domingo, 29 de septiembre de 2013

..y 18. La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años


Notas Autobiográficas del Dr. Héctor Read Barreras

Antes de contar los sucesos esperados para la celebración del Centenario de la Independencia, quiero relatar lo que nos sucedió a mi familia ya a mí entre tanto.

Desde el mes de noviembre de 1942 nos habíamos trasladado a nuestra casa de la calle Salomé Ureña 20, (ahora marcada número 22). Estando allí nos acomodaba mejor el trajín de la ciudad; a un paso del templo y calle de Las Mercedes, a una cuadra de El Conde y a 2 y 1/2 cuadras del Consultorio con el Dr. José G. Sobá, en la "19 de Marzo" y doblando la esquina de esta última, la cuñada casada con el Agr. Don Emilio Espínola: Teresa.

Coincidió entonces, que la casa contigua a la ocupada por el Agr. Espínola y familia, estaba en ruinas desde hacía tiempo; me comunicó este vecino, que los herederos querían venderla, después que había muerto el último (una señora) de sus mayores. Entre los herederos (que pasaban de 40) había varios menores de edad y algunos de los jóvenes no habían todavía obtenido la cédula personal de identidad, necesria para cada persona desde los 18 años de edad.

Así las cosas, me interesé por el caso, con el propósito de adquirir "el solar", por su posición céntrica y próxima a mi propiedad de la "Salomé Ureña" número 22. Entonces mi hemano, el Lic. Eduardo Read Barreras, accedió a ayudarme desinteresadamente, a facilitar la solución de la situación.

Se llegó a la venta pública de la propiedad y obtuvimos la buena pro. Vencidos los plazos, se pudo mientras, reunir los fondos y satisfacer la suma y los gastos de la venta inmediatamente, en 1943.

El Centenario

Se aproximaba la fecha de 1944, para conmemorar el Centenario de la Independencia, separación de Haití, y se preparó una fachada provisional, para lo cual se demolió lo poco que quedaba de la planta alta; se hicieron cuatro puertas de dos hojas, en madera de roble, se montaron en sus marcos nuevos; se reservó todo el material sobrante, vigas de caoba -pocas- herrajes del balcón; se presentó en fín, una fachada limpia provisional. Así lucía ya para Navidad de 1943.

Como en años recientes se habían encontrado "botijas", llenas de "piezas de oro" en la calle del "Conde" esquina "Sánchez" y en la "Hostos" esquina Salomé (ésta con luises de oro), pues muchas personas decían que en el sitio había una de esas botijas enterradas. Ofrecimos a quien la encontrara disponer de ella. Hasta tuvimos una oferta de Guallito, para guardar su imprenta  y hasta llegó a preparar el abogado un contrato de arrendamiento, el cual no llegó a efectuarse, después de el interesado haber visitado e inspeccionado el lugar, de vista y a solas. Nunca creímos en esos "cuentos".

Después, para la nueva fábrica, fué preciso hacer profundas excavaciones, en muchas partes, para las zapatas (se emplearon mas de 90 quintales de acero). Lo único que apareció fueron 4 balas de hierro (regaladas mas tarde al "Museo Nacional") y un pozo que fué menester tapar, para poner el piso de una habitación.

Nuestro arquitecto fué el ing. Humberto Ruiz Castillo, graduado en Bélgica, constructor de varias iglesias y del Palacio de la Nunciatura; a la sazón también de otras edificaciones de la nueva Ciudad Universitaria. Éramos cófradas de la "Acción Católica".

Con lineamientos parecidos a los de una casa que acababa de fabricar para "La Metralla", al pié de la cuesta de San Lázaro, diseñó y preparó los planos para la nuestra, de tres plantas.

