domingo, 5 de octubre de 2014

Trastornos en Aeropuertos


por William Read, LfM THH (Alemania)
Creo que casi todo el que ha viajado ha tenido algún trastorno de aeropuerto....Son motivo de anécdotas interesantes; son pocos los viajes internacionales que no han dejado su huella en incidentes de aeropuerto, al menos, ése es el caso del autor de éstas líneas.

Primer Viaje al Extranjero
Tenía 17 años cuando hice mi primer viaje a los EUA. Fué en la época pre-castrista de Cuba y el itinerario era vía La Habana. Allí hice cambio de avión a un cuatrimotor de PAA para proseguir a Miami, Florida. Ya en USA los muchos cubanos pasaron por migración sin tropiezos, al igual que los ciudadanos de Estados Unidos. a mí me dejaron para último.

Me invitaron a pasar a una oficina, donde me interrogaron por una media hora; con mi pasaporte domincano en la mano me preguntaron -en inglés- de dónde yo había sacado ese nombre (William Read) a lo que contesté que Read era mi padre, William se llamaba mi bisabuelo. A continuación deseaban saber a qué venía a EUA, y les dije que quería perfeccionar mi inglés y les mostré mi pre-inscripción en el American Language Center de la American University de Wahington, D.C.

"Pero si usted habla bien el ingles!", me dijo mi interlocutor; "agradezco su opinión", le contesté, "pero quiero prepararme para eventualmente estudiar en una universidad de Estados Unidos". Incrédulo sobre mi nivel de inglés, comenzaron las preguntas con casos gramaticales del ingles avanzado: "Entonces, Mr. Read, si usted supiera bién el inglés, usted no habría venido a los Estados Unidos a estudiar el idioma?" y cosas por el estilo. Finalmente me sellaron el pasaporte; "Admitido".

Cuando fuí a buscar mis maletas, me faltaba una! aparentemente había quedado rezagada en La Habana. En esa época los vuelos Habana-Miami ocurrían cada media hora y a pesar de reclamar a la línea aerea la pieza de equipaje faltante, el resultado fué en vano. Perdí mi vuelo programado Miami-Washington hasta el vuelo de la noche y llegué de madrugada a la capital norteamericana con el trastorno de una maleta extraviada.

La maleta apareció en la embajada dominicana una semana antes de mi regreso...

Hacia Alemania vía Nueva York
Era mi tercer viaje a los Estados Unidos, en el segundo -Navidades en N.York- no tuve trastorno alguno. A diferencia del anterior, éste ya era en Jet. Viajabamos Miguel y yo a hacer estudios de postgrado en Alemania. Hicimos una estadía corta de un par de días en N.Y. antes de seguir viaje a Europa. Cuando llegamos a la terminal de la Calle 37, sorpresa! Habían sobrevendido el pasaje y estabamos "quedados"; los próximos vuelos abarrotados también y el único chance era salir a media noche -10 horas mas tarde- en un viejo avión de hélice de otra línea aérea.
Miguel estaba desconsolado por la regresión tecnológica a la era de la hélice! En el largo trayecto iban compañeros de infortunio del sobrevendido Jet en N.York. Al lado nuestro una hermosa joven guatemalteca de origen alemán, nos hizo las horas mas llevaderas; recuerdo su nombre por lo poco común: Verena Topke.

Nuestro destino era Munich via Londres. Pasamos el día volando a hélice y llegamos de noche a Londres y ya no había conexión con Munich. Nos llevaron a un hotel, cortesía de la línea aérea y nos recogieron temprano en la mañana para continuar el viaje a Alemania. Llegamos a Munich pasado el mediodía. Seguimos la corriente de los otros pasajeros, migración, aduana y a un autobús que llegaba a la Estación de Ferrocarril Central de Munich. Era domingo 29 de febrero de 1960 y en toda la ciudad había una gran algarabía, con desfiles de carrozas y bandas de música. Al preguntar de qué se trataba nos conestaban "Fasching!, Fasching!". Al rato dedujimos que querían decir "carnaval, carnaval"....

