domingo, 13 de marzo de 2011

15.La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años, Parte XV

Notas autobiográficas del ¨Dr. Héctor Read

En San Pedro de Macorís 

En San Pedro de Macorís me esperaban. El Dr. Georg y yo nos abrazamos. Nos hablamos mucho en alemán - de muchas, muchas cosas- para mí era era mucho mas fácil pensar y hablar en alemán, me había acostumbrado. Doña Constanza, Los Médicos, Las Enfermeras, todo el mundo. Y creo que yo lucía como un extranjero.
Dr. Karl T. Georg

Las Hermanas - la Superiora era la Rev. Sor Ángela Santiesteban- me llevaron a ver la campana, mi donación, instalada por Doña Tuena, mi tía-. Ave gratia plena era la inscripción.

Mi cuarto estaba dispuesto. Yo me comencé a re-aclimatar. En medio de una gran pobreza: se permutaba, se canjeaba (cambalache). Al trabajo, pues, al trabajo!

Hospital

Como el Dr. Luis E. Aybar se había retirado del Hospital a su Clínica que había construído en la parte sur de la Calle Sánchez, se me asignó la habitación que él ocupaba. La instalación me sirvió para ocuparme durante los primeros días.

Separé en 2 partes la habitación mediante una gran cortina de tela pesada, que en dos partes u hojas podía resbalaren un asta de madera que hice construír al efecto. Combiné las luces eléctricas e instalé otras. De manera que se podía distinguir la parte de estudio y consulta, delante, y mi dormitorio detrás de la cortina.

Contiguo me quedaba el cuarto de baño y el corto pasillo al Laboratorio.

Repuse mi microscopio en la gran mesa y poco a oco volví a la nueva vida.

Mi primera salida fué a visitar a Doña Tuena. Allí estaban María, tío Issac, tío Bebé, Horacio Antonio, tío Agustín, Gustavo y Señora.

Personal

Había ahora nuevos médicos y practicantes:
    El Dr. Messina, Angel,
    el Dr. Hart, Ansel,
    el Dr. Alfred Lockhart,
    el Dr. Ponce Pinedo,
    el Dr. Jaime Olivier Pino,
    y hermano Gabri (Gabriel),
    el Dr. A. Zaglul,
    El fiel sirviente Don Juan Santos, que me veía como caído del cielo.
    Primo, Gambas y otros sirvientes.

El Adminiastrador, Don Eduardo Ramírez, como los demás, regocijaba de volver a verme.

    Sigue la lista:
    Dr. Manuel Vincitore Geanone,
    Dr. Bienvenido Vélez Santana,
    Dr. Antonio Brugal Muñoz,
    Dr. Pedro Juan Chalas Brea,
    Dr. Hamlet Hazim,
    Dr. Manuel Martínez Larré,
    Dr. Juan Antonio Silva Santos,
            Rissi,
            Soñé,
            Leonor,
    Rafael Arturo De Marchena,
    Joaquín Obregón,
    Un Dr. Mc Neal, de las islas. Fué después a P.R. a trabajar,
    Don Emilio de León Kuret,
    Don Mario R. Delanoy,
    Rafael Faxas V.
    Ricardo Martínez,
    P. Leopoldo Martínez,
    Eduardo Dinzey Mason,
    Antonio Frías Gálvez,
        Estrella (refugiado),
    Rafael Arístides De Marchena,
    Dr. Alejandro Coradín
Las enfermeras:
    Nurse Juana O. Pérez,
    Anacaona Ravelo,
    las hermanas Puello,
El Capellán:
    Rev. Padre Ambrosio,

"Recordando"
de Bernardino

Al través de los cristales
una sola estrella miro
perdida allá en los umbrales.
¿Será la perdida estrella
que extraviada en los caminos
puso rumbo a mi desino?
-sin dejar ninguna huella-
¿Será la luz misteriosa
que penetra en mi vida dolorosa?

Bernardino, que tenía cierta cultura, era tábico (paralítico) y pasó largos años recluído en la Sala A (hombres) del Hospital San Antonio.

Dr. Jahnke

en el Laboratorio del Hospital San Antonio se venía practicando la Reacción de Fijación del Complemento, desde que el Dr. Jahnke vino en mi lugar, en 1925: digamos desde el otoño.

Hubo después desavenencias entre el Dr. Jahnke, Encargado del Laboratorio y el Dr. Karl Theodore Georg, su Director. Nunca he entendido el porqué de las desavenencias.

Estuve en una ocasión, en Hamburgo, en contacto con el Dr. Jahnke, cuando regresó de Santo Domingo. Hablamos del Dr. Georg y del Hospital y tampoco comprendí lo que había pasado.

El Dr. Georg decía que era el "Tropenkoller" (delirio de los trópicos = diccionario) lo que le había dado al Dr. Jahnke.

Lo cierto es que supe pronto que la Reacción de Wasserman, después de la salida del Dr. Jahnke, a veces se dañaba. Me dí cuenta de que lo que pasaba era que nadie sabía hacer la Reacción como se debe saber. Intervine, sin comentarios, y desde entonces mas nunca se dañó la mentada reacción. La practicábamos Ponce y yo, todos los martes, según costumbre (también intervenía el Dr. Georg).

La técnica que utilizabamos era exactamente como la aprendí en el Instituto Patológico de Hamburgo, en el Laboratoriode Patología Experimental que dirigía el Prof. Hans Much, con su asistente, el Dr. Arthur Heim y el grupo de asistentes técnicos de ambos sexos que allá tenían. La reacción se hacía en comparación con la de Meinecke de enturbamiento (y después de aclaración), tal como en Eppendorf. En un libro grande, pautado al igual que el de Eppendorf, se anotaban los resultados. De aquel se copiaban los datos para cada informe a los médicos tratantes.

Jamás me glorié o alabé de mis procedimientos, que trataba de introducir sin alardes: ¡Vamos a probar!, decia, casi siempre.

Necropsias, libros

En el Departamento de Necropsias, en el Hospital, introduje un libro, imitación del que podiamos llamar "libro mayor" de autopsias. Con ayuda del Capellán del Oratorio de Las Mercedes, lo titulamos "Liber defunctorum". Allí se anotaban todas las defunciones que ocurrían en el nosocomio, aunque no se les hiciera autopsia a todos (los difuntos).

Después de todo, así como se lleva un registro de admisiones, es conveniente un registro de defunciones. Este libro existe todavía.

La Crisis Económica de 1929-31-32

Las consecuencias de la crisis, se dejaron sentir pronto. Antes de finalizar el año, los sueldos se habían disminuído. El mío quedó en 140 grados para el resto de la vida. Yo no podía, según mi íntima conciencia, reclamar nada a mi protector y mecenas. Aunque con mi actitud quizás perjudicaba a los demás, que levantaban la voz débilmente. (Sobre todos, el ayudante de cirugía). Esto no fué mas problema para mí.

Cortes Histológicos

Sigamos con el Laboratorio. Hubiera querido regularizar la práctica de los cortes histológicos, como complemento del examen macroscópico de las piezas patológicas. Hubiera deseado tener un micrótomo Jung de riel de 35 cm. con el cual yo trabajaba, lo mismo que un micrótomo de congelación del nuevo tipo de plataforma grande.

Hubiera querido instruír en el arte de los cortes histológicos, enseñándole lo necesario a alguna muchacha. Hasta llegué a proponer alguna de las costureritas vecinas, muy decentes aunque pobres.

No obtuve resultados en mis insinuaciones. Con el Minot, que yo mismo había pedido (a Zimmermann) en años anteriores, me las hubiera arreglado, si hubiera logrado ayuda de una laborantina. Mi plan de resignación, se comprende.