Nota histórica: Según comunicación verbal de mi amigo Lic. Máximo Coiscou Az., grave autor en materia de Historia Colonial, la "casa de Albencí" había sido originalmente propiedad de la Viuda de Moxica -en el Siglo XVII- que era dueña también de una "industia campestre" (hornos de cal). Moraba en los altos, y en los bajos estaban sus esclavos. Me contó la desgracia de que uno de los esclavos fué muerto por otro del vecino de la esquina opuesta del "Ariete", por lo cual la mala suerte vino sobre la casa del matador. Del lado Sur, casa contígua, vivía el calero que quemaba la caliza en los hornos. Relacionado con esto está la gruesa pared que separa los dos patios y la forma en L del solar. Al principio del Siglo XIX, tuvimos la Ocupación Francesa - Época de Napoleón Bonaparte- y la "España boba". Después vino la Ocupación Haitiana, y a la sazón fué la casa asignada a un oficial de entonces: Albencí Binet, que es desde aquel entonces el ocupante -y sus descendientes- de la casa que conocimos.

Hipoteca

Polimnia y yo nos pasábamos las primas noches imaginando riquezas y calculando numeritos en la pizarra, mientras nos metíamos en deudas y compromisos que solo "Dios y los Santos" nos hubieran podido ayudar a salir con bien de ellos.

Nuestros acredores supieron esperar. Confiaban en nuestra capacidad de pago con que habitualmente satisfacíamos nuestras deudas. Para aliviar la situación hicimos una hipoteca al Señor James Huttula en buenas condiciones.

La Fábrica

El mes de agosto de 1944 fué particularmente lluvioso. ¡No hubo un fín de semana seco! Desde el 28 de julio se comenzó a acarrear materiales. El lunes 19 de agosto comenzamos las excavaciones de las zapatas.

Para el mes de mayo de 1945 la casa pudo ser ocupada -en los bajos- por la oficina, laboratorio y consultorio médico. En la segunda planta, la familia; la tercera planta fué alquilada.

A pesar de las dificultades creadas por la guerra y la consiguiente escasez, el acabado de la residencia fué elegante. Contribuyó a ello el empleo de maderas finas y barnizadas, caoba centenaria para el pasamanos de la escalera en sus 3 tramos, caracolí para las puertas y ventanas, cedro para los interiores de closets y roble y sabina también.

Instalaciones de plomería y agua corriente y agua caliente; igualmente las eléctricas, circuito de 110 y 220 voltios.

La fachada se terminó en polvo de piedra marmórea, rústica, sin pulir. El zócalo en granito rosado.

Obreros principales de la fábrica.

Maestro de Obras: Marcial Susana,
           Carpintería: Reyes y Compañía,
                              Juan Willmore (Güílamo),
                              joaquín?         (Caquín),
            Albañilería: Andrés Leonor S.,
              Plomería: Otilio Soto, maestro,
             Mosaicos: Alejandro Figueroa
                             (natilla: Papo)
                             Felipe Maduro, pisos, (descubrí que tenía amaurosis avanzada!)
              Ebanista: Juan Estrella Mella (de la Vega),
          Electricista: Ramón Delmmonte ("vapor"),
             Fachada:  "granito", Maestro Cortés,
                 Pintor:  Martínez Isaías.

Todavía tengo que recordar sucesos del año centenario de 1944, mientras se construía la casa céntrica.

Se me ofreció ocupar el cargo de médico del Hospital "Padre Billini", (sacerdote por el cual he sentido particular admiración) como Jefe de Clínica, en sustitución del Dr. Nicolás Pichardo, renunciante. Mis compañeros del Sanatorio lamentaban mi separación; pero ellos mismos advertían que el "Padre Billini" me quedaba a pocas cuadras de mi residencia (en la calle S. Ureña) y además, estaba mas vigilante de la casa en construcción. También el Sec. de Salud Pública, Dr. Carlos Ginebra, encarecía mi aceptación. Así fuí nombrado en el Hospital "P. Billini" (hasta 1947).

