jueves, 1 de marzo de 2012

Federico Barreras

por Nora Read Espaillat

Eso lo encontré ayer entre unos papeles viejos de papá y lo digité y corregí un poco. A Enrique (y a Diego)  va a interesarles lo que dice del presidente Baez y del apellido Báez.
 
MI PARENTELA FRANCO-ESPAÑOLA: BARRERAS Y BELLEVUE
                                                                                    Héctor Read Barreras
                                                                                 Emite lucem tuam, Domine
                                              La época: 1868-1869
Reinaba en España Su Majestad Isabel II desde el año 1843. Lo que allá se llama la Revolución de 1869 la derribó del poder.
Pero antes, en 1866, hubo un alzamiento en el que participó don Emilio Castelar (1832-99), conocido político, escritor y elocuentísimo orador republicano. Figurará después en la Primera República española. El ambiente político español debió ser muy agitado.

Coincide la época también en la República Dominicana con la llegada a las playas del Ozama del  General Buenaventura Báez a ocupar por cuarta vez la presidencia de la República, en lo que fue el llamado período de los seis años.

Con el General Báez, vino acompañándolo como su secretario el joven español Federico Barreras, natural de Sevilla, que por decreto de la Divina Providencia habría de ser mi abuelo. La fecha de la llegada fue el 29 de marzo de 1868 y el Presidente se juramentó el 2 de mayo de aquel año. Es fácil imaginarse el ambiente revolucionario de entonces.

Importante para nuestro relato es otro suceso ocurrido en ese año de 1868, el 10 de octubre: el histórico Grito de Yara, con el que Carlos Manuel de Céspedes inició el levantamiento y la guerra de la independencia en los campos de Oriente en la isla de Cuba, lucha que terminó en la Tregua de Zanjón, en 1878.
Eran momentos políticos difíciles.

        Las Familias
                         El apellido Báez, tan dominicano como suena, es de origen francés. Los primeros Báez y otros franceses se establecieron entre nosotros en el Siglo XVII en el sur de la isla – en Baní, Azua. Tienen asimismo asiento en la isla de Puerto Rico, en Mayagüez, Hormiguero.

 Aquí también se establecieron en nuestro territorio algunas familias francesas en fecha indeterminada en el Siglo XVIII, después del tratado de Basilea. Tal la familia Bellevue (“Berbí”) y otras. Para la época republicana que nos ocupa, Báez y Bellevue era amigos y hasta simpatizantes de los “rojos”. Así, pronto conoció Federico Barreras a la familia francesa de Monsieur Jean Baptiste Bellevue y Célédonie Philibert y quedó prendado de la señorita de la casa, joven rubia de vivos ojos azules, muy atractiva y graciosa. El era un joven apuesto, desenvuelto y visionario (descripción de papá).

La juventud es presuntuosa – se lee en Telémaco – y aunque débil, cree tener poder para todo. Y en España, el joven que piensa seriamente en su porvenir fija su pensamiento en América: se arroja al mar en los brazos de la suerte, a la caza de sus soñadas ambiciones.  

Matrimonio (1868)
El matrimonio de mis abuelos, según datos del archivo de la Catedral de Santo Domingo encontrados por Larrazábal, tuvo efecto en ese santo templo el día 8 de agosto de 1868.
La novia, Maria Marcelina Bellevue, hija de Jean Baptiste Bellevue y Célédonie Philibert tenía 15 años. El novio, Federico Barreras, de Sevilla, España, hijo de José Barreras Sardenon y de Vicenta Lajara, Marquesa de Villanova del Campo, de Zaragoza, España, tenía 25 años.

       Lo de Cuba 
Al entrar el año de 1869 hubo nuevos acontecimientos. En el mes de febrero ya se sabía del golpe independentista de Cuba  y aquí se formó la expedición llamada de “Cayo Hueso” para ir a Cuba, a unirse a los libertadores. Entonces Barreras se enroló con 25 compañeros más – Golibart, Durocher y otros – dispuestos a pelear por la libertad cubana. Salieron, se ha dicho, de Montecristi, ya vestidos con uniforme militar de campaña, con chamarra y sombrero de paja y bandera cubana. Sería en el mes de febrero.

Es tradición de la familia, constantemente repetida, que Barreras prometió a su joven consorte, doña Belvineta, ya encinta, que regresaría para llevar la familia a Cuba o permanecer aquí, junto al general Báez, su amigo, que estaba en el poder. Lo veía todo muy fácil. 

Bártulos de mayo trajeron en una “Gaceta” la noticia del desembarco en Matanzas. Todos habían caído prisioneros. No se supo más de ellos, ni entonces ni después.

La partida de bautismo de María Micaela Barreras y Bellevue reza “hija legítima de Federico Barreras y Marcelina Bellevue, nacida el 8 de mayo (1869). Fue bautizada el 8 de diciembre de 1869”. Escogieron ese nombre en honor de San Miguel, Arcángel de la milicia celestial.

La niña quedó acogida junto a la madre en el hogar Bellevue-Philibert, por mamá Celí. La familia la completaban entonces tio Belfont y tio Gilles, además de tio Louis Besnier. Conocí a doña Belvineta y a Besnier. Los mayores no son de mi siglo.

La niña Micaela crecía sujeta a la familia, educándose y fortaleciéndose. Y pasaron los años.

                                 Mejores tiempos (1894) Matrimonio.

Cuando la señorita Micaela tenía 25 años, el 24 de diciembre de 1894, contrajo matrimonio por la ley y por la iglesia con el caballero Eduardo Read Rodríguez, de 37 años, hijo del vicecónsul de los Estados Unidos, William Augustus Read, oriundo de Boston, y de Dominga Rodríguez Isambert, criolla, de San Pedro de Macorís, también casados legalmente.

Estos contrayentes de otrora son mis padres. Y aquel Federico Barreras y Villanova del Campo, español, mi abuelo materno; y ella, doña Belvineta, de origen francés, mi abuela materna. Necesariamente he nombrado a mis abuelos paternos, de donde proviene mi apellido inglés, Read.

Este escrito tiene el propósito de resumir los pocos datos que tenemos de nuestros familiares antepasados. Al mismo tiempo que exculpar a nuestro noble abuelo Federico Barreras , por su juvenil arrojo.


Notas.
-Se conserva un retrato hecho por Abelardo en 1895 de doña Micaela en traje de sociedad.
- Hay también un ferrotipo mal conservado de don Federico Barreras en atuendo guerrillero. Se ha extraviado.
- Se conserva en buen estado el pasaporte (no firmado) de William Augustus Read.
                                 

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