domingo, 15 de septiembre de 2013

17. La Medicina en Santo Domingo hace 100 Años, Parte XVII

Notas Autobiográficas del Dr. Héctor Read Barreras.

En la Capital (1942)

(Desde el 11 de enero de 1936 era Ciudad Trujillo)


A principios de año en 1942, me encargué de la sindicatura del Ayuntamiento de San Pedro de Macorís, sustituyendo temporalmente al síndico Don Mejía, quien se había repostulado para el período 1942-1944, en las elecciones de Mayo. Por lo cual tuvo que alejarse del cargo. En ocasiones yo le había sustituído graciosamente, ahora era con sueldo.

Por cierto aproveché para pavimentar la "calle de los rieles", trayecto que va del pueblo al Hospital San Antonio. También fué pavimentado y saneado el cuadro de calles alrededor del Mercado, que se convertía en asqueroso lodazal cuando llovía.
Sé que la gente del pueblo agradeció esos trabajos municipales. Tambié nombré algunos alcaldes pedáneos de secciones municipales rurales.

Para el mes de Abril de 1942, hubo otras circustancias inesperadas. Hubo un disgusto or causa del trabajo en el Hospital: en esa posición desagradable tuve que retirarme, después de pedir excusas. Entonces, en la segunda quincena de abril, arreglé mi traslado a la Capital, consultándolo con mi padre, siempre comprensivo.

El traslado estuvo rodeado de muchas molestias. Estábamos "en guerra" con Alemania, desde el mes de Diciembre de 1941. Había racionamiento de gasolina: la guerra submarina en el Mar Caribe nos tenía muy limitados en este y en otros aprovisionamientos. Viajar se dificultaba por ese motivo, y como Síndico macorisano, tenía que hacerlo diariamente, para asistir a las sesiones, disponer trabajos, autorizar diligencias, firmar papeles, etc.

Mi apenada y adorada esposa Polimnia sufrió muchísimo: con tres niños, el mayor de 10 años no completos, de 8 y de 5 los otros dos. Sirvienta poco cooperativa y cargadores de muebles y enseres, y no sé cuántas penurias.

Nos instalamos en la Casa No.6 de la calle Félix Mariano Lluberes que nos alquiló Don Ramón Saviñón Lluberes, que no olvidaba nuestra camaradería del "Colegio Santo Tomás", de Don Parmenio W. Troncoso de la Concha. 

Por otro lado, el Dr. José G. Sobá me había acogido en su Consultorio de la Calle 19 de Marzo Num. 32, donde tenía su instalación de Rayos X, con buena clientela y crédito justificado.

Allí instalé mi Laboratorio Clínico, y entre ambos completábamos un equipo, en el cual trabajábamos muy satisfactoriamente. Formé también buena clientela de macorisanos, alemanes, veganos, etc. y capitaleños.

No habían terminado con esto las complicaciones del traslado. Coincide además, con la separación -parece que quiso suicidarse- (que resultó temporal) y por motivos de "orden político" del Dr. Fco. Eug. Moscoso Puello, de la Cátedra de la Universidad, en la Facultad de Medicina. Entonces me nombran Catedrático de la Facultad de Medicina, al mismo tiempo que a la Dra. Consuelo Bernardino. Intervino, me consta, el gran amigo Lic. Virgilio Díaz Ordónez.

El Dr. Georg - Preso Internacional

Otra circunstancia que ocurrió en aquellos días fué que la situación germano-dominicana de la guerra empeoró. El Dr. Carl Theodor Georg de S. P. de Macorís (y varios dompatriotas alemanes) fueron llevados a los Estados Unidos, en calidad de presos. ¡Me dió pena!

Un día, comentaba el Dr. Ml. Emilio Perdomo, Decano de la Facultad, que yo había salido de Macorís "tras una cortina de humo", parodiando un dicho muy en boga por entonces, respecto a cierta maniobra de guerra naval que había permitido los movimientos de determinados buques en el conflicto mundial. ¡Qué lástima todo esto!

En relación con estos sucesos, los bienes del Hospital San Antonio fueron puestos bajo control especial del Gobierno Dominicano, por decreto del Poder Ejecutivo Número 1667 del día 5 de mayo de 1942 del entonces Presidente Ml. de J. Troncoso de la Concha. El S.¡ec. de E. del Tesoro designó un Administrador Oficial de dichos bienes (el resto del articulado del Decreto es de formalidades administrativas). El Dr. Marcial Martínez Larré fué designado Administrador Oficial. (Anticipo que cumplió cabalmente su misión.)

Cátedras de Cirugía y Anatomía Patológica

en la Cátedra universitaria me asigna el Decano Dr. Perdomo, terminar el curso, materia del 4to año, que venía dictando el Dr. Moscoso Puello. El Decamo me tuvo en cuenta porque sabía de la actividad quirúrgica del Hospital. Además, mi maestro Dr. Defilló, me cedió gustoso su materia: Anatomía Patológica. Agradecí al Decano y al Maestro, que con beneplácito me acogían al profesorado.