En el Hosp. Sanatorio "Dr. Martos" me reemplazó el Dr. Bello: muy buena elección, según después lo he sabido. Permanecí siendo miembro del Consejo Nacional de la Tuberculosis, adscrito a la Secretaría de Estado. Lo  presidía el Dr. M. J. Moscoso Cordero, el Dr. J. M. Rodríguez Jimenes, secretario. El Dr. Sixto Incháustegui y el Dr. Ortori eran también miembros; asimismo el Dr. R. De la Cruz Lora.

El tercer Congreso Médico, que se había pospuesto varias veces, vino a celebrarse en 1944, como "Congreso Médico del Centenario" del programa general de actos con motivo de los cien años de la Independencia Nacional, proclamada en el glorioso año de 1844, el día 27 de febrero.

Al efecto, el Comité designado al final del Segundo Congreso Médico Dominicano para la organización del subsiguiente, tendría a su cargo la organización del ahora denominado del Centenario. El Comité lo formaban:

Dr. Heriberto Valdés, Presidente,
Dr. Manuel Grullón Rz. Objío, 1er. Vice,
Dr. Héctor Read, 2do. Vice,
Dr. Fernando A. Batlle, Secretrario,
Dr. Mario Ravelo Barré, Vocal,
Dr. Félix Goico, Vocal,
Dr. Manuel F. Pimentel Imbert, Vocal.

Este comité fué ampliado con once asesores, a saber:

1) Dr. Fabio A. Mota,
2) Dr. Elpidio E. Ricart,
3) Dr. Manuel A. Robiou,
4) Dr. Fernando A. Defilló,
5) Dr. Manuel Emilio Perdomo,
6) Dr. Manuel D. Pastoriza Valverde,
7) Dr. Juan Ml. Moscoso Cordero,
8) Dr. Manuel Parmenio Troncoso de la Concha,
9) Dr. Nelso C. Estruch,
10) Dr. Frank L. Thomen, Sec. de E. de Sanidad y Asistencia Pública, y
11) Dr. Darío Contreras y Dr. F. A. Defilló, Sub-Secretario de Sanidad, elegido.

Figuran en la fotografía del libro compilado por el Dr. L. F. Thomen: Directorio Médico Dominicano. (1944)

Finalmente presidió el Congreso el Dr. Fernando A. Batlle. El Dr. Heriberto Valdés no quiso continuar en la presidencia, (Había estado enfermo). El Presidente de la república, Gl. Rafael L. Trujillo, dijo el discurso inaugural el 23 de febrero en la Universidad. Allí fueron las demás sesiones. (Rector, Lic. Julio Ortega Frier).

La Exposición Anexa al Congreso se hizo en un local comercial amplio, situado extramuros, en la calle "Seybo" Núm. 7. Se me asignó el discurso de inauguración de la Exposición. Y para atraer la concurrencia en este local se celebraron otros actos.

En este sentido, la Asociación Médica Dominicana celebró una sesión científica en la cual se proyectaron un par de películas cinematográficas referentes al paludismo. en la misma reunión, el Dr. José Penzo Franco disertó acerca de "las complicaciones quirúrgicas de las enfermedadestropicales". Trató muy bién el asunto: lo he comentado recientemente con él.

La Exposición del Congreso Médico del Centenario era visitada en horas de la mañana y de la tarde por grupos de escolares de ambos sexos; habían sido invitados por el Comité Organizador como medio de educación sanitaria y de recreo.

En la Universidad se celebraron las conferencias.


Contribuciones personales a los trabajos del Congreso Médico del Centenario.

1ra Memoria:
Acerca de la Herencia homeomorfa de la Lepra, por los Dres. Héctor Read y Guillermo Herrera. (Resumen)
Cual lo declaran Zambaco y la Comisión Médica de la India, en las últimas décadas del siglo pasado (1884 y 1891) en cada caso la lepra se presenta como una enfermedad aparentemente occidental, de novo. Es que no empece al trascendental descubrimiento del sabio noruego Hansen y a los esfuerzos repetidos durante mas de 70 años en los centros científicos de ambos mundos, el Mycobacterium leprae no obedece a los postulados de Koch, y los bacteriólogos no han logrado de veras cultivarlo y reproducir en serie la elefantiasis.

