sábado, 18 de septiembre de 2010

La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años,IV

Notas Autobiográficas del Dr. Héctor Read


Estudiante y Laboratorista
(hasta 1918)



El material de Laboratorio del Dr. Betances no era abundante, no obstante tenía los aparatos necesarios para emprender un comienzo de trabajo. Sobre todo guardaban cierta proporción entre sí. Me explico. Había un autoclave de 25 cm. de diámetro, sistema Chamberland, que funcionaba con una estufa de gas (petróleo) al estilo sueco, de un solo quemador; un horno Pasteur, que tenía una estufa o calentador igual; una incubadora de cobre rojo de d,Arsonval que se mantenía con una lampara de mecha de petróleo, el cual , en vez del tubo de vidrio del Quinqué, tenía un tubo de cobre rojo con ventanas de mica. La capacidad era suficiente para dos pisos o secciones que separaban una bandeja también de cobre rojo.
Una baite y dos marmitas, alternativamente podían acomodarse al tamaño del autoclave.
Cristalería, colorantes, cestas, jaulas para conejos y conejillos de India (curias). Todo era material francés de Adnet, una de las mejores proveedoras.
El microscopio era un Zeus, modelo para bacteriología, en platina circular móvil, no graduado y muy buena óptica (1/30) 1/12 1.30.
tenía un condensador Parabólico extra, para fondo obscuro y una bola de Zeús para luz solar.

En una gran olla esmaltada estaban más de un centenar de tubos de cultivos realizados por Betánces y algunas de muestra del Instituto Pasteur de París, era como una bomba explosiva, a la cual no se le tocaba, no fuera cosa que se desataran esas fierecillas, y quien sabe...
como la Bacteriología figuraba entre las materias del segundo curso de la facultad, poco a poco fuimos sacando algunos tubos de ella. Cuidadosamente los colocamos en el autoclave. A 120 grados centígrados, y durante media hora, con una atmósfera de presión.

Durante aquel trabajo teníamos los rótulos, cólera de Alejandría, disentería Duval, tuberculosis, muermo, tétanos y otros. Todos estaban resecos. Se me ocurrió sin embargo probar si las esporas del B. Antthais, de las cuales hay leyendas, estaban vivos todavía y... lo estaban! Se consiguieron cultivos en, caldo, agar, gelatina, perfectamente. Ningún otro microbio- ni el tétano- estaban vivos, aunque no se probaran todos antes de condensarlos al vapor sobrecalentado; se comprende bien!

Por lo dicho se advierte que preparamos medios de cultivos, a base de caldo de carne y caldo peptonado, naturalmente.
Ahora tengo que decir que creo que fue una suerte tener a mano y como guía, el libro de Courtmont1 (un discípulo de Arloing) que seguimos paso a paso en la técnica de la preparación de los medios; lo mismo que en el manejo de los aparatos de esterilización y  los métodos bacteriológicos.

Para el caldo peptonado, base de los trabajos, empleamos la peptona de carne de Chapoteaux (la misma marca que usó Pasteur) de la cuál había algunos frascos nuevos en el equipo.
También teníamos en existencia Agar-agar, (algas secas) y gelatina de buena clase. Muy conveniente encontramos el algodón no absorbente para los tapones de los tubos de cultivo. Comprobamos que el algodón de Johnson & Johnson, absorbente, se moja con el vapor del autoclave.
Entonces estaba en uso el "606"de Ehrlich (Salvarsan). Lo necesario para administración  intravenosa, se esterilizaba en la boite (caja niquelada) del autoclave y se llevaba al domicilio del paciente después. Aunque este medicamento era específico para el tratamiento de la sífilis o lues venérea, se usaba en muchos casos, a título de prueba, no sin peligro de un contratiempo.

Queríamos hacer progresos en el aprendizaje del idioma francés.
Conseguimos nuestro objeto gracias a la ayuda de Madame Barré, su nombre completo que aprendimos pronto era Bertha Theremin de Barré. El nombre de soltera, nos dijo ella, era de origen alsaciano. Supimos también que había sido monja en su juventud. Ciertamente que todavía parecía, por su dulzura de carácter y suavidad de pensamiento, como una santa del siglo XII transportada al XX. Nos juntamos Ernesto Valverde, Tomás Brea y yo, y en la visita que le hicimos, le pedimos 3 horas semanales de enseñanza y ella convino. Nos sentimos agradecidos y le reiteramos nuestros mejores sentimientos de respeto.

Mme Barré, hacía poco tiempo, había recibido la condecoración de los Palmas de la Academia, del Gobierno de Francia, por sus largos años dedicados a la enseñanza del idioma en el extranjero. En cierta ocasión, a ruego nuestro, nos mostró la prenda recibida y, usaba el botón morado en su blusa.

El método que usamos fue el de Robertson, que he mencionado antes. Ella lo conocía bien. Cuando adelantamos nos facilitó la revista "Lectures pour Tous" y otras, para ejercitarnos en el francés de los periódicos.

Algunos meses después de emprendido el estudio, Tomás Brea fue designado para un puesto en la aduana de Sánchez -sería su modus vivendi- y tuvo que dejarnos con sentimientos de todos. Ahora recuerdo que me pidió le mandara algunas notas de cátedras de las lecciones del Dr. Gautier. Mis notas las tomé con ese objeto, con tinta de copiar; las copié y se las envié; comprendió que era inútil mi esfuerzo,  y lo dejamos.

Valverde y yo, continuamos las lecciones, ahora dos veces por semana, por cerca de dos años. Mne. Barré era diabética. Todavía no se había inventado la insulina. Perdió entre tanto a su compañero y esposo , tan viejo como ella, y al fin ella también nos dejó2. Nos dió lecciones hasta pocos días antes de su última gravedad. (Le hicimos varios análisis). Tenía dos hijas , Aimé y Margarita3. La primera se casó con Aybar. La otra con Bdo. Ravelo,  agente de Nestlé en Santo Domingo. El Dr. Mario Ravelo Barré, es uno de sus nietos.

Doña Flérida Lamarche García, fue antes que nosotros, discípula de Mme. Barrré . (Se casó con Nolasco y tuvieron prole). También, fueron ambos, literatos de fuste y escritores notables.

