sábado, 11 de enero de 2014

Anécdotas de Tío Rafael

por William Read, LfM THH (Alemania)
A la hora de su muerte, tío Rafael contaba 99 años, había tenido una existencia fructífera con incontables experiencias vividas. El fué para mí como un abuelo y me contó muchas de sus experiencias que aún viven en mi memoria. Como el tiempo es implacable y se acaba, creo adecuado escribir éstas que recuerdo, antes de que llegue la moroña....

Encuentro con un Esclavo
Hablando de su niñez, recordaba tío Rafael a su tío Pablo De la Mota. Don Pablo era dueño de un feudo de la época pre-republicana en la Provincia de La Vega que se extendía desde Sabana de Puerto hasta Pontón.

Un domingo por la mañana Don Pablo lo llevó a la feria -así llamaban al mercado- de La Vega. De repente apareció un hombre viejo flaco, de tez muy oscura y pelo cano que se le arrodilló a Don Pablo y le besó la mano diciéndole: "Niño Pablo!....." Don Pablo le contestó "Levántate Pepe...y no me hagas pasar vergüenza, que la época de la esclavitud ya pasó"....

Tío Rafael le preguntó a su tío, porqué ese negro viejo le besaba la mano y él le contestó: "Pepe era el niñero que me cuidaba cuando yo era pequeño...."

Primer Paseo en Automóvil
Para estudiar el bachillerato los jóvenes de La Vega tenían que irse a Santiago de los Caballeros y tío Rafael fué uno de esos jóvenes que tuvo la suerte de realizar sus estudios secundarios en Santiago. Me contó que allí hizo amistad con Rafael Trujillo, el tirano que gobernó en Dominicana por mas de 30 años, que era su coetáneo. Fueron compañeros de curso y de allí su amistad durante el régimen del Dictador.

Para ir de La Vega a Santiago, se usaba el coche de caballos. Fué entonces cuando llegó al país el nuevo invento del automóvil; un ejemplar de estos coches, und Ford T, con motor - en vez de con caballos- fué traído a Santiago y comenzó a ofrecer paseos de prueba por unos cuantos centavos, dándole varias vueltas al parque de esa Ciudad. La juventud hacía filas en espera de su turno para dar el paseo en el nuevo invento.

Terminado su bachillerato se regresó a La Vega; todavía un joven desorientado sin saber que hacer.

Estudios de Medicina en París
El padre de tío Rafael -mi abuelo materno- era médico (había estudiado en La Habana), dueño de la Botica de La Vega (así le llamaban a las farmacias de entonces). Era un establecimiento llamado "Los Campos Elíseos" y quedaba al frente del actual Cuartel de Bomberos de La Vega. Tío Rafael se dedicó a aprender un oficio práctico y entró a trabajar como aprendiz en un afamado taller de sastrería de la localidad.

De alguna manera, el oficio de sastre no le gustaba, hasta que un buen día, soltó el chaleco que terminaba de confeccionar y le dijo a su patrón: "Perdone usted, pero me voy, me voy a estudiar Medicina a París......"

Ese mismo día hizo su maleta, la misma con que viajaba a Santiago, y se montó en el ferrocarril La Vega-Sánchez a esperar el barco que lo llevaría a París.

El Profesor Estaba Afónico
En cierta oportunidad, en la Universidad de París, esperaban los estudiantes a su profesor; al verlo llegar se dirigieron a sus butacas en el aula. Era un grupo grande de mas de 50 estudiantes; al frente había una tarima con una mesa y una butaca y un gran pizarrón en la pared del fondo, como suelen ser normalmente las aulas universitarias.

El profesor hizo su entrada sin decir palabra. Tomó la tiza y se dirigió al pizarrón y escribió una gran "M". Se dirigió a los estudiantes señalándole la letra. Todos quedaron callados, ignorando el significado de la M.

Volvió a tomar la tiza y agregó una "E" al lado de la M y ahora se leía "ME". Se dirigió de nuevo a los estudiantes señalándole lo escrito. ¿Qué podría ser? se preguntaban los estudiantes curiosos...