No desconocemos los sugestivos trabajos de Vandremer y Mlle. Brun, sobre cultivos polimorfos, de 1935, ni los de Lleras de 1937, ni las tentativas de inoculación a los monos, a favor de la soponina de Oberdorfer, en 1940.

......Aceptamos el microbio de Hansen como el agente etiológico específico del mal, apoyándonos tan solo en su presencia exclusiva y casi constante de las lesiones leprosas, y en la anatomía patológica de las distintas variedades de esas mismas lesiones, con las cuales está indudablemente en relación causal.

En este estado de cosas, no es extraño que junto a la doctrina epidemiológica del contagio abunden (entre los médicos que han convivido largo tiempo con leprosos y han podido segur la evolución de la enfermedad al traves de varias generaciones) opiniones firmes y autorizadas que atribuyan un papel exclusivo a factores hereditarios, en la génesis y transmisión de la lepra: así se nos presenta la teoría de la Herencia, en oposición a la del Contagio.

La polémica ha sido larga. Empero, la noción de que no es suficiente que una enfermedad sea parasitaria para ser contagiosa, y la de que el contagio no está en razón directa con el número de bacilos encontrados en una preparación, ha calmado el ardor de los bacteriologistas y neófitos, dicen Montoya y Flores, cuyo orden de ideas seguimos en parte.

....Si hablando en términos generales se admite la herencia de las enfermedades infecciosas, ésta a su vez, puede ser de la semilla o del terreno. En otras palabras, el niño puede traer, al nacer, ya, el gérmen vivo de la enfermedad o bien un organismo particularmente propicio a su cultivo.

En consecuencia, podemos aceptar con Paul Raymond la división de la herencia en homeomorfa o de la semilla, vale decir, la transmisión de la elefancia al natural, y en la heteromorfa o sea la influencia distrófica de la infección de los padres sobre el hijo, herencia del terreno.

....De la posibilidad del arribo (del B. de Hansen) a los órganos genitales....sobre este punto parece que no hay dudas. Nosotros mismos creemos tener pruebas mas que suficientes de ello. Uno de nosotros tuvo ocasión de observar, en 1918 con el Dr. F.A. Defilló (Hospital San Lázaro de Santo Domingo), un caso de uretritis leprosa aguda en un varón elefancíaco (observación inédita) y mas recientemente, tuvimos oportunidad en una enferma una metritis crónica con Bacilos de Hansen (Comunicación a la Asociación Médica Dominicana, 2 de febrero de 1944).

....Bakes y Paul Raymond creen posible el desarrollo del bacilo en el óvulo, por lo demás dudosa.  En cuanto a la herencia uterina, ésta es debida a la transmisión del microbio de la madre al hijo, al través de la placenta: en ciertas condiciones la placenta no es un filtro perfecto....Herencia sería todo lo que se tiene de sus ascendientes por el hecho mismo de la concepción.

Observación clínica
Los casos de elefancia en los recién nacidos son rarísimos y en la literatura médica se registran muy pocos. Alfonseca refiere una observación de Roosmanos. Dos observaciones de A. Navarro, de Colombia transcribe Montoya Y Flores (sin examen bacterioscópico). En el año 1941, uno de nosotros tuvo la oportunidad de observar un niño de 6 días de nacido, hijo de padres leprosos.

Entonces nos propusimos investigar el B. de Hansen, con los medios de que disponíamos (1) en el cordón umbilical en el caso de una fimatósica muy pronunciada (Caso Num. 238 del Leprocomio Nacional) que esperaba parto y dió a luz el 3 de noviembre (1941). La Señora J.Q. de 25 años, costurera, de San Pedro de Macorís; forma clínica correspondiente a la lepromatosa mayor; de padre a su vez, leproso. Tratada con toxoide diftérico, de modo incompleto. Caso referido anteriormente por el colaborador (Revista Médica Dominicana 1941-42). El padre un leproso del tipo neural puro (de 27 años de edad). En ambos esposos, las reacciones de Kahn y de Meineke, negativas.