Nuestra destreza en el francés llegó a tal punto que cuando recordábamos algún conocimiento, no sabíamos si lo habíamos adquirido por nuestras lecturas en francés ó en español. Ernesto Valverde, conocía suficientemente bien el inglés, que había estudiado con bastante más tiempo antes.

El aprendizaje del inglés, como segundo idioma, lo continuamos en casa. Nuestro maestro ahora fue el pastor Tomás, de la iglesia "Westindian African Church,". Casi nadie sabía que ese era el nombre de la "Churcha" más antigua establecida en Santo Domingo, cerca de las Cuevas de las Golondrinas, a la orilla del mar.

El libro de Cortina -"Inglés en 20 Lecciones"- fue el texto que seguimos. Antes ya habíamos aprendido algo con la Srta. Villanueva. Horacio y yo pasamos todo el libro, con tiza y pizarrón además. Encontramos sumamente cansón u monótono, los verbos regulares, irregulares, y redundantes, de los cuales hay listas interminables, al parecer en dicho texto personal es una satisfacción el haberlos estudiado de tapa a tapa.

También es verdad que nuestra hora de clases era de 2 a 3; después de haber comido, poco antes, después de la una de la tarde.

Una noche , debió ser en mayo, el Pastor nos invitó a una festividad en su iglesia: "A night among the Flowers". Nos pusieron en sitio especial para las visitas. Mamá y papá asistieron igualmente. A mamá le impresionó el color de las "flores"- pero hay que ver lo que entendemos es africano entre nosotros.
Todos los feligreses, tenían flores, ofrecían limosnas; hacían votos de felicidad, hasta donde pudimos entender. Todos estaban vestidos de limpio: educación inglesa.

Desde la página 50 del cuaderno Num. 5 he dejado los estudios de medicina y el Instituto Profesional y las Cátedras. Dios dispone y el hombre propone, dice un adagio muy verídico. Mi caso como estudiante libre de la Facultad de Medicina, lo manejé ó fue manejado del modo siguiente:

Cuando en Mayo de 1914 cumplí los 17 años,  edad requerida para poder inscribirse en la Facultad, solicité mi matriculación como estudiante “oficial” y pedí al consejo que me concedieran examen en el primer curso de Medicina. El Secretario era le Lic. Horacio Vicioso y encontró mi actitud correcta. El consejo me aceptó los pedidos. Presenté mi primer examen al terminar el curso, en Julio de 1914. Me dieron la nota de muy bueno. Esa nota no se había dado a un estudiante de primer año de la Facultad, hacía muchos años. Las felicitaciones mas calurosas y los abrazos más apretados cayeron sobre mi persona. Como dejo dicho fui un estudiante principal a las Cátedras como oyente y oía bien. Respondí en mi examen recordando bien lo que había oído y retenido.

Nota.- En la  "Autobiografía"4 del Dr. Heriberto Pieter, he leído que a él le dieron esa misma nota en su primer año de medicina. Al Dr. Pieter se le ha considerado como a un intelectual médico excepcional, con muchisíma razón lo creo. Soy uno de sus muchos admiradores.

Convendría recordar el jurado de mi primer examen.
Lo presidía el Dr. Rodofo Coiscou; los otros dos del jurado eran el Dr. F. A. Defilló y el Dr. A. Fiallo Cabral.
Muchos estudiantes recuerdan detalles de sus exámenes; así recuerdo que hablé de la ameba disentérica, como parásito patógeno del hombre, y, también recuerdo que me tocó ir al pizarrón para la fórmula óptica de Newton 1/f + 1/f1= 1/c, de los lentes; pero de la botánica no recuerdo si fue del apio o de la zanahoria mi examen.

Por un lado la faz del mundo súbitamente había de cambiar al declararse la guerra, que envolvería al mundo, a contar del 2 de Septiembre de 1914.
Por otro lado, las cambiantes de la política dominicana, habían llamado al Dr. Ramón Báez, a ocupar la presidencia de la República, pocos días antes, el 28 de Agosto; cargo que ejercería hasta el mes de Diciembre.
Entonces, por Decreto del 29 de Noviembre de 1914, se restauraba la Universidad de Santo Domingo, que había permanecido cerrada desde la Época Haitiana.

El Instituto Profesional quedaba , en tal virtud, convertido en Universidad de Santo Domingo, con todos sus derechos.
A esa fecha, ya estaba yo inscrito como estudiante oficial en el segundo año de medicina, recibiendo cátedras regularmente. La ley acomodó todos los "derechos adquiridos".
Al entrar el año 1915, ya el Dr. Ramón Báez había entregado a Don Juan Isidro Jiménez T. Él volvió a la Rectoría de la Universidad.

Otra novedad. Angelito García, un antiguo leproso curado en Leprocomio de la Habana (Cuba), le hace propagandas a unas medicinas que él y otros enfermos de lepra, habían tomado: bajo un plan de tratamiento, que incluía el aceite de Chaulmugra y unas pociones, que les permitían tolerar altas dosis del aceite mencionado. De otro modo no se habría podido conseguir la tolerancia de dosis suficientes, repetidas regularmente, del Chaulmugra, considerado como remedio eficaz contra ese mal.

Consecuencia de esa publicidad fue que el ayuntamiento comisionara al Dr. Defilló, que al momento se ocupaba de atender varios enfermos, y lo enviara a la Habana, en compañía del Dr. Salvador B. Gautier, con encargo de estudiar el tratamiento que tanto se mencionaba. El M-N. Manuel Martínez Boog (cuñado del Dr. Defilló) los acompaño como secretario. Antes de salir la comisión, el Ayuntamiento designó como Director del Laboratorio Municipal al Dr. Pedro Emilio de Marchena5, interinamente al Br. Raf. Ernesto Valverde y al suscrito (Br. Héctor Read) ayudantes del Laboratorio Municipal. Fue el primer nombramiento que recibí, fechado en Sto. Domingo.

Al regreso de la Habana, el Dr. Defilló y el Dr. S. B. Gautier se ocuparon activamente del tratamiento de los leprosos. En el Hospital de San Lázaro, había unos 40 internados, hombres y mujeres. Por las tardes, Valverde, (Amadeo) Báez y yo, nos ocupamos también. A cada enfermo les examinamos, (mucus, raspadura de piel, etc.) para investigar el Bacilo de la lepra, de Hausen. Del mismo modo procedimos a examinar la sangre de cada paciente y la orina y heces también. El Dr. Gautier nos suministró como una gruesa o más, de porta-objetos nuevos de su laboratorio privado.