Dos puntos de apoyo encontré en mi bagaje de "Eppendorf" y "Tropen".
- el célebre Prof. Fraenkel, decía que la macroscópica era la anatomía patológica; la microscópica sólo servía para confirmarla, magister dixit, ("el maestro lo ha dicho"),
-el otro punto de apoyo lo tenía mas reciente; el Prof. Nauck. "por dificultades" con el Hospital de Costa Rica, donde trabajaba, en San José, no hacía histopatología tampoco. Se las arreglaba con la macroscópica. Pero, mandaba las piezas necesarias al Instituto Tropical de Hamburgo, donde se las procesaban.
Por lo tanto macroscopía, y en lo que se pueda, hacer cortes para microscopía.

Los Rayos X

Aunque muy bien instalados y atendidos (por el Ing. del Consuelo, y otros) las máquinas de rayos Roengten del "San Antonio" ya eran obsoletas, después de casi sieta años de uso. En el dominio de las irradiaciones, los avances son rápidos.

Creo además, que aunque el Dr. Timm era un médico-radiólogo competente, no era un maestro en el sentido de la vocación para enseñar; vocación, explico, que no todo el mundo posee. De ahí que no enseñó a nadie la técnica de las radiografías (así en plural, porque cada región del cuerpo se maneja de un modo diferente; posición, sujeto, etc.). Lo mismo es en la técnica del revelado fotográfico de las placas radiográficas, que debe ser en lo posible automático, dentro de ciertos límites, si se quieren resultados uniformes y radiografías comparables. Fotoquímica, en una palabra.

En Eppendorf, el médico no revelaba. Hacíamos la fluoroscopía, indispensable en los estudios del tubo digestivo. Las Diakonesas tomaban las radiografías según las pautas indicadas por el radiólogo y las pedidas por el médico del paciente.

Quise hacer unas ventriculografías cerebrales. El Dr. Georg, con muy buen juicio, me aconsejó no hacerlo. No teníamos neurocirujanos para operar después los casos.

Hicimos con Abrodil, un novísimo preparado yodado que yo había usado en Eppendorf, radiografías de las pelvis renales. Pronto después vinieron preparados mejorados y la pielografía renal se ha impuesto. Un recurso útil, inofensivo y cómodo.

Matrimonio

En San Pedro de Macorís, los últimos meses del año 1930, fueron de crisis y pobreza, aunque no extrema. Siempre hubo animación para la pascuas. Creo que en todo el país ocurrió lo mismo.

Pude, no obstante, reinstalarme y conseguir los recursos necesarios para obterner muebles de buena calidad, para equipar la casa de mi próxima residencia matrimonial, lo que logré en el curso del año siguiente de 1931.

El matrimonio con la Señorita Lic. R. Polimnia Espaillat de la Mota, se celebró el 17 de octubre del año 1931. Lo apadrinó el hermano de la señorita, Dr. Rafael Espaillat de la Mota, y fué la madrina, mi amantísima madre Doña María Micaela Barreras de Read, con la bendición del Rev. P, Bornia, párroco de La Vega.

Neumotorax

Durante el año 1931, entre las novedades ocurridas, referiré la introducción en la práctica y el Hospital, del método del tratamiento de la tuberculosis pulmonar por medio del pneumotórax artificial, que yo había aprendido del Prof. L. Brauer, su entusiasta promotor, aunque inventado por Forlanini.

el Dr. Georg estaba interesado en el método. Cuando estuvo en Alemania hacía pocos años, le habían despertado ganas de ponerlo en práctica. Hicimos muchas aplicaciones. algunos casos fueron exitosos, completamente. Otros nos desilucionaron: faltaba la necesaria cooperación, o los sujetos eran demasiado pobres para guardar el reposo, largo -de meses-, y otros cuidados necesarios. Por otra parte, el personal del hospital, con ideas exageradas de los microbios, tenía cierta aversión a todo lo que fuera tuberculosis y tísicos.

Acerca del pneumotórax terapéutico, por otro lado, el Dr. Miguel Angel Hernandez Bellevie había escrito muchos artículos periodísticos encomiásticos.