Multípara, trabajo sin novedad. Placenta sin defecto ni alteración de los cotiledones. En el momento del parto se tomaron con cuidado diversas secciones del cordón(2); varias preparaciones sobre porta-objetos nuevos para examen microscópico.

La criatura, una niña de aspecto físico y peso normal, recibe alimentación artificial. Sin manifestaciones externas de enfermedad al principio, aparecieron luego (3) del 4to al 5to día de nacida, máculas eritematosas del tamaño de lentejas en el tronco y las extremidades. Después de 3 días, estas eflorecencias fueron reemplazadas por pequeñas pápulas rosadas que invadieron también la cara: en las mejillas las pápulas confluyeron, formando una placa del tamaño de un peso. Los bordes superiores de las orejas tomaron una coloración rojo oscura uniforme semjante a ciertas formas leprosas. Muchas pápulas presentaron pequeñas vesículas. todo evolucionó completamente sin fiebre en un lapso de 15 días.

De las eflorecesncias se hicieron escarificaciones para obtener preparaciones para exámen al microscopio.(La criatura no aumentó de peso y a los dos meses justamente murió en estado de marasmo). Veámos:

Exámenes bacterioscópicos: el examen microscópico de los frotis de sangre del cordón umbilical, previa coloración por el Ziehl-Neelsen en caliente y decoloración al alcohol clorhídrico, con recoloración azul del fondo, mostró en una de las preparaciones, en un sitio, un grupo de bacilos bien caracterizados, teñidos de rojo que bordeaban un polinuclear; hacia otra parte había cuatro o cinco bacilos mas, sin disposición especial; al mismo tiempo se notó la presencia de algunas formas cocoides o granulares de la misma afinidad tintórea, aunque algo mas pálidas, parecidas a los elementos descritos como procedentes de probable fragmentación bacilar observadas en el mucus nasal de los leprosos tratados con el toxiode diftérico, o quizás algunas de las formas descritas por Bory, Kedrowski, Reentstierna desde 1923.

El examen microscópico del jugo de raspado de los elementos pápulo-vesiculosos de la criatura, sometidos a la misma coloración mostró, en algunos campos, bacilos englobados en el protoplasma de leucocitos y junto a sus núcleos. Acompañando a estos bacilos notamos también la presencia de los elementos cocoides ya descritos en el exámen del cordón.

Comentarios epicríticos: (3) Consultando varios textos al respecto, hemos encontrado que el hallazgo del bacilo de la lepra en la sangre del cordón ha sido comunicado por Sugal, por Souza-Araújo de Brasil, y por A. Montero de Costa Rica; éste lo encontró también en el líquido amniótico. (En este último caso, el niño de madre leprosa murió al cabo de un mes a consecuencia de diarreas). Es de lamentar que ninguna de estas publicaciones estén acompañadas de suficientes pormenores que indiquen su evolución. Strong refiere de algunos autores que han encontrado dicho bacilo en el feto y en la placenta.

(4)Los autores modernos, con excepción de Zambaco, omiten por completo en las medidas profilácticas que aconsejan toda precaución tendiente a a evitar la propagación de la enfermadad por la generación. Es muy posible que si en la Edad Media el aislamiento dió buenos resultados, era porque limitaba mucho las relaciones sexuales de los enfermos con sanos, y además porque aparte de ese aislamiento, Pepino el Breve y Carlomagno (Siglo VIII) prohibieron el matrimonio de los enfermos.

(5) Para una profilaxis racional es necesario tener en cuenta la transmisión por la generación y el contagio posible debido a las relaciones sociales de los enfermos.

El valor de esta observación consiste en haber encontrado el Mycobacterium de Hansen en la sangre del cordón y en las tempranas lesiones dérmicas que se presentaron en el recién-nacido, y en la evolución de éstas; hechos tan cercanamente encadenados que parecen la misma enfermedad.