Se nos proveyó además de una cámara fotográfica6. (El Dr. Defilló era aficionado a la fotografía). Los resultados fueron clínicamente buenos. Adquirimos práctica y aprendimos mucho.
Más adelante el Hon. Ayuntamiento me designó Practicante del Hospital San Lázaro; el Dr. Defilló siguió encargado del tratamiento especial y el Dr. Paulino Castillo, un inteligente e ilustrado médico de la "vieja guardia" fué nombrado Director. (Los tres, cabe decirlo, nos llevamos muy bien)7.

Con el nuevo "Código Reglamentario y Orgánico de Educación Común", vinieron mejorías en la Universidad y algunos cambios en los planes de estudios: en la Facultad de Medicina, al terminar el segundo curso se podía ganar el título de Lic. en Ciencias Biológicas 8, al terminar el quinto curso el título Licenciado en Medicina y luego del sexto curso el de Doctor en Medicina. Por el momento todos los estudiantes aspirábamos al grado de Licenciados, que nos permitía con la autorización del Buró Medico y el exequatur de Ley del Poder Ejecutivo, nos permitía digo, ejercer libremente la profesión de médico. Cabe agregar, que la aspiración lejana era la de poder completar los estudios en el extranjero -Francia, París era el sueño- y obtener el título de Doctor.

Antes de seguir adelante debo dar noticias de mi examen en mi segundo curso, en el 1915, al terminar el año académico. Las materias eran Anatomía Descriptiva, Bacteriología, Fisiología e Introducción a la Medicina (Propedéutica médica).
Compusieron el jurado, el Dr. Rod. Coiscou, presidente (Anatomía) el Dr. S. B. Gautier (Propedéutica) el Dr. A. Fiallo Cabral (Bacteriología y Fisiología). Mi nota fue Bueno.
Me sería arduo poder contar de las pruebas, que fueron orales, porque no hubo ningún "cuento" que hacer que me dejara recuerdos.

Estábamos en plena Guerra Europea, y no nos dábamos cuenta del giro de los tiempos... hasta que nos llegó el momento de la Ocupación Norteamericana.
En los hospitales de entonces había lo que se llamaba Tratamiento Externo: se hacían curaciones de enfermos ambulatorios, heridas, ulceras, rámpanos. Se ponían inyecciones, hipodérmicas, intramusculares, después también intravenosas. Se abrían "dilataban" abscesos; igualmente se sondeaba pacientes de las vías urinarias, que abundaban entonces. Todos los pacientes que podían ir y venir -ambulatorios.

En el "Padre Billini", había "facilidades" para examinar la orina, con reactivo de Eschenbach, pirocitrico y con licor de Tehling; este último se alteraba fácilmente. Así se determinaba la existencia de albúmina ó de glucosa (azúcar) en la orina. La albúmina es más "peligrosa" que la glucosa de la orina, decía uno de nuestros mentores.

El licor de  van Sveten (bromuro de mercurio 1 X 1000, teñido de rosado) se empleaba en muchas curaciones externas; el aceite fenicado ó yodoformo para las fístulas. Pero se hacía uso generoso del agua oxigenada (sin pensar en el precio). El algodón hidrófilo, y la gasa de distintos tipos, venían en paquetes esterilizados.

Con  el Dr. Grullón vi utilizar generalmente la esterilización en el autoclave. Se ponía el material en bombanos ó boites grandes, la víspera de las operaciones que el cirujano había fijado. Se utilizaba frecuentemente la 9 esterilización por alcohol para los instrumentos. El cloroformo era empleado con mascarillas de goteo. Así también el cloruro de etilo, en operaciones breves.

Para el éter lo propio era el aparato de Ombredane provisto de una vejiga de puerco. No obstante era raro un accidente mortal.
Al éter de le atribuía el producir neumonías.

En el "Padre Billini", vi varias veces al Dr. Báez practicar amputaciones de miembros. Las hacía bien . el Dr. Román era su anestesista. El Dr. Mañón hacía bien las abrasiones internas.
En el "Hosp. Militar" el Dr. Grullón utilizaba los practicantes indistintamente para la anestesia: me interesé en el asunto. La teoría explicada en los libros de Fisiología, la podía uno comprobar en cada caso. Las pequeñas variantes, e inesperadas molestias se vencían a poco se adquiría experiencia.

En la visita de sala, hacíamos cola para enterarnos de las ordenes y del curso de los casos. Pero las historias clínicas eran miserables. No había tales.
En cambio, en consulta externa había ocasión siempre de ver los pacientes, oírles sus quejas, escribir la receta que luego firmaba el médico consultante.
Se recetaba mucho el yoduro de potasio y las sales de quinina, sulfato, clorhidrato, enquinina. Lo mismo diré de una poción tónica, una "anticatarral", ó  una "antidiarréico". Un purgante de sal de Epson ó de aceite de ricino.

Ya se usaba tomar la presión arterial en el brazo y el "paño de reconocimiento" para la auscultación, pues no había muchos estetoscopios.

No quiero extenderme más en este punto, pues mi propósito es recordar como  aprendí a dar los primeros pasos en la práctica médica, pasos que los considero en su propio valor.

Algunas veces subimos al laboratorio para hacer exámenes en el microscopio de campo obscuro, en horas de la prima noche. El Dr. Defilló nos facilitaba una lampara de calcio, u otra de alcohol de su propiedad: era un gran aficionado al cinematógrafo y poseía diversa lámparas que usaba como focos de luz de los proyectores. Nos acompañaba en estas observaciones ultra-microscópicas de espiroquetas y treponemas. De paso diré que tenía él ciertas ideas de imágenes de cinematógrafo aéreas, o sin pantalla (!).

CUADRO DE MATERIAS Y CURSOS.

3er  Curso:
Anatomia Topográfica
Patología General
Patología Médica I
Patología Quirúrgica II
Cirugía Operatoria
Materia Médica

4to Curso
(Anatomía) -Semiología
Patología Médica II
Patología Quirúrgica II
Patología Infantil
Medicina Legal y Toxicología
Farmacología y Medicina Galénica
Obstetricia.