Durante ese año, ya había regresado de Alemania mi compañero el Dr. Nicolás Penzo Fondeur y se había casado con la señorita alemana Gertrudis Nieland, de Kiel, a cuyas bodas asistimos en Santiago de los Caballeros.

El Dr. Penzo, recién instalado en Santiago, nos envió algunos casos para el tratamiento por el pneumotórax. En un caso, por cierto, se hizo un pneumoperitóneo. La enfermera tuvo una gran mejoría, pero otras complicaciones malograron el caso.

También recibimos muestras de sangre para la reacción de Wassermann a mano de las líneas regulares de automóviles que funcionaban muy efectivamente. Respondíamos por telegramas cifrados, para avanzar los esperados resultados, sin perder tiempo.

Choque eléctrico

Un accidente que me ocurrió en el mes de septiembre? personalmente me obligó a retirarme de mis ocupaciones durante algunos días. Fué un choque eléctrico durante una fluoroscopía del colon en una dama extranjera. Sin mas consecuencias, (gracias a Dios), gran susto de Sor Genoveva, que no perdió el tino.

Un caso de úlcera pilórica

Un caso de un hombre de la provincia que padecía dolores, fué diagnosticado por los Rayos X en nuestro hospital de úlcera pilórica. Se confirmó el diagnóstico en la operación y sanó de sus padecimientos. El sujeto era muy relacionado y su caso contribuyó a que se supiera que en Macorís sabían de Rayos X y operaban del estómago con buenos resultados; así creo.

Merced al uso de los Rayos X, el Dr. Georg había desarrollado gran habilidad en el tratamineto de las fracturas óseas. De modo que los casos mas difíciles los resolvía a perfección, las mas veces. De veras que ponía inteligencia y atención a este asunto. Adquirió instrumental abundante y muy bueno.

Crónicas

Mas arriba debí explicar que la celebración del matrimonio en La Vega, fué un acontecimiento social, que daría lugar a largas crónicas. el mismo hecho de la depresión económica lo hizo "sonar" mas en aquella sociedad.

El oficial civil actuante fué precisamente don Pablo Espaillat de la Mota, hermano de la novia. Al regreso de la iglesia, a medio día, se sirvió un verdadero banquete de campo en la finca o quinta de la familia, en "El Manguito", que dejó recuerdos por muchos días a los concurrentes. Allí el Dr. Penzo, con mi Zeiss-Ikon, tomó las primeras fotos de la pareja nupcial, con la verde naturaleza como fondo.

Por la tarde, regresamos,es decir mejor, emprendimos viaje a San Pedro de Macorís, en un carro de alquiler -no en el Cadillac del Señor Gómez que nos llevó a la Parroquia-.

A tiempo llegamos a nuestro nido: la casita de Miramar, o mas bien de Playa Pitres, nombre casi olvidado del palmar que fué , el vecindario donde se levantó el "Hospicio de San Antonio" , fundado por el Padre Lucianii, en 18nn, ahora terreno del Ingenio Porvenir, su propietario.

La "casita" la había construído una familia Milán, de origen hispano-puertorriqueño establecidos "allí en otro tiempo". Nadie la había ocupado todavía, a dos pasos, calle por el medio del Hospital.

El mobiliario lo había fabricado el maestro McCabe, de la casa y talleres de la "Jabonería y Fábrica de Muebles" del Señor Iglesias y Comp. todo en caoba y cedro escogidos: sala, comedor y aposento, quedaron provistos. La refrigeradora, una General Electric, con "moño" fué obseqio de mi tía Doña Tuena.

Las Hermanas Mercedarias se ocuparon de equipar la cocina con todos sus "cacharros" y "loza". La vitrina se llenó de criatalería de Checoeslovaquia, ese nuevo estado europeo que incluyó la Bohemia. (Lo que abarató el cristal antes tan afamado).

