lunes, 28 de septiembre de 2009

Cataclismo

por William Read

Llegaba a su final el año de 1958 y disfrutaba de mi primera experiencia de un invierno en zona templada; estaba en Nueva York., invitado a pasar la temporada navideña en casa de los padres mi amigo; era un apartamento en la 5ta Avenida, frente al Parque Central, a todo confort. Cada noche alguna invitación a casa de amigos, cena, baile, en fin, lo usual cada fin de año.

El domingo descansamos y nos quedamos en casa mirando la televisión. Recuerdo que ponían un aviso, indicando que esa transmisión se estaba efectuando con equipo a color. Aparecían para esa época los primeros televisores a color; pude ver uno en una tienda por departamentos. La gente lo miraba y le ponía falta al precio solamente. Nosostros veíamos el programa en blanco y negro. Se trataba de un panel de expertos, doctores en filosofía, ciencias y tecnologías, tratando de calcular la posibilidad de vida avanzada inteligente en el universo, semejante a la vida humana en nuestro planeta.

Los científicos propusieron una fórmula matemática escrita en un pizarrón con muchos factores de probabilidad, multiplicados en cadena. Se tomaba en cuenta el número de estrellas –que son soles- y la posiblilidad de que tengan planetas, por la posibilidad de que un planeta tenga las condiciones necesarias para una vida sostenible, por la posibilidad de que aparezca vida biológica en alguno de esos planetas, por la posibilidad de que la vida biológica sea avanzada y otras tantas probabilidades de una larga cadena.

El punto crítico de la investigación era la pregunta de cuanto tiempo dura una civilización, digamos tecnológicamente avanzada, antes de autodestruírse. Con esto se pensaba en que un botón apretado por error a las 4 p.m., podía desencadenar una guerra atómica que destruyera la humanidad antes de las 6 a.m. del día siguiente. Eran los años iniciales de la guerra fría entre los EUA y la desaparecida URSS.

Se postulaba en ese panel la posibilidad de que en otros mundos hubiera sucedido algo similar y la civilización tecnológicamente avanzada -definiendo esta como la sociedad con conocimientos del poder del átomo- se haya autodestruído por esa razón. El peligro de la autodestrucción de La Tierra, según estos científicos, se había iniciado en 1950 con la carrera armamentista atómica y según eso teníamos en 1958 sólo 8 años de edad como parte del universo tecnológicamente avanzado.

La respuesta era que todavía era muy temprano para estimar con precisión, cuantos mundos como el nuestro existen en el universo. Cualquier número entre 1 y 4000 podría ser cierto, dependiendo del peligro de la autodestrucción del planeta. Las bombas atómicas eran entonces el fín lógico de nuestra actual civilización de –digamos 3000 años- de edad.

Han pasado mientras tanto cincuenta años y parece que el temor de la guerra atómica está casi bajo control. Lo que no está bajo control y nos llevará indefectiblemente al fin del mundo – óigase bien- al cataclismo, es lo que en la actualidad se conoce como "calentamiento global". Eso porque nadie le tiene miedo al aumento de temperatura, ya que hasta ahora ha sido pequeño y paulatino, y pensamos que en algún momento lo podremos detener y hasta lo haremos caminar marcha atrás…… ¡Nada mas falso!….

Circulan versiones muy elaboradas del proceso del calentamiento y las secuelas que ya ha ido produciendo. La presentación del Sr. Al Gore es una de las mas completas que existen. Para su producción se han empleado muchísimos recursos, muchos de los cuales no teníamos en 1950. La disminución de los glaciares en los casquetes polares está finamente documentada en esa presentación.

Para convertir 1 gramo de hielo a 0° celsius en un gramo de agua a 0° celsius hay que inyectar 80 calorías. Los glaciares del planeta actualmente se retraen por derretimiento del hielo al tener que contrarestar –sin poder lograrlo a cabalidad- el calentamiento global. La cantidad de energía que no aprovechamos por ineficencia de nuestros aparatos se usa en otras palabras, para derretir los glaciares. Cuando quemamos un combustible fósil para mover nuestro automóvil, aprovechamos 30% del combustible solamente. El 70% se pierde en calentar el aire con el radiador. Subir un moderno avión a chorro a altura de vuelo requiere una potencia de unos 30 megavatios durante los minutos que dure la subida. La eficiencia de un avión a chorro es también muy baja, menor que la de un automóvil. La red mundial de rutas regulares de aviones -ver aquí-constantemente en vuelo es mucho mas densa de lo que nos podamos imaginar.

Los glaciares hay que verlos como el "ahorro energético" con que cuenta actualmente el planeta y los estamos dilapidando, usándolos para cubrir el "déficit fiscal de la economía global energética". El día que el último glaciar se derrita, el aumento de temperatura dejará de ser paulatino. Será un cataclismo! Todos seremos responsables de la destrucción total de la vida en La Tierra por causa de un súbito aumento de temperatura!

1 comentario:

  1. Conciencia, es lo que necesitamos los países del mundo para entender el tamaño del peligro que sigilosamente nos acecha; riesgo que muchos desconocen y que otros asumen que no les concierne cuando en realidad el calentamiento global es un asunto que nos involucra a TODOS.
    Cuando entenderemos que de nada servirán las riquezas, el poder, las grandes ciudades Cosmopolitan, las sorprendentes estructuras, las poderosas armas de guerra o los grandes avances tecnológicos cuando la naturaleza con cobre con creces nuestra despreocupación y abandono hacia ella.
    Triste realidad, pero tiene solución solo se necesita disposición y de medidas fuertes que erradique aunque sea en parte el daño al medio ambiente.

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