5to Curso
Anatomía Patológica
Terapéutica
Medicina de Urgencia
Medicina Tropical
Clínica Médica y Quirúrgica
Clínica Obstétrica.

    
Desde la implantación del "Código", al llegar el término del curso no era necesario presentar de una vez todas las materias de un curso. Uno podía examinar y "dejar" materias para el turno de los completivos antes de comenzar el nuevo año en octubre.

Los jurados de exámenes y las materias respectivas se componían de modo que se presentaban en dos veces : un jurado para dos ó cuatro materias; otra para las otras tres ó cuatro materias, pues cada curso comprendía unas siete materias a examinar. Los exámenes generales se hacían en dos tardes sucesivas ó no. Según el número de candidatos.

Cada vez se fue dando más importancia a los exámenes escritos.
Las notas eran: pasable, bueno, muy bueno, sobresaliente. (Yo siempre aspiraba a pasable, pero sacaba bueno ó algún muy bueno (en otras). En otra reforma de reglamentos se volvió a la nota suficiente en vez de pasable.

Las clínicas se examinaban sobre un caso, enfermo de un Hospital.
Mis exámenes del  3er curso, aprobados (en 1916), me permitieron inscribirme para cursar durante el año 1916-17  el 4o curso de la facultad.

Los trabajos  en el Hospital "San Lázaro":
El Dr. Defilló consiguió que el Hon. Ayuntamiento me nombrara practicante de ese hospital, (con lo cual se agregaban algunos pesos más  a mis entradas). Y siendo practicante de un hospital se evidenciaba mi "practica clínica" necesaria para la hora de los exámenes finales. Esto no entorpecía mis servicios en el Laboratorio Municipal como Técnico en Bacteriología, nombramiento que me había sido librado por el Hon. Ayuntamiento en el año siguiente (1917).

Cruzando del barrio de San Lázaro al de San Miguel se pasa por un pequeño laberinto de callejones que se llama Jobo Bonito 10, donde encontré una vez a mis viejos vecinos Angelica y Ramona Brenes. La primera, divorciada y con una hija Diahala, y la segunda en amores con Raf. Martí , un joven hijo de buena familia: estos se casaron y formaron una bonita familia, uno de cuyos hijos es el Dr. José Brenes Martí, como su antecesor.

Los mosquitos y el paludismo en la capital habían sido objetos de estudio del Dr. Defilló y el  Dr. Gautier. Como el Dr. Defilló buscando y examinando mosquitos en todos los barrios de la Capital, no había encontrado el Anofeles 11, en cambio pudo identificar el  Culex Fatigans y el Stegomyia Calopus, dijo y publicó, con razón que en la ciudad de Santo Domingo no había paludismo, por la sencilla razón de no haber, no existir, el mosquito transmisor necesario de la enfermedad: los palúdicos que si había y hay, se han infectado en otra parte, fuera de la ciudad capital que terminaba entonces (1906-8) en las murallas, del Siglo XVII terminadas por Don Benardino de Meneces de Bracamonte y Zapata Conde de Peñalba y Gobernador de la Isla (1654-56) 12.

En cuanto al parásito mismo, ya sabíamos por las enseñanzas del Dr. Gautier, en el curso de Parasitología, sabíamos repito -de sus distintas formas (polimorfismo y meta-morfismo ó morfosis) los anulares, las rosetas, los semianulares, ambioides. Con esas nociones, teñíamos las preparaciones de sangre, con Leischman ó Giemsa. Tomábamos sangre a cualquier individuo que sufriera  de fiebres. Simplemente clavábamos la punta de un dedo, ó el lóbulo de la oreja y hacíamos un extendido.

Así sucedió que una mañana temprano se presentó un señor y nos dijo que le daban fiebres, que le entorpecían su trabajo de panadero. En una gota de sangre de un dedo, teñida con el Giemsa, que Amadeo Báez y yo habíamos estado observando largo rato, buscando el hematozoario del paludismo, apareció en el campo microscópico una formación azul alargada y recurvada, lo que nos hizo caer enseguida, que se trataba de una microfilaria. En esa llamamos a nuestro jefe, el Dr. Defilló, para que mirara el microscopio: "si efectivamente", dijo, es una microfilaria, que no tiene  vaina.

Buscamos la "Parasitología Médica"de Neuveau-Lemaire para tratar de identificarla. Al Dr. Defilló le pareció que se trataba de F. Juncea , opiné que podía ser un una F. Ozzardi, como la encontrada por Manson en las Guayanas.
Ya antes el Dr. Defilló había identificado mosquitos que podrían ser los transmisores de estas microfilarias, según opinión de grandes autores.
Cabe recordar que los sinónimos de los anofelinos ó mosquitos, es una de las más ricas en sinónimos.

Con un libro de un autor francés, M. Blanchard, pasamos muchas sesiones colectando e identificando mosquitos. Esa obra cayó en descrédito después.

En páginas anteriores dejé mencionada La Guerra Europea, con pretextos, tales y cuales, los norteamericanos invadieron nuestra tierra en Mayo de 1916.13

La noche víspera de la entrada de los yanquis, estuve en la Fortaleza Ozama, desocupada por los criollos del General Mauricio Jiménez, en rebeldía contra el presidente Don Juan Isidro Jiménez y en actitud patriótica frente a los invasores. Estuve allí con varios de los amigos y estudiantes consocios de la Asociación de Estudiantes. Dos estaban más cerca de mí, cuando uno de los esbirros se me acercó a mí, con malas intenciones, interviniendo Alcides García Lluberes, uno de mis acompañantes, con unas palabras que lo acosaron; y quizá me salvó la vida. Tamaña experiencia para mí. El  otro compañero Amadeo Báez apenas se dio cuenta del suceso.

Estabamos allí como un centenar de jóvenes acompañando a 14 Don (Pancho) Peynado, que se hacía cargo de formar una policía para cuidar la Ciudad, que esas circunstancias se quedaba desamparada de toda fuerza pública que garantizara a la población capitaleña pues hasta la Policía Municipal había sido desarmada y disuelta.