Mis amigos, los Crime, me hicieron una pantalla, en alambre u tela con flecos, de un metro de diámetro, para la mesa del comedor. También me prepararon un mosquitero de aspecto imperial, en azul pálido para el aposento. La novia merecía eso y mas.. ., si yo hubiera podido.

Después adquirimos algunas cosas mas. Nuestro Capellán, Fray Ambrosio, bendijo la casa. Don Juan Santos era el guardián, y una hija suya nos servía en la casa.

Atilano Sánchez, el fotógrafo, hizo una foto de la novia, en su galería artística. El juego de cubiertos lo adquirimos después, en Alemania, con una donación del Dr. C. Th. Georg, cuyo efectivo habíamos conservado para ese objeto. Mis padres me ayudaron con efectivo. Nadie se acordó de los anillos.....Dos tipógrafos imprimieron las invitaciones, obsequiosamente.

Adquirimos también una "Victrola" tipo cómoda, eléctrica y numerosos discos. Después vino "la Radio". en el año 1941, se inauguró la estación radiodifusora HIH, del señor Domingo Domínguez. Mi discurso de entonces lo publicó "El Este", periódico de San Pedro de Macorís.

Sociedad

Por lo que el cronista ha venido contando, se deduce que la Clientela Macorisana estaba creciendo y me correspondía, aunque nunca tuve grandes pagos, mi manera metódica de manjar los dineros nos permitía vivir una vida mejor.

No faltábamos a los festivales sociales del "Club 2 de Julio", ni a la "Casa de España", y al "Casino de Puerto Rico" y otros sitios de honestas diversiones. La sociedad macorisana supo nacoger con gran simpatía a mi consorte vegana, que también recordaba las temporadas que había vivido, siendo su hermano el Lic. Julio Espaillat de la Mota, alto funcionario de la judicatura, y el Diputado al Congreso Nacional Don Francisco Ëspaillat de la Mota, otro de sus hermanos, y ella estudiante del bachillerato.

Concierto familiar

Una primanoche tuvimos la visita-concierto de un grupo de amigos que componían un grupo musical muy selecto. El maestro violoncelista Francisco Cairo, era el primero; le seguía el violinista Antonio Horacio Read Perdomo, mi primo, hojo de mi tio Issac y tres ejecutantes mas.

A esta velada asistió Doña Tuena, que era entusiasta por la música. (en su juventud se atrevió con el piano - pues ese instrumento no faltaba ensu casa) y pasamos momentos inolvidables para todos de este concierto de "familia".

Primogénito

Corría el tiempo y en el año de 1932. el 23 de agosto, vino al mundo nuestro primer hijo. La madre primeriza, muy devota de San Antonio, quiso que se llamara también Héctor. Así pues, Héctor Antonio es nuestro primogénito y así lo bautizó "solemnemente" nuestro Capellán el Rev. Padre Fulgencio de Ecija, de la Orden de los Capuchinos de San Francisco, que nos distinguía con su afectuosa amistad, que reciprocábamos.

El Dr. Carl Th. Georg, su médico partero, fué también su padrino de bautismo.

Colis postal

Para esa época, Montgomery Ward Company, de Chicago, tenía un negocio de ventas internacionales, por colis-postales. De ese modo se adquirían los mas diversos objetos desde aquella plaza norteamericana, a buenos precios; llegaban en pocas semanas los pedidos; era fácil de pagar por giros postales o bancarios. Así adquirimos, entre otras muchas cosas, juegos de sábanas y fundas, toallas, corbatas, relojes decorativos; de ese modo obtuvimos una hielera; otro objeto útil fué una cuna para el recién nacido, desmontable en forma que se podía llevar el el baúl de un carro, con una ingeniosa tapa de bisagra; las partes de madera eran livianas y todo estaba provisto de tela metálica a prueba de mosquitos.

Modilac

También adquirimos en los E U A un juego de biberones y un esterilizador de agua hirviente. Manejado todo por mi inteligente compañera, con limpieza farmacéutica, nunca hubo cantratiempo en la dieta de la lactancia de los niños. Unas fórmulas de composición de la leche de vaca = de las vacas de la finca de Doña Tuena en Marota, o de la lechería de Porvenir- tratada con "Modilac"- fué la clave y secreto del éxito (y con los demás que vinieron en años sucesivos).

Urgencia Obstétrica

Un día, estando en casa a la mesa, a la hora meridiana, me llamaron con urgencia del hospital, desde el cuarto de una enferma particular, porque algo pasaba con una parturrienta. Dejé inmediatamente los manjares y acudí al punto.

Claudina y Anacaona, hacían sus buenos progresos en tocología práctica: se trataba de una procidencia del cordón umbilical. Hice de inmediato la maniobra indicada en esos casos y el parto terminó felízmente: una niña dió a luz la señora de mi tocayo De Marchena, "trinos de alborozo el nido".....

Año Santo

En este Siglo XX ha habido varios años santos. El año de 1925 lo había sido por motivo del primer cuarto de siglo, y para el año 33, centenario de la cruxificion de Nuestro Señor Jesús Cristo, Su Santidad decretó nuevamente este año como Año Santo, con la particularidad de que era indeterminada la fecha del Sacrificio y debía comprender ambas cuaresmas, la del año 32 y la del 33.

Propuesta de congreso médico

En el ámbito nacional, el gobierno del Presidente Rafael Leonidas Trujillo, se perfilaba ya como un gobierno fuerte. (El 26 de mayo de 1933, el Congreso nacional, confirió al Pte. Trujillo el rango de Generalísimo. (Incháustegui)).

El 10 de noviembre de 1932, el Presidente encargó a la Secretaría de Estado de Sanidad de organizar congresos médicos"por decreto".

Se escogió el 12 de octubre del 1933 para la celebración del primero, para honrar así el descubrimiento del Nuevo Mundo.

Con tal propósito se reunió en la Capital a los Delegados provinciales, previamente designados. el Dr. Don Pedro Emilio De Marchena, renombrado médico, Decano de la Facultad de Medicina, y de muchos otros méritos, era el Presidente del Comité Organizador. El subsecretario de Sanidad era el Vicepresidente. La reunión era preparativa. Fué el 18 de junio de 1933.

Me tocó hacer un discurso, pues tenía la representación de San Pedro de Macorís como Delegado y el Dr. De Marchena me había ofrecido la palabra.

En ese memento los alentaba a todos a preparar trabajos sugeridos de las observaciones interesantes, diarias y corrientes de los casos que se presentan en las clínicas y hospitales. Señalaba de paso enfermedades comunes como el paludismo, las fiebres, etc. Recuerdo que mencionaba las operaciones de colecistectomía, que algunos cirujanos hacían con alguna frecuencia, sugiriendo que pensaran y buscaran las causas las causas que entre nosotros las motivan.

Mis palabras cayeron bien y hubo muchas manifestaciones que me llenaron de satisfacción.

Como tema principal se propuso y fué aceptada: La fiebre hemoglobinúrica.

El Congreso Médico

El 12 de octubre de 1933 se reunió el Congreso en el "Ateneo Dominicano". El comité organizador entregó su trabajo entre nutridos aplausos.

Se nombró mesa directiva para los trabajos del Congreso Médico y se reeligió al Dr. Pedro E. De Marchena como Presidente . (y el Dr. Ramón de Lara)

Al tema principal hubo varios trabajos. Recuerdo el del
Dr. Fernández Lara, Manuel (estudió en Madrid, España),
Dr. Hernández, Teófilo (del Este),
Dr. Carrión, Claudio Enrique,
Dr. Rafael Faxas Valdez.

Concurrió al Congreso, como observador, un médico haitiano, muy bien "portant", ilustrado, hijo del Dr. C. Lehrisson (Presidente de la Asociación Médica de Haití).
Hicimos buena camaradería con él.