En el curso de Cirugía (Patología Quirúrgica II) continué en seguida con la cirugía del cráneo. Después pasé a la cirugía abdominal y del tórax programadas. en el curso de Anatomía Patológica, el programa estaba en los tumores (testículo) y completé la materia. los estudiantes eran pocos, pero muy cooperativos. Sergio Bencosme me recuerda con gratitud.

La Universidad ocupaba entonces el edificio colonial, situado del lado del ábside de la Catedral Primada, en la acera de enfrente, esquina opuesta a la del "Listín Diario"
el Instituto Anatómico, fundado durante la rectoría del Dr. Octavio del Pozo, estaba en el extremo Este de la Calle del Conde (Separación), acera Sur, próximo al "Parquecito de Pulún".

Las molestias del transporte iban a tener consecuencias. Tenía que servirme del servicio de guaguas varias veces al día, con buen ó mal tiempo atmosféfico. Parece que las consecuencias la sufrió mi columna vertebral. Se me presentó una ciática del lado derecho, que me hubiera varado, si con ánimo frente a la necesidad no me hubiera decidido a tomar dosis relativamente altas, de hasta siete gramos diarios, de Aspirina, Novaldín, Novalgina y otros equivalentes. Parece que llegó a notarse el efecto del quebranto, que me avejentó y me hizo sufrir largas semanas y meses largos, de abril a julio...y mas.

Al entrar el año academico 1942-3 hubo un cambio en la distribución de las cátedras en la Facultad; entonces, el Dr. Mario Ravelo Barré, me pidió le pasara la Anatomía Patológica (que él ambicinaba). Yo prefería la Bacteriología, que me cedió el Dr. M. F. Pimentel Imbert. Otra vez el Dr. Defilló me pasó la Histología I, una de sus materias.

Liga Contra la Tuberculosis

Aunque tendría algo que contar respecto a mi labor macorisana con la Liga Antituberculosa, únicamente mencionaré que fuí Presidente de la Delegación desde el año 1936 al 1939.

Al trasladarme a la Capital, coincidió -mi traslado- con la apertura del "Sanatorio Doctor Martos". Fuí designado encargado del Laboratorio en 1944, y allí permanecí hasta el 1947. Al principio hubo días aciagos con el transporte. tuvimos en ocaciones que ir al Hospital Sanatorio en camionetas y hasta en camiones con capota de carga. El nuevo Sanatorio estaba lejos del centro citadino (en "El Caimito de Nayá", toponimia según el Dr. H. Valdés). Nos reuníamos en la Plaza Independencia a esperar transporte. ¡Cosas de la Guerra!, ¡Calamidades!

El edificio había sido construído por la Liga, presidida entonces por el Dr. Miguel A. Hernández B., promotor del tratamiento por el pneumotórax artificial. Personalmente me había él comunicado que los fondos para comenzar la fábrica provinieron de las donaciones y del producto del sello semi-postal, logrados por la Liga (1936-39). Adelantadas ya las obras, faltaban los recursos, que había que esperar -como siempre- mucho tiempo, para seguir. Se terminó el 8 de agosto de 1942 y comenzó a funcionar el 1ro de Febrero de 1943. El Secretario de Salud Pública lo era el Dr. W. Guerrero.

El tratamiento sanatorial de la enfermedad estaba en boga; los métodos quirúrgicos de la colapso-terapia  lo justificaban mucho mas.

Leyes y Reglamentos

En 1940, en septiembre, se promulgó la Ley de la Lucha Antituberculosa en todo el territorio de la República, bajo la dirección de la Secretaría de Estad de Sanidad y Asistencia Pública.

En enero de 1941 se publicó el Decreto que establece la función de la Liga Nacional Antituberculosa y del Consejo Nacional Superior Directivo de la misma.

El 2 de septiembre de 1942, reglamento del Poder Ejecutivo de la mencionada Liga Nacional Antituberculosa. Después hubo varios decretos modificadores. Además, el Consejo tiene la colaboración de un consejo femenino. Doña Lavinia P. de Contreras, esposa del Sec. de Estado de Sanidad y A. S., la presidía.

Entré a formar parte del Consejo en el año 1944; estuve hasta el 54.

Becados

Se crearon becas para médicos que se especializaron en el Sanatorio "La Esperanza" de La Habana, Cuba, y en colaboración con la Secretaría de estado de Sanidad y Asistencia Pública, para la preparación de enfermeras, tanto aquí como en Puerto Rico, que habían de llenar las funciones en el tratamiento y control de la tuberculosis.

También se prepararon médicos jóvenes en la Ciudad de Méjico: el Dr. Chávez, mejicano, estuvo años después aquí, e hizo interesantes conferencias sobre "Vacuna B.C.G. Sucia", como llamaaba su método, que consistía en vacunar a todo el mundo.