Por tercera vez, el profesor agarra la tiza y pone ahora una "R" a continuación de lo anteriormente escrito: Ahora se lee "MER"... Esto provoca un murmullo general en la concurrencia; el profesor se da vuelta y con el dedo índice sugiere un "no" a lo que todos pensaban que sería la próxima letra, una "D".

Se volvió una vez mas al pizarrón, y escribió CI a continuación de MER, y completó "MERCI" (=gracias). Todos los estudiantes lo aplaudieron y comprendieron que se excusaba por estar afónico y no podría dictar su cátedra.

Clínica del Dr. Espaillat en La Vega
De regreso de París instaló su clínica en La Vega comenzando los años veinte, frente a la Iglesia Mayor, en el lugar que hoy se encuentra la Catedral de esa Villa. Le tocó socorrer heridos de bala de tiroteos políticos; en ese entonces eran médicos generales y escribían las recetas de los medicamentos que prescribían; asistían parturientas y prescribían espejuelos a los que no veían bien.

Casó en La Vega con Rita Rodríguez Tapia y procreó tres hijos. Todo marchaba bien y una mañana de 1934 se presentó en su clínica el General Rafael Trujillo con una ampolla de inyección que "le habían indicado en Santiago", "para que se la pusiera".

Recordaron viejos tiempos del bachillerato; tío Rafael le puso la inyección en el brazo mientras Trujillo le decía: "...y usted no se pone nervioso, poniéndole una inyección al presidente de la República?", a lo que le contestó: "Mi General!, tan pronto entró usted por esa puerta en busca de salud, usted es -ante todo- mi Paciente"!!!

Mientras se vestía camisa y chaqueta, Trujillo le explicó a tío Rafael que necesitaba una persona capaz para representar al país en el Consulado Dominicano de Nueva York y que él era la persona indicada para el cargo. Tío Rafael puso su clínica en manos del Dr. Julio Espaillat Rodríguez, su sobrino, poco antes graduado de la Universidad de Santo Domingo y se dirigió a la Capital la semana siguiente a embarcarse para Nueva York con su familia.

Antes de partir, se entrevistó con Trujillo y le pidió "instrucciones". El General le contestó: "Actúe con entera libertad, decida a su mejor criterio", "pero eso sí: escríbame via cancillería y explíqueme todas sus decisiones"...

Intento de Reclamarle Bienes de Familia
En relación con tío Rafael hay otra cosa que contar: Eramos como 30 sus sobrinos y uno de éstos, que estudió derecho, descubrió que la mayoría de los bienes de familia de nuestros abuelos habían pasado de alguna manera a ser propiedad de él.

El jóven legalista escribió una intimación que debíamos firmar todos sus sobrinos, reclamándole la co-propiedad de una serie de bienes de capital descritas en el documento. Los sobrinos mas jóvenes, desconocedores de los hechos, llegamos a convencernos de que hubo irregularidades en la transfrencia de esos bienes.

La reclamación no llegó a efectuarse, cuando uno de los sobrinos de mayor edad se negó a dar curso al procedimiento; nos explicó que al morir los abuelos quedaron en la casa 3 tíos solteros -dos hembras solteronas y un varón demente-, y que tío Rafael había tomado la responsabilidad de mantener la Casa de los Espaillat de La Vega (y la mantuvo hasta que los 3 murieron) y a sus hermanos y que por tanto debían otorgársele como compensación los bienes de familia correspondientes.

Y así fué.

Encuentro en un Banco Comercial
Una mañana coincidimos en uno de los Bancos de la Isabel la Católica de Santo Domingo; yo estaba en la fila de cambiar cheques, en último lugar, cuando él llego. Cambiamos de posición, cediéndole la delantera. Conversábamos cuando llegó su turno y la cajera le dijo: "Don Rafael, su cédula, por favor!"...tío Rafael le contestó: "Perdone, pero no la tengo conmigo!, Usted ha de creer que esa es mi firma y ese es mi número de cédula (era de un dígito, creo que la 7, Serie 1), y que yo no voy a esperar a tener 71 años para comenzar a hablar mentiras"!!