Por otra parte, la presencia de formas bacilares fragmentadas en el exudado nasal de la madre, dos años antes, y la existencia de formas cocoides, tanto en la sangre del cordón como en las eflorecencias, hacen aumentar el interés de esta observación.

(6) Tal es la exposición de los hechos comprobados por nosotros, con lo cual creemos contribuír al mejor conocimiento de la propagación de la lepra.

Sobre el tema de la lepra presentó otro trabajo el Dr. Guillermo Herrera, intitulado: La Lepra en la República Dominicana.
Tanto el trabajo del Dr. Herrera como el anterior que presentamos en colaboración, merecieron Honores de Mención.

Por otra parte, en colaboración con el Dr. Antonio Musa Dip ( y H.R.) presentamos una

II Memoria: La Reacción de Wassermann en la Maternidad de San Pedro de Macorís. He aquí el resumen:
Se presentan los resultados en 1136 pacientes de la Maternidad, de los cuales 851 (75%) fueron examinados serológicamente por sífilis. El resultado fué positivo 199 veces contra 652 negativos (23.3%).

 Con relación al modo de terminar el embarazo, 1033 llegaron a término y 103 no llegaron (9.9%). De 775 reacciones "a término" fueron positivas 177 y 598 fueron negativas (22.8%). De los casos que no llegaron a térmno, de un total de 76, resultaron 22 positivos (32.0%). Esta clase incluye 7 partos prematuros con 4 Wa. positivos y 3 negativos (57.1%), 1 aborto tubárico y 1 aborto molar, ambos negativos.

Por lo que se refiere al "feto a término", hubo 974 con criatura viva y 59 con pérdida del fruto (5.7%), incluyendo los 7 prematuros serían 66, detallados así: prematuros 7, Wa. positivo 4, negativos 2, nonnatos por cesárea 3, Wa. neg 3; débiles muertos antes delas 24 hs. 11, Wa. positivo 3, negativos 7 (1 no).

Si se excluyen los nonnatos por cesárea en que la muerte no tiene que ver con la lues, 29 veces contra 29 veces la reacción fué positiva (50%) en los casos con pérdida del feto. P.A.

La natalidad, multinatalidad y la mortalidad infantil por sífilis seropositiva fué en 18 partos múltiples, 17 de gemelos y 1 de triples (1.1%) con 37 niños: Wa. materna positiva 4, negativa 13 (1 no) (23.4%). El número total de niños fué de 1052 con 981 vivos, hijos de 974 madres (6.5% mortalidad infantil inmediata).

La herencia seropositiva de la madre toca a 32 niños de 65 examinados, ignorándose de 6 (47.6% de heredos). En los 981 niños sobrevivientes, la herencia seropositiva toca a 149 de 728 (20.4%); se desconoce en 253.

La técnica de examen serológico fué la de hemolisis de Wassermann original, con sistema antiovino, tres antígenos: de Marburg, de Bordet-Roulens, de hígado sifilítico, los dos últimos preparados por los autores. como suplemento, la prueba de floculación de Meineke, MTR primero y y luego MKR II. Ocasionalmente Kahn standard, Sachs-Georgi, Hecht.

La discordancia fué de 0.82% a favor de la Meineke. Reacciones dudosas, sólo 1; debida a Pl. vivax, pero la misma repetida se confirmó positiva.




Sobre el asunto de los Accidentes del Trabajo, entonces nuevo en el país, se presentaron dos trabajos.

I.- "La Medicina Industrial en la República Dominicana" es el título de un trabajo presentado por el Dr. Viriato A. Fiallo.

De este trabajo tomo algunos datos de importancia. "la medicina industrial tiene la edad de la máquina, no así la enfermedad profesional, cuyo origen está situado siglos antes de la Era de Cristo. (Hipócrates, Galeno, Plinio el Anciano...)."