Al día siguiente entraron las tropas, "sin un tiro" La Policía de Don Pancho funcionó bien por todas partes. Amadeo y muchos otros lo acompañaban. De Alcides García Lluberes, no sé, yo dormí en mi casa, donde mi madre esperaba.
Pero del grupo de la Asociación de estudiantes algunos entusiastas llenaron de armas largas el local que ocupábamos frente a San Nicolás, y nadie sabe como los invasores no las vieron...! por suerte para todos. Parece que compañeros vecinos de esa calle, las enyesaron después y las mandaron para su finca de Higüey. Punto final.

Notas : Creo que cada capitaleño puede contar una historia personal diferente de esa fecha  y acontecimiento.

De más está decir que había otros grupos patrióticos de ciudadanos algo mayores en edad, Rafael Ricart, Luis C. Del Castillo, Pérez Páez, Martínez Boog, Perico Morales, etc.


UNA PAGINA DE HISTORIA PATRIA.

Don Juan Isidro Jiménez había renunciado el 7 de Mayo (1916) en Cambelén como Presidente de la República. Acéfalo el gobierno, quedaban 3 Secretarios de Estado, Fed. Velázquez, J. Mota y Bdo. Pichardo.

El Dr. Francisco Henríquez y Carvajal, nombrado por el Congreso Nacional, ocupó la Presidencia del 31 de Julio al 29 de Noviembre. Nunca fue reconocido por los norteamericanos.

El 29 de noviembre es la fecha de la proclama de H. S. Knapp.
(El 6 de Abril de 1916 entran los Estados Unidos en la Guerra).
El 21 de Octubre de 1922 cesó el gobierno militar. Juan Bautista Vicini Burgos, Presidente provisional. (1922-24).

El Dr. Ph. Garrison, U.S.M.C. fue designado para organizar el Departamento de Sanidad dominicano. Supimos que el Dr. Garrison había estado en Manila, Filipinas. Era parasitólogo, y allí  descubrió ó clasificó la Fascioletra ilocana, Garrison era muy caballeroso y simpático, por cuyos motivos encontró rápidamente la cooperación de los empleados de sanidad que eran aquí dependientes municipales. Había una Junta Superior de Sanidad, presidida por el Dr. Octavio del Pozo, uno de nuestros más notables médicos, que dependía del Gobierno central.

Como prueba de la simpatía de Garrison, digo que el 16 de Junio, celebró en su casa un 5 a 7 P.M. que resultó muy concurrido por todos los médicos invitados, que recibieron atención social.

El Laboratorio Municipal se mudó a una casa baja de la calle Arz. Nouel ó Santo Tomás, # 45 propiedad de Don Manuel Jiménez (hermano del Presidente de la República, no político) amigo y cliente del Dr. Defilló. Había dos entradas; la del Oeste servía al Laboratorio, que tenía media casa y, la del este era la principal del Departamento de Sanidad, que ocupaba la otra mitad del inmueble (creación).15

El laboratorio quedó muy bien instalado, había las siguientes dependencias:
Oficina de recibo.
Oficina del Director.
Laboratorio de análisis de leche.
Laboratorio de bromatología y química.
Laboratorio de Bacteriología.
Laboratorio de análisis urológico, etc, etc.
Cuarto de esterilización y limpieza.
Caballeriza, Jardín común.

Personal del  Laboratorio Municipal 1916.

Dr. F. A. Defilló, Director.
Br. Horacio Read B., oficinista.

Técnicos:
Ml. Martínez Boog, leche.
Amadeo Báez Q., alimento y química.
Héctor Read B, bacteriología.
Ernesto Valverde G, clínicos y urológicos.
Ml. Emilio Sánchez, ayudante.
E. Salvador Báez, ayudante.
(más dos para la limpieza, Pérez y otro)

En algún rincón, entre mis papeles, debe haber alguna de las fotografías que tomamos de estas instalaciones.

No quiero continuar el relato sin recordar dos osadías científicas.
En la capital ocurre durante el principio de la primavera (cuaresma) que la escasez de lluvias y las brisas, favorecen la propagación - antes más que ahora- de las epidemias entre los niños de edad escolar.
En una ocasión que se observaron algunos casos sospechosos se nos ocurrió instigar el bacilo de la difteria, y los médicos amigos nos facilitaron hacer el examen microscópico de los exudados guturales de sus enfermitos.
Al microscopio encontramos repetidas veces, bacilos morfológicamente iguales al R de Klebs y Loeffler, mediante el examen por coloración, directo de los exudados, deseábamos obtener cultivos, para excluir cualquier duda, asegurando más de este modo el diagnóstico bacteriológico. Hasta pensamos en obtener la toxina, etc.

Como no teníamos a mano suero (de carnero, el más recomendado por entonces) se nos ocurrió valernos de unos frascos de suero antipestoso de Yersin, preparado por el Instituto Pasteur de París, ya vencidos de puro viejo, existentes en los closets de laboratorio, desde una época en que se importó, conjuntamente con la vacuna antipestosa de Hofflina, de uso humano.
De dichos frascos (vencidos ya), preparamos tubos de suero solidificado (coagulados) y luego de comprobar su esterilidad, los empleamos en juegos de tres para hacer cultivos de los mencionados exudados. Con agradable sorpresa para nosotros, los cultivo prosperaron!"La diligencia es madre de la buenaventura" dice el adagio. (Quijote).

También se nos ocurrió abrir una ampolla de vacuna del B. De la peste y logramos colorear el B. De Yersin, perfectamente. Curioso,  verdad?
"Un abismo llama a otro abismo", dice el Salmo de David (S.XLI). Había considerado paso a paso, la manera como el gran Roberto Koch, logró cultivar el Bacilo de la tuberculosis que lleva su nombre y, deseaba imitar sus procedimientos para obtener el cultivo y aislamiento de ese microbio en nuestro laboratorio. Sabía ya que nuestro Betances había hecho cultivos y practicado inoculaciuones al cobayo (curía ó cavia cobaya, en latín) o conejilla de indias.

Al haber obtenido cultivos sobre el viejo suero, como he descrito, me animé a inocular un estupo bacilífero en la pata de una curía; aguardar un mes, examinandola casi a diario en su jaula, para observar el desarrollo de los ganglios linfáticos, peso, etc. Al termino del tiempo, previa anestesia, para sacrificarlo, abrí en canal el animal y tomé cuidadosamente las partes que Courmont (el libro ya mencionado) decía y la deposité en forma conveniente, (con anterior uso del mortero) y con la aguja de platino, el material obtenido, en la superficie del suero glicerinado al 4%,  ya coagulado, que antes había preparado. Los tubos a la estufa de d'Arsonval12 la temperatura regulada; vigilancia constante, humedad controlada. Las colonias fueron lentamente apareciendo. Valía la pena imitar al descubridor, con toda su paciencia. Del suero se pasó al crecimiento a caldo glicerinado. Todos los cultivos prosperaron! (Al cabo de 15-20 días.)

Notas: Los cultivos en patata, con o sin bilis, con ó sin glicerina, tan bellamente presentados en los autores extranjeros, requieren una revisión con el uso de nuestra papa.
Mas adelante contare otras "experiencias" con el cultivo del B. de Koch, de valor personal.

Instalado el laboratorio Municipal en la calle Arzobispo Nouel, tenía para el público la falta de comodidad del pago de los servicios de análisis, que debían hacerse en la Tesorería Municipal de la calle de las Mercedes. Esto fue obviado, expidiendo el laboratorio recibo numerado por cada análisis, copia de los cuales se conservaba en el laboratorio y servía de control de las entregas que se hacían en la tesorería: Horacio Read, mi hermano, se ocupaba de este movimiento, refrendado por el Director.

En alguna ocasión que pidieron al Director informe de cuentas, se presentaron los comprobantes y todo, naturalmente, fue satisfactorio. " Ay! Horacio,"dijo el Dr. Defilló, "si no lo hubiéremos hecho así"...

Los servicios al público que he mencionado, representaban un movimiento diario. En la Ciudad solamente hacía análisis urológicos para el público el Lic. Don Joaquin García Obregón y García, en la Farmacia (Nacional)16 La clínica  del Dr. Don Octavio del Pozo y Vivioso, comenzó por entonces (1915) a prestar servicio en su edificio en Construcción de la calle del Comercio No2, especialmente para sus pacientes, con limitaciones, pues no tenía personal para atender más. (Ml. Sanlley, ayudante).

Otros incidentes.
El local del Laboratorio está próximo al Hospital Padre Billini, por donde esta tiene una puerta de servicio a la calle "Arz. Nouel" entonces de "Santo Tomás".
Una mañana se internó en el Hospital Padre Billini un zagal, flaco y barrigudo, anémico y febril, procedente de Jaina, lugar muy palúdico donde vivía. Del enfermo tomé una gota de sangre, la cual, después de coloreada con Giémsa, examinada a un fuerte aumento del microscopio, permite reconocer, sorpresivamente junto a los glóbulos rojos -una cantidad de glóbulos blancos, grandes células con protoplasma granuloso (neutrófilos y también eosinófilos) con un solo núcleo.

Se trataba del primer caso de Leucemia (mieloide y crónica) observada en Quisqueya. [Lo que llamamos Ciencia Mieloide es una consecuencia, de una hiperplasia especial del tejido hematopoyético que repercute fatalmente en la composición de la sangre] Menetrier & Ambertin.
Comuniqué personalmente al Dr.Báez el resultado de un examen de sangre. En la próxima visita médica, aprovechó para hacer una magistral 17 lección clínica acerca del caso de Leucemia mieloide crónica.

El Dr. Mella, Juan Pablo -de la "Clínica Pozo"- que vió la preparación, exclamó: parece un pus!

La instalación de la sección de bacteriología facilitaba la investigación en Conejos, Curios y Ratas blancas. El personal auxiliar cooperaba el mantenimiento de los animales. El Dr. Barón Coiscóu, médico vecino de laboratorio, nos enviaba frecuentemente muestras patológicas, mencioné esputos bronquiales.

En una ocasión una muestra de esputos presentó algunas levaduras que llamaron nuestra atención.-de paso diré que el resultado de la investigación del B de Koch era negativo. Prudentemente el médico nos mandó otra muestra del mismo caso, y le pedimos repetirla, tercera vez. Ahora siempre vimos  las "levaduras". Nada de B. Tuberculoso.

Sembramos en agar glucosado de Sabouraud, y prosperó un cultivo de un hongo que nos permitimos clasificar como Cándida Ashfordi. Entonces estaba muy mentada esta Manilia, también llamada Ma Ashfordi, que el autor e investigador puertorriqueño relacionaba con el Lyrne tropical.
El esputo provenía de un anciano de la clientela: él convino que el hongo sugería un estado de debilidad del paciente. A poco, efectivamente, falleció.

El pneumococo, visto por vez primer por Pasteur (1881), en la saliva de un niño muerto de rabia, se encuentra muchas veces en los esputos. Pero desde los trabajos de Talomon y Frankel, se le considera como el agente de la pulmonía. (Diplococus de Talomon-Frankel 1885). El mejor procedimiento para aislarlo consiste en inocularlo a un animal receptivo. En los tejidos animales el pneumococo presenta su cápsula más netamente.

Otra vez en un esputo de un paciente viejo atacado de una severa bronquitis, se nos pidió investigar el B. de Koch. El resultado fue negativo pero nos llamó la atención la abundancia de diplococos lanceolados, en el campo microscópico, aunque había también diversos gérmenes saprofitos, como suele ocurrir en los esputos.
Se nos ocurrió entonces inocular del esputo en el peritoneo de una curía pequeña, de pocos días de nacida. Era temprano en la mañana. El propósito era recoger en la tarde (después de las 4) el exudado peritonal que se pudiera, a fin de colorearlo y ver la cápsula lo mas claro posible.
Pero, sorpresa! En el exudado que se formó (preparamos varios porta-objetos y los examinamos al azul y al Gram) no había cocos sino espiroquetas, semejantes al Treponema de Scandium! En cultivo puro. Ignorantes! Habíamos tropezado con la 14Spirocheta bronchialis, un microbio que todavía estaba por descubrir. Y no lo sabíamos!

Hay un grupo de bacterias patógenas llamado Pasteurella, constituidos por los bastones cortos (coco-bacilos) que presentan entre otros caracteres, pronunciada coloración bipolar. Patógenos para los ganados, producen septicemias hemorrágicas y neumoenteritis mortíferas y muy contagiosas. En una muestra de sangre, tomada por el veterinario, de un toro moribundo de la finca "Hainamosa", que trajo al Laboratorio Don Augusto Chottin, encontramos una pasteurella, la cual identificamos con Pasteurella Bollinger, descrita por Bollinger, después de una serie completa de pruebas bioquímicas y experimentales. Sugerí prudentemente al Dr. Defilló comunicar nuestro trabajo al oficial Secretario de Sanidad Dr. Harding U.S.M.C.- No se recibió respuesta.

