popular su elefante Columbia -que también lo llevaron al Cibao- La Vega- donde Polimnia lo recordaba -había otros animales adiestrados-. El león Buby hacia piruetas, a las ordenes del domador.

El circo, la carpa, lo instalaron en lo que hoy es la Plaza o el Parque de la Independencia y está el Mausoleo de los venerados Padres de la Patria, Duarte, Sánchez y Mella. Entonces era un llano de barro colorado. Iluminado tan solo las noches de función de circo, (una carpa de lona al centro) y en las esquinas grandes quemadores de petróleo- (gas morado, una clase inferior, barata, humeante y hedionda del destilado de la hulla) de la "West India Oil Company", que venía en latas o "bidones"de 4 galones, 2 por caja de madera, lo que lo hacía manuable (en caso de fuego) y para almacenarlo. Había otra clase de petróleo de clase mejor -de 120 puntos- ignición, que era el que usábamos para el alumbrado doméstico, etc.

Por la calle Santo Tomas de nuestro vecindario pasaban los carromatos del elenco del Circo, y las jaulas de las fieras, en ruta desde el muelle hasta la Plaza, unos tirados por caballos, otros empujados por el elefante Columbia. Ese Circo nos visitó otras (dos?) veces (El circo japonés Kawamura se instaló allí también, años después).

También era la calle obligada de los entierros oficiados en la catedral, o el convento, hasta el extremo donde precisamente terminaba el cementerio.

Dos amigos más teníamos en el lado de la calle 19 de Marzo,-Máximo Coiscou, hijo del bondadoso Dr. Coiscon, de la Facultad de París, y doña Altagracia Henríquez, M.N. de las de Salomé Ureña, (primeras) Máximo era nervioso, inteligente, aprendía a tocar piano junto con sus estudios escolares: siempre atareado. (Tenía una hermana mucho menor). Tenía una memoria fácil, él.

El otro amigo era Musiú Lamarche que era el hijo menor de la casa. Su hermano mayor era Juan Bautista Lamarche (después poeta laureado etc, etc.). La madre Doña Silverita siempre tenía una venda en la frente, porque sufría de dolores de cabeza (jaqueca?). Eran muchachos demasiado pasivos, estudiosos. Musiú se quedó (criptómano) en su casa. Fué periodista, escribía oportunos comentarios internacionales de la política.

Algo de nuestras costumbres domésticas. Mi papá comía con nostros al mediodía y por la noche. Aunque la hora de la cena muchas veces era para él a las 8 y nosotros entonces cenábamos antes. A medio día no faltaban las frutas. Con frecuencia teníamos que ir a buscarlas a donde los "Madrilletas", en la calle que hoy se llama de Salomé Ureña. Este nombre no se podía pronunciar en su (ventorrillo) o negocio: se trata de las señoritas Feltz, Leonor N. y   . Ya antes mencioné este apellido. Eran verdaderas expertas y muy honradas cuando vendían y recomendaban una fruta. No faltaba el jalao y otros dulces. La fruta de la estación tampoco faltaba.

Las señoritas Feltz, eran amigas de papá, de su época de estudio del bachillerato: la de Hostos. Se trataban con mucha deferencia.

En cuanto a festividades y celebraciones tradicionales recuerdo que para la noche buena la abuela paterna acostumbraba a mandar una hermosa pierna de pavo asado, siempre la misma pieza. Ella distribuía entre los hijos e hijas aquí avecinados las mismas partes del pavo asado.

El día de año  nuevo, Horacio y yo, engalanados, la visitábamos por la tarde y le pedíamos la bendición. Con muchos besos los correspondía efusivamente: ella nos esperaba vestida de gala: con su invariable traje morado lila, de estilo entonces para las damas mayores o viudas.

El día de pascua (Natividad) era costumbre que diérmos un paseo en coche, por la tarde, de una hora. La visita a los nacimientos en las distintas iglesias erade costumbre y nos entreteníamos mucho . Después de visitar a nuestra abuela íbamos a la casa de tío Juan Antonio. Como el hijo varón mayor, representaba al mayor de la familia. Con satisfacción nos recibía y nos repartía algunas monedas, que siempre llevaba en su "perpetuo" chaleco. (parece que tenía muchos chalecos).

Los primos y primas eran varios, pero mucho mayores que nosotros, nos llevábamos bien pero sin manifestaciones efusivas.

Tío Juan se casó 2 veces. Perdió la primera y formó familia con Doña Carlota Jimenes.

Un recuerdo vago que me queda de los primeros "caballitos" que hubo aquí; en una plaza (no sé cual); unos extranjeros montaron un "tío vivo" o carrusel que nos divirtió mucho.

Desde temprano adquirimos la costumbre de visitar las iglesias. Muchas veces nuestro paseo de fiesta era ir a una procesión en un barrio engalanado con "papelitos" por las calles que recorría la procesión de la Virgen Patrona o del Santo Patrón. eso nos servía de  sana reunión y era ocasión de conocer las gentes y la extensión de la Capital.

Papá era muy conocido por todas partes, popularmente, por sus ocupaciones y por haber sido Regidor del Ayuntamiento. Le gustaba llevarnos de paseo. (Papá también fue Administrador del Muelle, en la época de Bancalari).
Mi padre, en unas vaciones me llevó a conocer su sitio de trabajo, en la casa de J. Parra Alba. Me hacía contestar al teléfono cuando llamaban, el sabía que yo tenía motivos para interesarme en ese maravilloso invento.

(En casa había una cocinera fija y una sirvienta para la limpieza, ocasionalmente otra más. Cambiaban frecuentemente.)

Una fotografía que nos tomó Palau (Francisco Palau estaba frente al Parquecito P. billini), dá cuenta del estilo de vestir a los niños : en ella yo estaba sentado y a mi lado de pié esta Horacio, dice detrás: (yo) con 5 y (él) 3 años. Debió ser el atuendo de año nuevo y Semana Santa 1902.

No puedo colegir los recuerdos del tranvía en la calle del Conde (Separación) con la fecha, si es que dejó de funcionar con el "fuego" de  San Carlos (1903).

Viene bien para esta página final de este cuaderno de Recuerdos Infantiles, el caso o suceso de las piedras, grandotas de granito; algunas con el escudo dominicano cincelado en unas de sus caras; otras pulidas y brillantes en algún costado. Estaban  junto a la casa pequeña que servía de oficina de Bancalari &. Las piedras estaban amontonadas en la playa del río (Ozama) casi cubiertas de arena. Papá me contó que luego las hizo enterrar en el mismo sitio.
Las mismas debían servir para el pedestal de la estatua del General Ulises Heraux, montado en un caballo, en una plaza de aquí.
La estatua ecuestre en bronce quedó en Barcelona (España) abandonada en el puerto, según noticias posteriores.



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