martes, 4 de junio de 2013

Haití, ¿Proyecto Imposible? - Parte 1

por William Read, LfM THH (Alemania)

Voy a contar 2 anécdotas de las que tengo información fidedigna. He cambiado los nombres por razones obvias.

Caso No. 1
Mi amigo Juan es llamado por sus conocidos haitianos que vienen volando al país y le piden que vaya al aeropuerto. Juan tenía maquinaria de construcción alquilada en el país vecino y había hecho amistades a nivel comercial, varias.

Ya en el aeropuerto le dicen a Juan: "Venimos a buscarte, ven con nosotros a Puerto Príncipe". "¡Pero ni siquiera llevo mi pasaporte conmigo!", le responde Juan.
Aun así lo convencen de viajar al lado occcidental de la frontera. Eran las diez de la noche y Juan llama a su casa a avisar que va para Haití en viaje de urgencia.

Al llegar se dirigen a una parcela en las afueras de PP y le dicen a Juan: "Necesitamos limpiar esa parcela, tenerla desbrocada hasta mañana, por favor, no importa lo que vaya a costar, te lo pagaremos de contado cuando el trabajo esté listo......"

Juan hace un par de llamadas telefónicas y a la hora aparecen los aparatos que a la luz de la luna llena comienzan la tarea. Camiones y palas agilizan la operación de carga, transporte y bote. Al amanecer la parcela estaba limpia y peinada. De pronto comenzaron a llegar vehículos militares con armas largas a "cuidar" la parcela.

Nuestro amigo hizo el cálculo de las horas de trabajo y los insumos utilizados y preparó la factura que le fué pagada de la manera prometida. De pronto llegó un grupo de foragidos a reclamar que ese terreno era de ellos, y cómo se habían atrevido a "rasurarlo" de esa manera.

Uno de los amigos de Juan le salió al paso y hablándole en su lengua vernácula desenvainó un arma de fuego y le disparó varias veces al pecho, a quemarropa.
A mi amigo lo llevaron al aeropuerto y lo mandaron de regreso a Santo Domingo tal como se lo habían dicho sus amistades. Llegó a su casa a dormir a las 9 de la mañana hora local.

Nadie le creyó su historia!

Caso No.2
El ingeniero Pedro tenía poco trabajo y se enteró de que tras el terremoto de Enero de 2010 había mucho trabajo que hacer en Puerto Príncipe. Consigue hacer varios contactos con compañias constructoras norteamericanas que participan en los programas de ayuda a Haití y en poco tiempo sus asociados consiguen un jugoso contrato para construír nuevas viviendas (arededor de 100 unidades) para funcionarios de la Misión de Norteamérica en aquel país.

Compran una gran parcela por una suma considerable a los que se decían dueños de la parcela; comienzan los trabajos de construcción y de repente aparece una horda de fascinerosos con machetes en las manos, reclamando la propiedad de esas tierras con papeles justificando su derecho de propiedad......

El ingeniero norteamericano a la cabeza del proyecto le salió al paso con el acto de venta con el que ellos habían adquirido esas tierras. No tuvo suerte, tuvo que abandonar la propiedad. El proyecto de construcción fué cancelado, hasta que las autoridades aclaren la situación. Eso no parece que habrá de suceder.


Como estos dos debe haber miles de casos allí. La posesión de la tierra es incierta.

Vamos a analizar cómo comenzó todo: En el Siglo XVI España coloniza esta isla y la llama La Española, crea su capital Santo Domingo y otras 14 "Villas Blasonadas" con escudos de armas y caracteríasticas organizacionales similares a las Villas de la Península Ibérica. Estas Villas eran:



  • Santo Domingo
  • Higüey
  • El Seybo
  • La Buenaventura (=PV - Cotuí)
  • El Bonao
  • La Vega
  • Santiago
  • Puerto Plata
  • Azua
  • San Juan de la Maguana
  • Puerto Real de Bayajá (=Cabo Haitiano)
  • Lares de Guaba (=Hincha)
  • Santa María de la Yaguana (=Puerto Príncipe)
  • Villanueva de Jáquimo (=Jacqmel)
  • Salvatierra de la Sabana (=Los Cayos).
El campo fué otorgado a encomenderos mediante "Amparos Reales" para ser explotado y hacer llegar "diezmos" a la corona. Es decir, la corona española, 
propietaria de la tierras, las otorga a personas encargadas de su explotación, por tiempo ilimitado. Las tierras fueron pasando de padres a hijos a la usanza europea.

Hasta que llegó la orden al Gobernador Osorio de retirar la población española hacia el este y las tierras abandonadas fueron ilegalmente ocupadas por aventureros de religión protestante franceses y holandeses.

Desde el día en que se violó ese principio que reza: "La sucesión es la garantía de la legitimidad", la posesión de la tierra en Haití no está garantizada por el estado. 

La tierra es una riqueza incalculable y su titulación garantizada por el estado la convierte en instrumento de crédito de gran importancia financiera. Todo ese capital es incierto en Haití y no puede por tanto aprovecharse.

¿Qué hacer para establecer una garantía estatal de la titulación de las tierras en Haití? Ese tema lo veremos en la Parte 2 próximamente.








1 comentario: