martes, 27 de diciembre de 2011

La Hispaniola - Vista con los Ojos de los Estados Unidos

por William Read, LfM THH (Alemania)




"En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que si mira".


Ramón de Campoamor

Eramos las trece colonias de Inglaterra cuando La Hispaniola era española y luego española y francesa. La rivalidad entre Gran Bretaña y Francia provocó que ésta nos ayudara a independizarnos de aquella y desde entonces hemos sido respetuosos de las decisiones de Francia en todo lo concerniente a política internacional. Francia es una nación mucho mas adulta que nosotros y por eso creemos en los lineamientos que los franceses trazan.

Dicen que los países tienen la edad de su independencia dividia por 14; así como en los perros un año humano representa 7 años para el perro, para las naciones 14 años de independencia representa un año de experiencia del ser humano. Así que aun somos "teenagers" dentro del mundo de las naciones. Las Repúblicas de Haití y la Dominicana apenas van para 15 y 13 y todavía no saben lo que hacen...apenas les comienza a crecer la barba.

Vivimos cómo el poderoso ejército napoleónico comandado por Leclerc fracasó en su intento de meter en cintura al primero de los negros que ocupó a Santo Domingo español en nombre de Francia sin su venia y propuso su propia constitución sin esclavitud al Emperador. Francia era todavía esclavista y por tanto también nosotros, sus derivados. Inglaterra, para importunar a Francia, aprovechó la coyuntura para volver a activar la guerra contra Francia en Europa y Francia se conformó con retener la antigua colonia española para sí. La venganza se limitó entonces a capturar al rebelde Toussaint y enviarlo prisionero a Francia. A Leclerc lo picó un anófeles infectado con malaria y tuvo la misma suerte que tantos de sus soldados.

El ejército -ahora de Dessalines- se armó con los pertrechos de los franceses y amenazó con hacer la isla una e indivisible; invadió Santo Domingo ex-español (colonia francesa entonces) y estuvo a punto de lograr su objetivo. Por el norte invadió su lugarteniente Christof y el mismo Dessalines por el sur y se juntaron ante las murallas de Santo Domingo y la sitiaron durante tres semanas. Un navío con fuerzas francesas llegó de Martinica y evitó la nueva derrota de los franceses ante los haitianos. Estos, en su retirada hicieron toda clase de barbaridades: incendiaron, robaron, estrupraron...pero se fueron. En Santiago hicieron prisioneros que Christof usó para construír su Ciudadela y Palacio de Sans Souci en Cabo Haitiano y convertirlo en su sede imperial de esa época.

Haití, entonces nacida de la colonia mas rica de América, comenzó a desangrarse con aventuras marciales sin botín. Francia en venganza se dedicó -hasta el día de hoy- a hacerles la vida imposible a los haitianos. Veladamente reclaman sin cesar la matanza y expulsión de sus antiguos colonos blancos en 1791 y sienten el dolín de la derrota militar de 1802 a manos de Haití. Los españoles de la nueva colonia no quisieron ser franceses y expulsaron a los nuevos ocupantes del poder -duraron 7 años- pero no tenían fuerzas aún para ser independientes y 13 años después se entregaron a Haití por 22 años sin beneficio aparente, por lo que decidieron separarse en 1844 y fundar y administrar su propio país: República Dominicana.

Un escenario similar volvió a repetirse el pasado Siglo 20 con Cuba y nosotros los norteamericanos: Cuba, ahijada nuestra como lo somos nosotros de Francia, expulsó a nuestros ciudadanos y les confiscó sus propiedades e inversiones allí. Jamás, mientras haya Estados Unidos, Cuba volverá a ser lo que era, ni a obtener el lugar que tenía en 1958 en el ranking mundial, porque nosotros se lo impediremos! El mismo razonamiento vale para Haití con Francia....