"Ellenberg en 1473, descubrió las señales del envenenamiento por el mercurio, como intoxicación industrial por metales."

"En 1802 aparece la primera ley de protección obrera: es inglesa. La legislación del trabajo se establece en 1882, y en los Estados Unidos en 1893; en Francia fué en 1898. Otras fechas son: Alemania 1884, Austria 1887, Inglaterra 1897."

"En la República Dominicana la medicina industrial se inició hacia fines del Siglo XVIII. Esto es no precisamente con el comienzo de la fabricación de azúcar, y sí con la introducción de las primeras maquinarias para los ingenios."

"Fué en la Provincia de San Pedro de Macorís donde primero se practicara una verdadera cirugía industrial y es allí donde se inician nuestros primeros cirujanos: médicos obligados a actuar frente a lesiones que el trabajo, o mejor la máquina, producía." En una ocasión dijo el Dr. Moscoso Puello, "el inicio de la Cirujía Industrial es el comienzo de la cirugía en Santo Domingo".

En cuanto a leyes de protección, Santo Domingo pasó largos años sin legislar medida de protección del obrero y de los daños (de compensación de los daños por ellos sufridos). En algunos casos se aplicaban los dispositivos de nuestras leyes no especializadas. Así se hacía uso del Código Civil en su Título IV, Capítulo II que trata de los delitos y cuasidelitos, donde se establecen unas series de responsabilidades en sus artículos 1382 al 1386.

Fué en el año 1932 cuando el Congreso Nacional aprobó la Ley 352 sobre Accidentes del Trabajo, promulgada el 17 de junio de ese mismo año; reglamentada por el Decreto No.557 del 19 de Octubre. Siguieron luego leyes, decretos, órdenes, etc. aplicando y explicando los procedimientos de lugar. Esta legislación ha realizado mucho bien.

El trabajo se completa con estadísticas de los ingenios Cristóbal Colón, Caei y Angelina; los 3 del complejo "Vicini".



II Consideracionaes acerca de los Accidentes del Trabajo en la República Dominicna, es el título del trabajo presentado por el Dr. Jacinto R. Mañón Gottós.

Se publicó en un folleto de 60 páginas este interesante trabajo que fué comentado en el diario "La Nación". (Me dedicó un ejemplar que agradezco).

El autor hace un interesante y muy importante estudio acerca de los accidentes que enfoca desde distintos aspectos en diversos acápites del trabajo. Tras un breve relato histórico, entra en materia, que reparte en nueve secciones metódicamente tratadas.

"El trabajo termina con un cuadro demostrativo de los gastos realizados durante el período 1932-1943 por concepto de indemnizaciones, compensaciones, hospitalizaciones etcétera y con importantes observaciones que sirven de epílogo al estudio." Los datos son, a título estadístico, de la "Compañía de Seguros San Rafael, C por A".

"Con expresivas y agradecidas frases, el Dr. Mañón Gottós dedica el intereante estudio al Hon. Presidente Trujillo". Este trabajo mereció un voto de gracias del referido Congreso Médico del Centenario". Así fué en 1944.....(El lema del Congreso: "Pro vigore et salute Patriae" fué presentado por el Rev. Pbro. Dr. Oscar Robles Toledano).

La Comisión de Damas, especialmente encargda de atencionar a los visitantes, mereció elogios de todos y así lo reconocieron en la persona de doña Gracita A. De Thomén. el banquete final, servido a medio día, en la terraza alta del Casino, resultó muy lucido. El menú estuvo preparado por Don Enrique Pou (Don Quico) y agradó mucho.

Visitantes extranjeros que atendieron a la invitación del comité Organizador, dejaron sus recuerdos:
De Puerto Rico: Dr. Pablo Curbello, Dr. Basilio Dávila, Dr. Oscar Costa Mandry.

De E.U.: Dr. Maxwell Maltz, Dr. Seth (de New Jersey).


Nota final del autor: "22.I.86 - La salud quebrantada me hizo interrumpir el trabajo"














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