El Sanatorio se nombró "Doctor Martos" en honor al médico Director de "La Esperanza" de La Habana, que fué el maestro de los tisiólogos dominicanos: aquel vilmente asesinado por un paciente loco de verdad. El Dr. Joaquín Martos.

Laboratorio del Sanatorio Dr. Martos

El Hospital Sanatorio estabaconstruído en forma de Z; vale decir, un cuerpo central y dos alas, todo a dos plantas. Tenía bonito aspecto. En la planta alta estaba el laboratorio y otras instalaciones. Para el laboratorio había 3 piezas contíguas. Se me encargó de diseñar los muebles y tomé los modelos que tenía en S. P. Macorís en el Hospital San Antonio.

El instrumental ya había sido pedido, por lista preparada antes, y no tardó en llegar. Preparé también los libros e impresos necesarios.

Podíamos hacer todos los exámenes necesarios o auxiliares para el diagnóstico o la prosecución de los casos. Sistemáticamente se le hacían y repetían las pruebas a cada paciente, cada semano o cada mes, según se había planificado.

Hacíamos microscopía (bacterioscopía) de esputos u otros productos patológicos.
Cultivos en casos necesarios.
Cuadro hemático y eritrosedimentación de cada paciente.
Examen químico y microscópico de la orina, exudados, etc.
Investigaciones coprológicas.
Investigaciones serológicas, etc.
También autopsias (pocas se hicieron) aunque no teníamos equipos para histología.

Al principio habría unas 100 camas.

Personal del Hospital Sanatorio Doctor Martos (1942)
(Cooperación de los Drs. penzo Franco y Rodríguea Jiménez)

Dr. Juan Manuel Moscoso Cordero, Director,
Dr. Vitorio Ortori,
Dr. josé Penzo Franco, Vice,
Dr. Sixto Incháustegui Cabral,
Lic. Luis Betances, Administrador,
Dr. Bonido Matos Báez,
Dr. Antonio Trueba Colominas,
Dr. Hostos Fidel Fernández N.,
Dr. Rafael E. Edurandas Suazo,
Dr. Hugo A. Mejía, Médico Interno,
Dr. Héctor Read, Encargado Laboratorio,
- Antonio Frías Gálvez, Ayudante,
Dr. Félix Pepín,
- Duvergé C.
Srita. María Teresa Rebolledo (cubana), Jefe de Servicios (por 1 año),
Dr.             Marten Santelises,
Dr. José Ramón Peralta Mena,
Dr. Alfonso Perozo,
- Hernán Godoy

también 4 enfermaras diurnas y 4 nocturnas, servicios, etc.

Dispensarios

Mucha importancia tenían también los Dispensarios Antituberculosos. Hacían grandes cantidades de fluroscopíasdel tórax. Se hizo obligatorio para los empleados públicos el hacerse un examen fluoroscópico. También a los alumnos de las escuelas se les hacía este examen. El Dr. J. Ml. Rodríguez J.erael Director.

Deese modo se encontraron también estados patológicos del tórax, que no tenían que ver con la bacilosis. Tal el caso de mas de un sujeto, en que se sospechó un cáncer, (cardiopatía, osteopatía, etc.). Apropósito, quiero recordar un caso que fué remitido al "Sanatorio Doctor Martos". Diagnosticado de cáncer del pulmón: falleció alli; pudimos comprobar el diagnóstico en la necropsia.

Cáncer pulmón - Autopsia

Fué motivo este caso de una comunicación al II Congreso Médico Dominicano, presentada por el Dr. José Penzo Franco. La verificación me tocó hacerla en el estudio post-mortem que le practiqué entonces: la parte histológica estuvo a cargo de otros.

Traigo a colación el caso, porque fué el primer caso de cáncer pulmonar, comprobado por la autopsia en Santo Domingo, ya que nunca antes se había visto comprobado un caso de cáncer pulmonar clínicamente diagnosticado como tal. El Dr. Francisco Eugenio Moscoso Puello emitió esta opinión, en comunicación verbal, entonces.

Otros tisiólogos

Dr. Carl Th. George, (1927) trajo el aparato de Brauer,
Dr. Miguel A. Hernández B. (1910) promovió el pneumotorax,
Dr. J. Ml. Rodríguez Jimenes (1909) de La Habana,
Dr. Luis Ma. Bonnet Mártir (1948),
Dr. Rafael Marchena Mena (1938),
Dr. Rodolfo De la Cruz Lora,
Dr. Eduardo Suazo Mota (1946),
Dr. Fabio Amable Mota (1921), vacuna Ferrán,
Dr. Fernando de Js. Mareno (1945), radiología,
Dr. Pedro J. Chalas (1938),
Dr. josé joaquín Russo Gómez,
Dr. F. Mojica Peña,
Dr.              Zapata, (Hato Mayor),
Dr. Luis W. Sánchez Céspedes,
Dr. José Ma. Valencia Sánchez,
Dr. Vitorio Ortori, estadísticas.


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