Con nuestra guerra civil y la eliminación de la esclavitud en todo el mundo en 1848, se inicia la revolución industrial y el progreso económico de los Estados Unidos. La conquista del Oeste nos convierte en pocos años en uno de los países mas grandes del mundo y nuestro poder en todos los ámbitos comienza a crecer. Al apoyar a Inglaterra en su guerra contra España recibimos en pago Cuba, Puerto Rico e Islas Vírgenes y ocupamos de hecho las islas adyacentes; la isla de Lamona (la "Mona")por su posición geográfica, según el derecho internacional vigente, debería ser posesión de República Dominicana, pero un país débil e inexperto como es, no se atreve ni a intentar reclamarla, sería una carga adicional para su flaco presupuesto.

En ocasiones tuvimos la intención de anexarnos La Hispaniola, pero diferentes circunstancias ni lo permitieron ni lo hicieron recomendable; en especial Francia no veía con buenos ojos nuestra intención. Las consultas con nuestros cónsules en Santo Domingo no veían el panorama como adecuado. El siglo pasado, en ocasión de la Primera Guerra Mundial, ocupamos Haití en 1915 y la Rep. Dominicana en 1916, con el pretexto de asegurarnos el suministro de materias primas bélicas básicas, aplicando la nueva Doctrina de Monroe: América para los americanos. Permanecimos 19 años en Haití y 8 en República Dominicana.

En ambos países hicimos una gran labor administrativa, organizando la salud y la educación a niveles antes desconocidos allí. Organizamos la línea fronteriza favoreciendo a los haitianos y perjudicando a los dominicanos al enderezar la frontera entre ambos países. Organizamos la tenencia de tierras en República Dominicana con el Catastro por el Sistema Torrens, donde el estado garantiza la propiedad y tenencia de todas las tierras. En Haití esos esfuerzos resultaron inútiles; tanto los haitianos como los franceses no lo quisieron ya que en ese caso los legítimos dueños originales de todas las tierras serían los descendientes de los beneficiarios de los Amparos Reales emitidos por la Corona de España 400 años antes y no quisimos tener un encontronazo con los franceses.

Jamás se imaginaron ni los dominicanos ni los haitianos las consecuencias del sistema Torrens en La Hispaniola: los títulos de propiedad son valores reales y constituyen la garantía para el desarrollo económico de una clase media poderosa necesaria para el progreso de un país. Las diferencias entre ambos países por este concepto son hoy simplemente abismáticas. El poder económico en Haití se concentra en muy pocos ricos, muy ricos, que no les interesa el mejoramiento de los mas pobres. En la Dominicana el poder económico se distribuye cada vez entre mas ricos; y aunque por regla natural éstos quisieran impedir que los ricos fueran cada día mas en número, el número de millonarios crece con cada día; ésto sin escatimar el origen de las nuevas fortunas, que la gran mayoría de las veces se convierte en inversiones garantizadas por la tenencia de tierras y propiedades ("lavado").

Los norteamericanos veríamos con buenos ojos la ocupación de Haití por los dominicanos, pero no la podemos apoyar para no entrar en conflicto con Francia. Solamente los dominicanos, con sus políticas administrativas copiadas en gran parte de nosotros, pudieran conseguir el progreso de Haití. Pero los dominicanos no están interesados en un regalo envenenado, saturado de culturas africanas, lengua y religión que le son extrañas.

A dos años del reciente terrible terremoto que destruyó a Puerto Príncipe hay todavía escombros que recoger (el Palacio Presidencial entre ellos, que por creencias religiosas ni se atreven a hacerlo!). La ayuda dominicana ha sido inmediata, sincera y efectiva, y aún así, la construcción de una nueva  universidad en Cabo Haitiano -regalo de la República Dominicana-, fué bautizada con el nombre de Henri Christof. Qué nombre mas inadecuado para una ayuda dominicana!
Palacio de Sans Souci
 Deberían bautizarla con "Universidad de La Citadelle": hace 200 años, durante la retirada de Henri Christof de la invasión a la entonces colonia francesa, a su paso por Santiago de los Caballeros, tomó prisioneros a los mas destacados maestros constructores de esa plaza y los llevó a Cabo Haitiano para obligarlos a construír su palacio real (Sans Souci) y la Citadelle.

1 comentario:

  1. Dicen que bajo los escombros del Palacio de Gobierno aun hay cadáceres sin rescatar....

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