Yo le confirmé a la cajera su identidad y todo se resolvió favorablemente. Tio Rafael me explicó que el día en que se instauró la anterior Cédula Personal de Identidad en el Régimen de Trujillo, el Dictador y sus allegados fueron a inscribirse y les tocó, como es de suponer, un número de un solo dígito a aquel grupito que acompañó al General.

La cédula Número 1, Serie 1, le fué otorgada al General, claro está. Me explicó que la cédula de mujeres también comenzaba con el Número 1 y que la Primera Dama ostentaba dicho número de cédula también.

Recientemente, al instaurarse la Cédula de Identidad y Electoral actual, un amigo ya ido, que laboraba en el Centro de Cómputos de la Institución me confirmó la especie de que los números de cédula viejos estaban duplicados -hombres y mujeres-, cosa que no sucede con los actuales.

Otro Encuentro Haciendo Fila
El Ciclón David y la Tormenta Federico azotaron Santo Domingo el 31 de Agosto de 1979 y días subsiguientes. Todos los servicios colapsaron en Santo Domingo por mas de 30 días. En especial agua, energía eléctrica y combustibles se escasearon.

La gasolina de fabricación local colapsó, se importaba la totalidad de ella y cuando llegaba un barco cargado de combustible había que averiguar cuáles bombas de gasolina serían las agraciadas y desde muy temprano se observaban largas filas de vehículos en las estaciones. Uno se ponía en la fila y se bajaba del vehículo a ver si encontraba conocidos para iniciar una tertulia, hasta que la fila comenzara a moverse. Así me encontré con tío Rafael en el asiento trasero de su carro y a su chofér. Me senté con él y comenzamos a conversar.

Me contó muchas anécdotas de sus cargos en el extranjero y en el país; Cónsul en Barcelona (2 veces), Embajador en Brasil, etc. Aquí había sido Secretario de Estado de Relaciones Exteriores y de Salud Pública. Vivió algunos carnavales brasileiros, donde en especial desde el Domingo de Carnaval hasta el Miércoles de Ceniza las vivarachas hermosas mujeres brasileiras se otorgaban licencia de mujeres solteras con el slogan "O Desquite" (el desquite) y se apareaban con el que mas le gustaba.

En 1979 ya era viudo y se sentía solo. A pesar de sus años, el sexo todavía lo atraía y me hizo la reseña de su última visita a un "Salón de Masajes" al que uno de sus sobrinos  lo había invitado. Comentó que era un tipo nuevo de institución, que no existía en su tiempo, pero que venía a resolver un problema emocional. Médico al fín, veía el lado positivo del asunto....

Lo Que Nunca Contó
Nunca me habló de su familia (mi tía y mis primos); yo soy de menor edad que el menor de sus hijos y tuve poco contacto con ellos. Con el correr de los años me he podido enterar de algunos detalles y "hazañas a lo James Bond" acerca de sus vidas.

Me llamó mucho la atención que el nombre de tío Rafael ni el de su hijo el General Arturo Espaillat aparecen en el libro de Balaguer "Yo Fuí Cortesano de la Era de Trujillo". Eso me dió a entender que las relaciones entre ambos nunca fueron cordiales, en especial cuando Balaguer mantuvo en el destierro a su hijo. Solamente le dió entrada cuando quedó inválido, en silla de ruedas, tras un accidente de tránsito en Lisboa.

Su Muerte
Tío Rafael vivió 99 años con buena salud hasta que su corazón se detuvo. Sobrevivó a mi madre -su hermana- que era menor que él. Mi madre vivió 87 años y después de su muerte yo visitaba a tio Rafael con frecuencia como sustituto de mi mamá, en especial, cada vez que yo tenía una duda, le consultaba.


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