El chiste final: teníamos hotel reservado y tomamos un taxi en la puerta de la estación del tren; Miguel le dijo al taxista "Hotel Stachus"! en viva voz. El taxista hizo un arco en U para cruzar la calle y dijo "Hier, meine Herren"!

Por lo menos, le dimos una jugosa propina que nos agradeció.

De Alemania a Santo Domingo
Era como un 15 de diciembre en 1962 cuando me tocó volver al país, después de dos años de Universidad y ocho meses de trabajo en una empresa de Alemania. Con el tiempo acumulé enseres que provocaron exceso de equipaje. Por suerte me acompañó una amiga al aeropuerto, Claudia, que me ayudó a resolver el problema: abrimos una maleta y me dijo "mira esos anteojos", "pesan como 2 libras" "cuélgatelos del cuello, junto con la cámara", y "esa bata de baño, de tela de toalla, pesa también mucho, déjamela, que yo le doy uso¨, y así, hasta que el exceso de equipaje se redujo a un monto razonable.

El vuelo era Frankfurt-New York y como New York-Santo Domingo estaba lleno, tuve que hacerlo via San Juan, pasando además, la noche en un Hotel de Puerto Rico. Era época pre-navideña y ya los vuelos iban llenos. La neblina en Europa retrasaba los vuelos y llegamos a N.Y. con algún retraso, justo a tiempo para lograr la conexión a San Juan; en el aeropuerto de NY de la terminal de llegada a la de salida traté de tomar un taxi, el boricua me dijo "el vuelo para San Juan lo agarras mejor si te vas a pié", "esta rotonda es de una vía y a esta hora (5 p.m.) los tapones no me dejan llegar a tiempo...". seguí su consejo y cargué con mi pesado equipaje a la terminal de al lado como medio kilómetro, pero llegué a tiempo; con todo y el frío que hacía, llegué sudando.

Ya en San Juan, dejé parte del equipaje en almacén en el aeropuerto y me fuí en taxi a un hotel. El taxista me llevó a uno en el Condado. Cuando le pedí una habitación por una noche al recepcionista, éste me contestó en inglés "I beg your pardon"!; yo, al ver la expresión de sus ojos y de su frente cuando yo le hablé, comprendí que me había expresado en alemán y que él no había entendido ni jota! entonces me excusé en español y todo fué bién. Ya en la habitación traté de comunicarme por teléfono con mis padres para avisarles mi llegada, pero estos habían cambiado el número y yo no me lo sabía. Felizmente me comuniqué con mi hermano Héctor, que de inmediato avisó a los demás.

Aterrizaje de Emergencia
Viajaba cada martes por la mañana a Santiago de los Caballeros a mi cátedra de 8 a 11 a.m. Regularmente regresaba en el vuelo de las 11:30 a.m. y estaba en casa a mediodía a almorzar. Aveces me quedaba en Santiago a almorzar con algún amigo y permanecía hasta la tarde para tomar el vuelo de las 4:30 p.m. Despegamos con buen tiempo y a los cinco minutos de vuelo uno de los motores del avión bimotor comenzó a echar humo. El piloto cortó el suministro de combustible; el motor se detuvo y giramos 180 grados de vuelta a Santiago, con un motor humeante en vuelo rasante. El piloto logró alcanzar la pista! Cuando el avión se detuvo, el piloto gritó "todos abajo", tirándose del avión y corriendo para alejarse del peligro de incendio del aparato.

Todos los ocupantes hicimos lo mismo; llegamos a la terminal del viejo aeropuerto de Santiago con el corazón en la boca. La línea aérea nos procuró pasajes en automóviles de alquiler con chofér para terminar el viaje de regreso.

Trastorno en Viaje a Caracas
Con mi primera esposa Irmgard viajamos a Caracas a un congreso de Ingeniería de Estructuras. En diciembre de 1972, época pre-navideña. Debíamos salir a la 6 pm, pero el vuelo se retrasó y nos citaron para salir a las 9 pm.  Llegamos a eso de las 7 pm y pasamos la noche en migración de salida a la espera del avión: Un madrugón inesperado. Levantamos vuelo con la salida del sol.....