No obstante lo importante de los trabajos y la experiencia de sus autores,  ninguno tenía mas de seis casos estudiados.

El concepto , presencia de hematozoario del paludismo de Leverán, no quedó claro. ¿Presencia o ausencia?

El concepto del valor de la quinina y sus sales, tampoco qudó definido: útil, inútil, perjudicial?

Una conducta de tratamiento. al parecer, nadie la tenía que coincidiera con la del otro.

El Dr. C. Lehrisson se interesó mucho en el asunto. Hizo varias preguntas; sin mas comentarios.

De San Pedro de Macorís no concurrió al tema ninguno de nosotros. No creíamos tener suficiente material y experiencia para apoyar nuestras opiniones.

Dicho sea de paso, confiábamos en la Atebrina, entonces casi nueva en su uso. La quinina era mas bien dañina, comprobadamente. La salina hipertónica, corregía la hemoglobinurria. el Dr. Faxas Valdez presentó un trabajo sobre la Atebrina.

En ese Congreso, como se acostumbra, presenté un trabajo que fué el primero que se leyó ("Dos Casos de Leucemia Linfática Aguda"); por tratarse de un invitado o Delegado, de fuera del domiciio del Congreso. (Así me dijo el Dr. P. E. De Marchena, a quien agradecí la preferencia). mi trabajo resutó nuevo del todo en el Congreso.

Respecto de las Leucemias, quiero dejar sentado lo siguiente:

1ro. Siendo yo estudiante (y laboratorista con el Dr. Defilló) se hizo en el país la observación del primer caso de Leucemia mieloide crónica, en 1916.

Asistía yo como practicante del hospital Padre Billini, bajo la Dirección del Dr. Báez. Se internó un yagal de Haina, con un bazo enorme y fiebres, cuyas fiebres no eran palúdicas, no obstante que había motivos para pensar en un paludismo crónico. El examen de sangre que le hice en el Laboratorio Municipal, entonces casi al frente del Hospital, me demostró además, con la coloración de Giemsa, que se trataba de una Leucemia Mielógena crónica. - Verifqué, admás del tamaño de la esplenomegalia, la existencia de adenopatías múltiples en el sujeto; con lo cual se completaba la sintomatología del caso. Se lo comuniqué (en secreto) al Dr. Báez, el cual, en la próxima visita al salón de hombres, aprovechó para hacer una lección clínica sobre el caso. Yo no esperaba que dijera lo de mi hallzago, pues el caso era de él.

2do. Cuando se presentó en San Pedro de Macorís el caso del Hospital San Antonio, motivo de mi ponencia al Congreso médico, no había visto yo un caso de Leucemia linfática aguda. Nadie tampoco la había visto. A poco de este primer caso, se me presentó una madre con un niño de unos 9 años, con fiebres y polilinfodermitis, sin bazo hipertrófico. A poco falleció.

El cuadro hemático era el de una Leucemia linfática y el caso agudo, mortal como el primero observado.

3ro. para el año 1933 se describían tres tipos de Leucemia, a saber:
a) L. mieloide, crónica (o mielocítica),
b) L. linfática, crónica (o linfocítica),
c) Leucemia linfática aguda.

Encuadré mis casos dentro de esta clasificación.

Después los conceptos han variado. Hay otras variedaes o tipos de leucemias. Las denominaciones han variado de acuerdo con las ideas. Sigo interesado en estas enfermedades leucocitémicas o leucocis.

Debo hacer notar, que después del Congreso, el Dr. Cataldi, un médico italiano que ejercía en San Pedro, me dijo haber visto un niño con Leucemia linfática crónica. (Quizás el que yo ví en fas agudizada, fnal).

Se asimila la Leucemia al cáncer; una alteración leucopoyética, siguiendo el mismo orden de ideas de Virchow.

Presenté en este Congreso otros dos trabajos. Uno acerca de "Aneurismas de los senos de Valsalva, otro "Simplificación técnica de la Reacción de van den Bergh".

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