El próximo relato, complementa lo anterior, en cierto modo.
Contrariamente al gigante de que nos cuenta Homero en la "Odisea", el Ciclope, Cyclops coronatus es un pequeño crustáceo de agua dulce. Se dice que sirve de hospedero intermediario al gusano Filaria de Medina F. Medinensis, parásitos subcutáneo del hombre.
Encontramos gran cantidad de estos crustáceos en el agua del algibe ó cisterna de agua lluvia, de la casa que ocupaba el Laboratorio.- Naturalmente, no se comunicó a las autoridades...
los relatos anteriores explican por sí solos, que trabajamos todos acoplados, "en equipo" como se dice ahora: Amadeo Báez, Ernesto Valverde, Ml. Martínez B., y M. E. Sánchez S. El relato me ha tocado por obra del destino; los demás han pasado a otra vida. La cronología quizá no responda al orden del enunciado, pero eso no le hace. Es culpa de mi memoria. Debo recalcar que sin la fuerza estimulante del entusiasmo científico y su cordial efecto, sabiduría e inteligencia del maestro que fue el Dr. Defilló, no se hubiera podido hacer nada.

Como anunciaba en la página 9 de este cuaderno, a mediados del año 1917 presenté mi examen del 4to curso de la facultad de medicina. Salí con la honrosa nota de bueno. Dispuesto estaba ya, cuando terminaron las vacaciones, a prepararme, luego de la inscripción al curso de 1917-18, al estudio del 5o año de medicina.

Mientras preparaba mi curso, repetí mi costumbre de pasear, a la puesta del sol, por el malecón ó Paseo "Presidente Billini". Descansaba la mente, y el ejercicio me hacía respirar bien. Pero con la entrada del otoño y mucho antes con el invernazo, las lluvias y los vientos y los huracanes, rompían la costumbre.
Alternaba luego con el estudio, la lectura de los clásicos, menciono con esto, a Don Quijote de la Mancha. También la "Divina Comedia", en una edición traducida en versos al estilo del español antiguo, y del habla italiana contemporánea de Dante D,Alighieri.

Las primas noches, mi amigo Ernesto Valverde y yo, solíamos hacer un paseo por las calles céntricas de la vieja Capital. Un helado ó un refresco, no siempre se disfrutaba en algún café del centro.

Los Domingos era de rigor la retreta de la banda de música militar , en el Parque Colón (de 8-10 p.m.). interrumpida muchas veces la lluvia, o un "tiroteo"en Pajarito.
Después esas costumbres fueron cambiando, por el cinematógrafo. Sin duda fue Fundador Vargas, el que popularizó aquí el Cine. Aunque antes la empresa Sans Matínez & Compañía., y H. Cante (que recuerdo) dieron funciones en el Teatro "La Republicana", la vieja iglesia ó Casa de los Jesuitas, a principios de este siglo.

Mis trabajos en el Laboratorio Municipal, no se interrumpían. La palabra vacaciones no existía en el vocabulario de los empleados públicos ni privados, excepto para los tribunales y las escuelas.

Por lo mismo de que el Dr. Defilló tenía un reconocimiento general de su seriedad, al Laboratorio acudían enfermos enviados, ó muestras de análisis de los médicos de la Ciudad. Quiero recordar al Dr. Pedro Emilio de Marchena, dominicano, que había pasado muchos años en Venezuela, y al Dr. F.H. Rivero, venezolano, excelente cirujano, que tenía una Clínica en la Calle Santo Tomás (Arz. Nouel) que a diario remitían trabajos. El Dr. Salvador B. Gautier era, desde antes,  colaborador del Dr. Defilló en punto a paludismo y mosquitos.

El Dr. Rivero era Catedrático de Caracas, conocía muy bien sus materias y había hecho algunas contribuciones en revistas médicas; escribía bien, era cultísimo. En Venezuela había encontrado un caso, el primero de Esporotricosis, en su país. Nos contaba que un joven patólogo, primeramente informó el caso como un granuloma; pero que mas adelante se encontró el Sporotrichum Carnis, con lo cual se aclaraba el caso, (nada de tuberculosis!) y así lo publicó.

En le mes de Enero de 1916, encontró aquí en Santo Domingo, un caso parecido a aquel. Nos pidió que le facilitáramos tubos de cultivos de agar Sabouraud (peptonado y glucosado) para hacer los cultivos él mismo del material patológico de su caso. Después de sembrar los tubos nos los devolvió sin el tapón de algodón para que los mantuviéramos en observación. Nosotros, "parejeros", le observamos lo de los tapones de los tubos. El "magister dixit", nos observó que el Prof. Gougerot, de París de Francia, advertía que los tubos debían mantenerse "sans le capouchon", por que el hongo era aerófilo.

Es cierto lo que dice el Prof. Gougerot. Pero el Dr. F.h. Rivero ignoraba, no hay duda alguna, tapar los tubos con algodón y le ponen un segundo capouchon de goma elástica, que es el que se debe quitar a los cultivos aerófilos.
El resultado, nunca se dio cuenta, al parecer el Dr. Rivero de su error craso: todavía no se sabe si los hongos que cultivó no eran simples saprófitos de contaminación que entraron en los tubos destapados.

El Dr. F.H. Rivero15 publicó su trabajo en la Revista médica Farmacéutica Dominicana, No 1 en 1918, por Don Joaquín García Obregón y García, como Director. M. Langeron, del Instituto Pasteur de París, cree ver en algunos de los grabados de aquel trabajo, un hongo "del grupo Aspergillosis de Westin",16"con toda evidencia". [Esta referncia es tomada del Bulletín del Institut de Pasteur, No20. XV. 1918]. La revista era el único periódico médico.

Estaban aquí también el Dr. de la Cabado, con su familia, y el Dr. Figueredo, oculista y, otros venezolanos: esperaban la caída de Gómez para regresar a su partía. Así fue.  