Este es Increíble!
En mayo del 1977 hicimos un viaje de negocios e información a Alemania el Ing. Horacio y yo; el itinerario era llegando a Munich con dos reuniones de negocios, siguiendo a Heidelberg y Stuttgart con dos visitas de información, pasando a Hamburgo y Hannover con visita a la Feria Industrial de Hannover. El regreso era Hamburgo-Madrid-Santo Domingo. La salida era a la 2 p.m. y estuvimos algo mas de una hora antes en el aeropuerto. Al llegar al despacho de pasajeros, el dependiente nos dijo "ese avión que está moviéndose allá en la pista, es su vuelo a Madrid", "traten de alcanzarlo, tomen sus maletas, que yo le aviso al piloto!". Horacio y yo salimos a la pista y a lo James Bond paramos un carrito de equipaje y le dijimos al conductor "rápido, que nos deja el avión!"; nos llevó al pié del aparato y abrieron la cabina y nos bajaron una escalerita de peldaños por la que subimos, con maleta y todo, que dejamos en el pasillo, como si fuera en un tren.

Ya a bordo nos explicaron que nuestro ticket tenía la hora de España y que allí cambiaban la hora y en Alemania no, y que el avión estaba por tanto saliendo ahora una hora mas temprano que cuando compramos el vuelo!

Un Susto en Miami
El viaje era Santo Domingo-Miami-Frankfurt. Habíamos abordado el aparato para salir a Alemania, cuando el piloto regresó a la terminal al encontrar una avería en los frenos del aparato; nos pidieramos paciencia, que lo arreglarían en unos minutos, que deberíamos permanecer en el avión hasta corregir el defecto. Pasaron minutos de nerviosismo y algunos pasajeros quisieron bajarse del aparato quejándose porque el calor comenzaba a ser inaguantable al no tener el aire acondicionado funcionando, pero las azafatas se dedicaron a convencerlos que no era nada de peligro; fué la media hora mas larga de mi vida. Nueve horas mas tarde al aterrizar la aeronave, despejamos la incógnita favorablemente: El tren de aterrizaje había sido reparado debidamente, a Dios gracias!

Otro Madrugón en Migración de Salida
Es una enfermedad de los vuelos en época pre-navideña; neblina y congestionamiento de aeropuertos son la causa. Salíamos Irmgard y yo a pasar las Navidades en Alemania. Hora de salida era 6 p.m. y la salida fué a las 6 a.m. La llegada que era a las 10 a.m. fué a las 10 p.m. vimos en el avión la salida y la puesta del sol.

Regresando de Israel 2006
Los vuelos de Israel hacia occidente salen muy temprano para conectar a tiempo con los vuelos de Europa. Hora de salida las 6 a.m.; debíamos estar Teresa y yo en el aeropuerto a las 4 a.m., salir del Hotel en Jerusalén a las 3 a.m. y levantarnos a desayunar a las 2 a.m. Habíamos cenado a las 6 p.m. y nos acostamos entonces a las 9 p.m. según instrucciones de nuestros guías.

El vuelo se retrasó y pasamos toda la mañana en migración de salida del aeropuerto de Tel Aviv. Llegamos a Madrid a prima noche; suerte que no teníamos conexión con otro vuelo, lo habríamos perdido! Nos quedábamos tres días en Madrid.

Tuvimos un accidente sin mayores consecuencias en una escalera eléctrica del Aeropuerto de Barajas. Allí los pasajeros llevan su equipaje en carritos similares a los de supermercados y los suben y bajan por escaleras y aceras móviles eléctricas. En esta ocasión, un carrito de equipaje se trabó en la escalera y los transeuntes de la escalera iban chocando con el de adelante y cayendo de espaldas. Entre esos usuarios estabamos Teresa y yo. Gracias a Dios que pudieron detener la marcha del aparato a tiempo.

Los tres días en Madrid pasaron pronto; una huelga de pilotos nos amenazó con no poder salir de allí. Llegamos al aeropuerto aún con la duda de si podríamos salir. Por suerte la huelga se limitaba a los vuelos dentro de Europa! Otro susto!

Si me preguntaran con qué frecuencia ocurren trastornos en los aeropuertos, yo diría que en un 30% de los casos!

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