Desde el año 1916 disfrutaba de estudiante de una subvención del Estado como quedó dicho anteriormente. A poco de la ocupación norteamericana, nos pidieron una explicación detallada de la forma en que la Asociación gastaba esos fondos. Preparé un informe, firmado por mí y por el Presidente y el Secretario. Personalmente presenté esos papeles. El oficial que los recibió, los miró sumariamente, y con buena cara. Nos despedimos cordialmente, en inglés.

En los próximos años seguimos recibiendo esos dineros, siempre listos a rendir informe de su empleo. Hasta el gobierno de Don Juan Isidro Jiménez siguió corriendo la asignación.

Brevemente señalaré una actividad que tuvo la asociación. Consistió en un concurso interescolar de trabajos hechos en todas las escuelas del país. Vinieron trabajos escolares de todas las comunes, de carpintería manual, de dibujo, de costura, tejidos, bordados; encuadernación, pintura, y no sé que más...

En el local de la Asociación, ahora frente al parque Duarte, calle Hostos y Padre Billini, se montó una exposición. Fue muy visitada. Luego formamos jurados para atribuir los premios.
En una velada, celebrada en el Teatro Colón, sita en el solar de la Calle padre Billini, de la Casa España, se entregaron los premios. La Empresa, nos cedió sus derechos. La Prensa diaría había hecho una gran propaganda a nuestro concurso y exposición. La superintendencia (Dr. Fiallo Cabral) nos apoyó. El Dr. Defilló nos prestó una película científica, acerca de la “Circulación de la Sangre. Con ella rellenamos el programa, que consistía e varios discursos de palabras, y entregas los premios. También se entregaron menciones honoríficas, accesits, en diplomas.

 Asimismo, (fue iniciativa de Julián Bonilla) se entregaron sendas menciones "Gutenberg", a los periódicos -Listín Diario y Oiga!- por su cooperación: Fco. Sanabia H. Fue el periodista del discurso de agradecimiento.

El encargado de la taquilla y portería fue Manuel Martínez Boog.
Inesperadamente para todos, acudió público, rebosando el lleno completo, y pagando sus boletos. Tuvimos en esas función teatral un superavit que no esperábamos, después de pagar gastos, que sí los hubo.
Fue una lección práctica, una experiencia, de lo voluble que son los espectáculos públicos. ¿ Por que acudió tanto público a una función en que no se presentaba nada importante?
En la exposición hubo dos cuadros grandes que llamaron la atención general del público."Le Sabbat des Fées"- (La Ronda de las Brujas). "La Bayada"- De Violeta, este último- decían que era de una Delgado. El primero era de Abelardito Rodríguez, no ganó premio. Una pequeña pintura de González, fue premiada.

La Asociación de Estudiantes gestionó el traslado de los restos del maestro Don José María Serra, uno de los 9 fundadores de La "Trinitaria" de 1836, frente a la Iglesia del Carmen el 16 de Julio. El proyecto fue secundado por otro grupo de intelectuales y patriotas (Luís C. Del Castillo) agregando, en la misma ocasión, el traslado de los restos del prócer seibano Gl. José Antonio Duvergé, espada de los de la Independencia.

En la procesión desde el Baluarte hasta la Catedral, llevamos una gran corona de laurel, de hojas naturales, de los laureles regios del Parque Duarte, obtenidos de las ramas con permiso del Ho. Ayuntamiento.

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  1) Dr. Julio Courtmont.- Compendio de Bacteriología Práctica, Col. Testud, Barcelona.
  2) Vivieron en una pobreza felíz-votiva?
  3) Ambas rubias
  4) Editada en 1912- Col. Pensamiento Dominicano.
  5 )Era director de la sala de Socorro, Municipal
  6) Kodak portátil.
  7) El Dr. era hermano del ilustre Presidente de la Suprema Corte . el Lic. Raf. Justino Castillo
  8) En Universidades centroeuropeas, estos estudios constituyen el Pre-clínico y se da un examen antes de seguir con los  estudios “clínicos”
  9) soplanado
 10) este vecindaario fué completamentee reurbanizado durante el gobierno de Balaguer en el 1978, con una donación, se dice, de Cantinflas.
  11)  Hay quienes no entienden al Dr. Defilló ó tergiversaron sus palabras: hoy se sabe que el Anófeles no vive en las ciudades.[ el Dr. Pérez Garcés y el Dr. R. Albert, en S.P. de Macorís saben que en el pueblo no hay Anófeles.]
12) cuando se abrió en Santo Domingo, al Oeste, la Urbanización de Gascue, en principio encontramos el Nyssorhynchus cubensis, un anofelino que después fué identificado con sinonimia de Anófeles tarsimaculatus o albinamus?, hospedero del Hematozoario de Laverán. Los Anófeles son “campesinos”.

13) El 16 de Mayo de 1916 entraron los U.S.M.C. (Infantes de Marina de los Estados Unidos).
14) Lic. Don Francisco J. Peynado.
15) La puerta de la calle era de 4 partes, con candados.
16) Farmacia Galván, calle del Comercio (Santa Barbara)
17) a la verdad que Castellani ha descrito bronquitis agudas y crónicas, en los paises tropicales, debidas a una asociación fusoespirilar tipo Vicente. Pero en el caso nuestro no había fusiformes asociados.
18) Agrego que los encapsulamos y otros soprofitos desaparecieron en el peritoneo del cabayo.
19) La misa cantada en la mañana, en Catedral.
20) Reunió hasta 6 casos diferentes.
21) en los cultivos de sporotrichum trabajó con entusiasmo el Ayudante de Laboratorio, Ml. E. Sánchez S., con tapón “sans capuchon”

1 comentario:

  1. Rosalía Cabruja Ravelo25 de noviembre de 2010, 15:27

    Madame Bertha Thermin Klingenhoffen casada con Felix Barré Girard tuvo dos hijas, Aime y Margarita Aime se caso con Bienvenido Octaviano Ravelo Castro y procrearon a Mario Bienvenido y Eduardo Ravelo Barré.

    El Primero Mario Bienvenido, se casó con María Antonieta De Marchena De Mena hija del Dr. Pedro Emilio de Marchena Amiama y María Consuelo Mena Steinkopf y procrearon 2 hijos, Consuelo Margarita (mi madre) y el Dr. Mario Emilio Ravelo Marchena.

    Perdone la correción, pero el Dr. Mario Ravelo Barré era hijo y no nieto Bienvenido Ravelo y Margarita Barré.

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